El español fue implacable en una remontada genial y venció en la quinta fecha de MotoGP. Marco Bezzecchi, compañero de Martinator, y Ai Ogura, con la satélite del Trackhouse, completaron el podio. Pecco Bagnia terminó en el piso.
Jorge Martín finalmente cumplió uno de sus anhelos: ganar una carrera principal como piloto oficial al vencer en el GP de Francia, quinta fecha de MotoGP. El español tenía sobrados méritos para integrar un team de fábrica, si hasta en su mochila carga el título conseguido en 2024 con la Ducati del entonces satélite Pramac. El paso a la escudería oficial de la casa de Borgo Panigale estaba cerrada, hasta se había estrechado la mano con los popes del equipo rojo. Pero apareció en el medio un tal Marc Márquez con una Desmosedici del Gresini y embelesó a los capos de la marca italiana. Destratado, Martín pegó el portazo y firmó con Aprilia para debutar como campeón en un team oficial. Pero 2025 fue un suplicio absoluto.
Las 19 fracturas que sufrió en diferentes accidentes lo obligaron a pasar seis veces por el quirófano. Apenas si pudo disfrutar de su año como campeón: participó en ocho fines de semana de carrera de los 22 agendados. En el medio, su intención de dejar las huestes de Aprilia a fines de temporada, una decisión que terminó con abogados y el español finalmente decidió a cumplir su contrato de dos años, que vence al final de 2026. Mientras Martinator visitaba hospitales una y otra vez, Marco Bezzecchi era el mascarón de proa de Aprilia. Los de Noale habían contratado al madrileño para ser el número uno de la escudería, el título lo avalaba. Pero con el monarca a un costado, fue el de Rimini el que trabajó incansablemente con los ingenieros para transformar a la moto en una máquina ganadora.
Después de una última cirugía realizada en noviembre del año pasado, para terminar de corregir las lesiones del hombro y de la mano izquierda (Martín pasó un período en el que no podía ni comer solo), finalmente volvió este año a competir con su físico al 100%. En las tres primeras fechas fue testigo del andar brillante de su compañero, quien hilvanó triunfos en carreras principales. Martín se estaba terminando de amoldar a una Aprilia que aún desconocía, a pesar de haber pasado ya un año en sus huestes. Pero ya en Brasil y Estados Unidos fue segundo. En Texas logró la victoria en el sprint, su primer festejo desde 2024. Y llegó Francia, donde cerró un fin de semana soñado.
Después del triunfo en el sprint del sábado, con una largada memorable desde el octavo cajón saltó a la punta en tres curvas, en la competencia larga debió trabajar mucho. Porque su pique fue más terrenal y tuvo que ir pasando de a uno. Hasta que llegó a la cola de Bezzecchi, quien había tomado la punta en la partida. A tres vueltas del final, de las 27 pactadas, el español se tiró y superó con suma autoridad al italiano y se fue derecho a su primer triunfo como piloto oficial y al primero desde el GP de Indonesia del 29 de septiembre de 2024.
Martín hizo cosecha completa de puntos en Le Mans y se fue a tan solo uno del líder del Mundial, Bezzecchi. Todo indica que la pareja de Aprilia dirimirá el título de 2026, con Ducati que tiene a Marc Márquez maltrecho y a Pecco Bagnaia que no logra salir del pozo (se cayó solo cuando marchaba segundo) y el resto de las marcas lejos. De hecho, otra Aprilia, del satélite Trackhouse, le dio el triplete a los de Noale con Ai Ogura.
¿Qué harán los popes de Aprilia en la pelea interna? Porque Martín se va de la marca a fin de año para subirse a una Yamaha en 2027 tras firmar un suculento contrato (falta solo el anuncio oficial). En cambio, Bezzecchi ya renovó y seguirá con los italianos. Y fue quien desarrolló la moto… Cuestiones que deberán manejar con la punta de los dedos en las altas esferas de la escudería. Mientras tanto, el dominio es total y Martín pegó un golpe sobre la mesa en Le Mans.
