CAMBIO Y RESULTADOS
Frustrada la búsqueda de Ivan Lendl, Berdych pateó el tablero en diciembre pasado e incorporó al venezolano Daniel Vallverdú, histórico asesor de Andy Murray. "Dani conoce muy bien a los jugadores, sabe pensar estrategias para los partidos. Le va a aportar variedad a mi tenis", se entusiasmaba el checo.
Enseguida, resultados: primer triunfo sobre Rafael Nadal en 18 partidos, con una brecha de nivel realmente contundente, y avance hasta las semifinales de Australia. En continuado, sus primeros ocho torneos de 2015 lo tuvieron con un piso de siete semifinales, racha que lo catapultó en mayo al N°4 del mundo, su mejor ranking histórico
CLÁSICO PARALELO
La llegada de Vallverdú (a quien Murray había liberado de su cuerpo de trabajo el último año) le aportaba un condimento extra al eventual reencuentro con el escocés en el circuito. Pero el cara a cara llegó de inmediato, en segunda semana de Australia. Y la situación se desbordó...
¿El detonante? Kim Sears, novia de Murray, tuvo una furiosa descarga hacia el banco rival y desde la prensa británica se animaron, "expertos" en lectura de labios mediante, a poner en palabras el grito tirado al viento: "Toma eso basura checa". "Cuando los medios crean tanta tensión en torno a algo es lógico que pase algo así -opuso el escocés, molesto por tanto ruido previo en torno a Vallverdú-. Fue incómodo para todos".
"Hasta Tomas, que nunca habla, dijo algunas cosas durante un cambio de lado", llegó a ilustrar Murray. Pero Berdych se defendió: "Lo único que hice fue darme aliento. ¿Se supone que no puedo hacerlo?". "Las cosas son como son -redondeó el checo-. Prefiero no darle más importancia". Londres, el próximo punto de reunión.
CURVA NEGATIVA Y UNA PREGUNTA INSÓLITA
En la previa del Abierto de Francia, Berdych soltó el acelerador de los primeros meses y tuvo un paso bien irregular hasta la gira asiática, sin avanzar más alla de cuartos en otros ocho torneos consecutivos y con límite repetido en Roland Garros, Wimbledon y el US Open: octavos de final. Pero la eliminación del All England vino con un plus:
-Tomas, sensaciones tras el encuentro. ¿Te sientes en buena forma rumbo a los cuartos de final?
-¿Perdón? No entiendo...
"Tomas perdió el partido", tuvo que aclarar un moderador. "¿Se estaba burlando de mí?", reaccionó el checo. Cualquier parecido con el caso Mahut en Roland Garros 2014 es pura coincidencia...
FIN DE LA SEQUÍA Y CONTINUIDAD INDOOR
Después de los vaivenes, Berdych logró alzar su primer trofeo del año en el ATP 250 de Shenzhen, ya entrada la recta final de la temporada. El fantasma de 2013, cuando se erigió como el único Top 10 sin alcanzar un título, quedaba sin efecto...
Con cuartos en Shanghai, dos semanas después, abrochó su boleto a las Finales ATP. Y acentuó la levantada en la gira bajo techo, con su tercera conquista en Estocolmo. Cinco de sus últimos seis títulos llegaron en hard indoor. Otro estímulo camino a Londres...
ANTE EL TOP 10, UN PASO ATRÁS
Aquel golpe sobre Nadal en Australia suponía un quiebre en la disputa por los primeros lugares y así lo rubricó su ascenso hasta el N°4 de la ATP. Pero el saldo global de su temporada ante el resto del Top 10 terminó siendo una sombra de esa ambición.
3-11 en duelos contra los 10 mejores del mundo retratan los límites de su 2015. Frente al Top 3, números gráficos: siete derrotas, cero victorias. Y un agregado: en ninguno de sus dos títulos debió enfrentarse con jugadores ubicados por encima del puesto 25.
LONDRES, UNA FIJA Y UNA DEUDA
Desde su debut en 2010, Berdych ha repetido su presencia cada año en las Finales de Londres, escenario que además lo piensa insustituible respecto de una eventual mudanza hacia otra sede u otra superficie: "La atmósfera que se genera aquí no creo que haya otro lugar que lo pueda replicar", enmarcaba tiempo atrás.
Lo cierto es que esa regularidad para clasificarse durante cada temporada muta en un desenlace repetido en el O2 Arena: sobre cinco participaciones, solo en una (2011) logró sortear la fase de grupos. En 2014, tuvo un duro tropiezo de arranque ante Stan Wawrinka (6-1, 6-1), que calificó como "el peor partido del año". Otra vez entre los ocho, se abre una nueva puerta para torcer la estadística.
