Shapefarm construye una experiencia para dos con gran identidad visual, buenos puzles y una cooperación que exige comunicación constante
Orbitals es una aventura para dos jugadores desarrollada por Shapefarm en exclusiva para Nintendo Switch 2. Maki y Omura, dos exploradores inseparables desde la infancia, viven en una estación espacial atrapada por una extraña tormenta cósmica. Para salvar su hogar deben cruzar el Muro de tormenta y aventurarse hacia regiones desconocidas en busca de una solución.
Toda la campaña gira alrededor de la cooperación. No existe una modalidad individual: dos jugadores deben resolver puzles, superar plataformas, explorar estaciones y controlar juntos una nave, tanto en cooperativo local como online. El Friend’s Pass y GameShare también facilitan compartir la aventura sin exigir una segunda copia completa.
La fórmula remite inevitablemente a It Takes Two y Split Fiction, referentes que elevaron muchísimo la vara del género. La relación con Hazelight tampoco es casualidad. Jakob Lundgren, director de Orbitals, trabajó durante varios años en el estudio de Josef Fares y participó como diseñador de niveles en A Way Out e It Takes Two.
Esa experiencia se percibe en la forma en que Shapefarm entiende la cooperación, aunque Orbitals encuentra personalidad suficiente para construir su propio viaje.
🤝 Cooperar es más que jugar acompañado
El mejor argumento de Orbitals aparece cuando los dos jugadores actúan como una pareja y no como personajes que simplemente comparten escenario.
Sus puzles reparten tareas, coordinan tiempos y colocan las herramientas en el centro de la experiencia. Un jugador prepara el camino y el otro completa la acción; algunos mecanismos exigen un orden específico y otros dependen de ejecutar dos movimientos casi al mismo tiempo.
Shapefarm tampoco encierra a Maki y Omura en funciones rígidas. Muchas secciones permiten intercambiar herramientas y, con ellas, las responsabilidades dentro del puzle. La decisión funciona especialmente bien porque evita que un jugador quede atrapado durante horas haciendo el mismo tipo de tarea.
La comunicación también forma parte del diseño. Orbitals provoca esas conversaciones rápidas de “haz esto”, “espera”, “ahora” y “otra vez” que distinguen a los buenos cooperativos. Los errores compartidos también generan algunos de sus momentos más divertidos.
Cuando todo encaja, la satisfacción pertenece a los dos.
📺 Un anime que también quiere ser videojuego
La dirección artística es uno de los grandes argumentos de Orbitals.
Shapefarm recupera la estética del anime japonés de ciencia ficción de décadas pasadas con personajes de trazos marcados, fondos pintados, colores intensos y animaciones que incluso reducen deliberadamente la cantidad de cuadros para reproducir el movimiento de aquellas producciones.
La idea atraviesa todo el juego. Cinemáticas, transiciones, escenarios, criaturas y la propia estación espacial mantienen la misma identidad. Orbitals puede reconocerse inmediatamente en una captura y eso representa mucho dentro de un género donde las comparaciones con Hazelight aparecen desde el primer minuto.
El resultado se acerca por momentos a jugar dentro de una serie animada.
Esa apuesta también afecta el ritmo. Orbitals dedica bastante espacio a las cinemáticas y algunas duran más de lo necesario. La historia tiene encanto, pero la campaña funciona mejor cuando devuelve el control y coloca a Maki y Omura frente a otro problema.
🧩 Herramientas conocidas, buenas combinaciones
Orbitals construye buena parte de sus puzles alrededor de un grupo relativamente pequeño de herramientas.
El juego cambia las condiciones, combina mecanismos y modifica las responsabilidades de cada jugador para sacarles provecho durante toda la campaña. Varias soluciones resultan familiares para quien haya pasado por It Takes Two, Split Fiction u otras aventuras cooperativas.
Eso tampoco impide que funcionen.
Los mejores retos aparecen cuando Orbitals modifica una regla conocida o exige una coordinación distinta. Cambiar herramientas con tu compañero también ayuda a refrescar situaciones y permite intercambiar papeles cuando alguno disfruta más cierto tipo de mecánica.
La variedad llega además por medio de plataformas, exploración, minijuegos, secuencias de vuelo y algunos encuentros más cercanos a la acción.
Shapefarm cambia el ritmo con frecuencia, aunque no alcanza la cantidad de ideas que Split Fiction lanza durante su campaña. Orbitals prefiere trabajar durante más tiempo con sus herramientas y encontrar nuevas combinaciones dentro de ellas.
Eso funciona durante buena parte del viaje, aunque algunas mecánicas pierden frescura hacia el cierre.
🚀 Un viaje breve que cambia constantemente
La nave funciona como conexión entre distintas zonas y también como otra pieza de la cooperación. Un jugador puede pilotar mientras el otro controla diferentes sistemas, una dinámica que cambia el tipo de coordinación respecto a los segmentos a pie.
Orbitals alterna puzles con plataformas, vuelo, persecuciones, minijuegos y encuentros más orientados a la acción. Algunas secciones tienen más fuerza que otras, pero el juego evita depender durante demasiado tiempo de un solo tipo de reto.
La campaña dura aproximadamente entre cinco y siete horas, según el ritmo de cada pareja. Es una aventura corta, pero la duración le sienta bien a una propuesta que trabaja con un grupo limitado de herramientas.
Algunos conceptos merecían mayor profundidad, aunque extenderlos demasiado también podía desgastar una fórmula que encuentra buena parte de su atractivo en avanzar constantemente hacia algo distinto.
Orbitals prefiere terminar antes de agotar por completo sus mejores ideas.
🌌 Conclusiones
La influencia de Hazelight acompaña a Orbitals durante buena parte de la aventura, pero Shapefarm encuentra suficiente personalidad para que esa comparación no termine por definirlo.
Su mayor diferencia está en una dirección artística extraordinaria y en una cooperación que permite intercambiar responsabilidades en lugar de encerrar a Maki y Omura en funciones permanentes.
También existen límites claros. Varias mecánicas parten de ideas conocidas, algunas herramientas pierden frescura y las cinemáticas frenan el ritmo en ciertos momentos. Orbitals tampoco alcanza la capacidad de sorpresa constante que convirtió a Split Fiction en una referencia inmediata del género, pero tampoco necesita hacerlo.
Shapefarm entrega una aventura cooperativa sólida, visualmente memorable y con suficientes buenas ideas para sostener el viaje de Maki y Omura. Orbitals entiende que dos jugadores necesitan algo más que compartir pantalla: necesitan depender uno del otro.
Esa idea sostiene sus mejores puzles y convierte su debut en Nintendo Switch 2 en una de las propuestas más interesantes para quienes buscan una experiencia construida alrededor de jugar en pareja.
👍🏻 Pros
La cooperación exige comunicación y coordinación constantes
Una dirección artística con mucha personalidad
Buen ritmo entre puzles, plataformas, exploración y acción
Las herramientas pueden cambiar de manos y evitan roles demasiado rígidos
👎🏻 Contras
Varias mecánicas resultan familiares dentro del género
Algunas herramientas pierden frescura con el paso de las horas
Las secuencias narrativas frenan el ritmo en ciertos momentos
