Tigres masacra Águilas en 12 minutos

Mexsport

LOS ÁNGELES -- América apretó el yugo en el cuello del Tigre. Lo acogotaba. Lo asfixiaba. Durante 71 minutos. Y llegó a estar 1-0. Gol del 'Churpias'. Y después, el holocausto del Nido.

En 12 minutos, Tigres pasó de aterrado a aterrador. 4-1 al América que perdió tres jugadores: Pablo Aguilar y William, por rojas, y Sambueza, lesionado del hombro, como castigo por un pernicioso clavado.

Fueron 71 minutos en que América tuvo, retuvo y contuvo el juego. Una precisión en cancha casi sobresaliente. Acosando más que marcando; asaltando más que disputando los balones; atemorizando más que compitiendo por la pelota. Un América sobresaliente. Sólo 71 minutos.

'Churpias' Moreno saltó del anecdotario a la fama con un gol respetable en la definición, pero con el escandaloso marcador, regresó al anonimato. Su resplandor al minuto 68 fue opacado por el estruendoso aniquilamiento americanista.

Tigres jugaba desesperado. Sin espacios, con recorridos cortos o truncados y con un Gignac aislado en lucha desigual en número, aunque a sabiendas de los torpones zagueros Goltz y Aguilar igualaba condiciones, porque tuvo dos claras para abrir la euforia del marcador.

Pero lo más doloroso para los felinos era que sus puertas primarias de escape, Pizarro y Sobis, estaban cerradas por la presión del rival en esos 71 minutos.

Pero el 1-0 hizo más daño al América. Se relajó. Y ante una fiera herida de muerte sabe a suicidio. Y eso fue.

Los 12 siguientes minutos fueron de pánico para las Águilas: cuatro goles, dos expulsiones y la lesión de su jugador pensante. Sin Sambueza, América muere de estulticia futbolística.

Y el recuento de la consternación apocalíptica de las Águilas, de la inmolación americanista, arroja una larga lista de culpables, de víctimas, de preocupaciones, de lamentos y de críticas severas al equipo.

1. Nuevamente dos expulsiones. Llegó a cinco rojas en el torneo y 23 amonestaciones. Es el equipo bravucón y villano de la Liga. Y sufre semana a semana de ausencias. 


Y su directiva, a través de Ricardo Peláez, lo justifica hablando de que es reflejo del pundonor del Nido.

2. Nuevamente se equivoca Moisés Muñoz. Dos de los goles reflejan conflictos físicos y anímicos. Ni en forma, ni concentrado. Ya suma varios errores similares en el torneo.

3. Cierto que las expulsiones desencadenan el aparatoso marcador. El 4-1 no refleja los primeros 71 minutos del juego, pero si relata inescrupulosamente el alud vertiginoso de equivocaciones en las Águilas, en especial relajar la devoción y concentración tras la ventaja de 1-0.

Con el 1-1, Pablo Aguilar se esfuerza por la segunda amarilla y al desajuste emocional de su equipo le agrega el desacomodo en la cancha. Luego, lo de William, parece casi una traición.

Y el karma de Sambueza. En el afán de hacer más espectacular uno de sus peculiares clavados, lamentablemente, en el esfuerzo histriónico y teatral se lesiona el hombro.

4. El 4-1 pone de nuevo en el patíbulo a Nacho Ambriz. Con ausencias por lesiones, por castigos, debe además cargar con Cuauhtémoc Blanco fuera de ritmo para hacerle un homenaje en los primeros 30 minutos.

Si el Morelia tiene dignidad es el momento de aprovechar las circunstancias y asestarle otro bofetón al América. Y después vendría el Clásico ante el Guadalajara. La paciencia se agota en torno a Ambriz.

'Tuca' llegó a 400 victorias en su carrera. Cifra desquiciante. Habrá victorias importantes, pero juegos memorables, triunfos deslumbrantes, especialmente por su espectacularidad, poquísimos. Pero la estadística como tal es una joya de un estilo de juego cuestionable, pero al final es su estilo, por el que cobra y por el que le pagan.

Y por pura ociosidad, Tigres tuvo ocho no nacidos en la cancha y América siete. Ya lo dijo Alejandro Rodríguez, presidente de Tigres: "debemos proteger el espectáculo y no hay suficiente calidad en el jugador mexicano".

Y de los nacionales, de los nativos, nadie levanta la voz. Ni en la cancha, ni fuera de ella.