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Checo Pérez y Fernando Alonso regalaron un duelo para la historia de la F1

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Fantástica última vuelta del GP de San Pablo (3:05)

Max Verstappen se quedó con el triunfo, escoltado por Lando Norris. Fernando Alonso, en tremendo duelo con Checo Pérez, se quedó con el tercer escalón del podio. (3:05)


El duelo histórico que sostuvieron Checo Pérez y Fernando Alonso por el tercer lugar en el Gran Premio de Brasil quedará en la historia de la F1


Fernando Alonso y Sergio Pérez firmaron en el Gran Premio de Brasil un clásico instantáneo que quedará en los archivos de la Fórmula 1 como una lección de pilotaje, bravura y limpieza.

Alonso, piloto de Aston Martin, dio en el Gran Premio Brasil una muestra de por qué es el piloto más inteligente, táctico y dotado de su era, además de todavía uno de los mejores a sus 42 años. El español se fajó con Sergio ‘Checo’ Pérez en un duelo estratégico, pero lleno de manos. Durísimo, pero limpio que en la pista mantuvo al mundo del deporte motor en un profundo suspiro que nos hizo aguantar la respiración durante minutos.

Peleaban por el tercer lugar, pero parecía que lo hacían por un título del mundo. Curva a curva, vuelta a vuelta, frenada a frenada, ápex a ápex, la batalla que inició en el giro 26 de los 71 a que fue pactada la carrera se convirtió en el foco de atención ante un Max Verstappen que casi tenía ‘cantada’ la victoria y un Lando Norris que tenía una cómoda ventaja en el segundo sitio.

En términos boxísticos, lo de Alonso y Checo Pérez fue como un primer round entre Marvin Hagler y Tommy Hearns o un Barrera vs Morales o incluso un Pacquiao vs Márquez. Se dieron con todo, trataron de derrumbar al otro con honor, fiereza y, al final, el ganador se llevó la gloria con la satisfacción de haberlo hecho ante un gran oponente. El vencido, con un agridulce sabor por quedar detrás, pero en la más digna y épica de las escaramuzas.

La diferencia sobre la meta fue de 0.053 segundos, es decir 53 milésimas de segundos, una sexta parte de o que tarda en realizarse un parpadeo humano, tres aleteos de colibrí y billones de veces lo que tardamos en pensarlo.

En el momento en que Checo Pérez, quien había largado en la novena posición dio cuenta de Lewis Hamilton, por segunda vez, y se colocó en cuarto lugar ahí empezó un mano a mano entre dos los pilotos más importantes de la F1 en los últimos 25 años.

Ahí, la distancia entre ambos era de unos 3.9 segundos a favor de Alonso. Con gomas medias más viejas, Checo Pérez recortaba la distancia un par de décimas en cada vuelta, pero justo cuando estaba cerca del territorio del DRS, Alonso comenzó a utilizar todo el neumático que había salvado para la ocasión y devolvió décima a décima al mexicano hasta llegar a la frontera del rendimiento de las Pirelli y de ahí se embarcaron a un sprint final de 25 vueltas con llantas rojas, las de más suave compuesto.

Checo Pérez, como un galgo tras la liebre, se puso en territorio de DRS del Aston Martin del bicampeón del mundo en la vuelta 54, de ahí en adelante del ovetense sacó los codos, ensanchó su monoplaza, pero ante todo encontró velocidad en un auto que era notoriamente inferior hasta antes de Interlagos.

¿Cómo aguantar a un Red Bull durante 17 vueltas? Así se podría llamar el libro que Alonso escribió el domingo 5 de noviembre en Sao Paulo. ¿Cómo? Con el trazo preciso con la frenada delicada y la salida de las curvas con más agarre que nadie más podía haberlo hecho.

Mientras Checo Pérez atacaba los lavaderos del circuito Carlos Pace, Alonso dibujaba ancho el ángulo de las curvas para encontrar esa armonía y tracción que lo mantuviera a más de cinco décimas del tapatío al llegar a la recta, muy corta donde el DRS podía ser defendido.

Alonso jugó a la perfección con la carga de energía de su batería y la forma de aplicarla justo en la subida de la curva para contrarrestar el poderoso DRS del Red Bull.

Resultó impresionante cómo Aston Martin logró dar de nuevo un monoplaza competitivo a Alonso y Lance Stroll.

Hugh Bird notó que era en la curva 12 donde Alonso sacaba ese largo y afilado colmillo crecido durante 376 Grandes Premios. El ingeniero le dijo a Checo: “haz la misma línea que Alonso desde la 10 y hasta la 12”.

Combatir fuego con fuego, calcar el trazo del genio y funcionó, pero luego tenía que aplicar sus propios trucos.

Cuando se negociaba la vuelta 69, Checo Pérez se puso a 4 décimas de Alonso antes de la recta y atacó por dentro, algo que fue demasiado para el de Oviedo.

“Pensé que mi oportunidad se había ido, me fui a la parte sucia”, dijo Alonso después de la carrera cuando tuvo que ver el alerón trasero de Pérez, tras un heroica defensa.

Ahí, el atacante se volvió el atacado. Alonso trató de responder en la curva 4, pero Checo Pérez lo aguantó. Al pasar por la meta faltaría una vuelta, pero aún quedaba más. Alonso, contra las cuerdas dio un giro inesperado. Con el ojo del conocedor descubrió que el mexicano se pasó un metro en la frenada de la curva uno y fue ‘a por todo’ como se dice en la Península Ibérica.

“Perdió el ápex por un metro”, así describió Fernando Alonso la oportunidad.

La siguiente zona de detección de DRS se veía adelante en la curva cuatro, y ahí, con el alerón abierto Alonso se tiró por el tercer y último lugar en el podio.

Encelado, Checo Pérez no bajó los brazos. Había tenido la paciencia de cazar a ese finísimo ejemplar durante 45 vueltas, no iba a rendirse. Así que con la tracción que le quedaba a esas gomas se puso tras el ala del Aston Martin, presionó el botón del DRS y el de la batería y como un corredor de 100 metros sobre la cuerda estiró el pecho en la meta.

Final de fotografía, menos de un auto de diferencia, pero el esfuerzo del mexicano quedó ahí.

“Fue muy intenso, las últimas 5 vueltas, no sé de dónde venía el paso del coche”, dijo Alonso sorprendido. “Hubo mucho respeto y buenos movimiento. Dimos un buen show”.

“Fue una gran batalla con Fernando. No creo que muchos pilotos puedan hacer ese tipo de maniobras. Fue muy divertido. Muchos pilotos pueden aprender de eso, de cómo debe hacerse, la manera en que peleamos, muy limpio”, señaló Pérez.

Los libros de texto de la F1 tienen algo con que ilustrar la palabra “correr”, pero bien podría entrar en la L del diccionario junto a “limpieza”, aunque no tendremos que esperar demasiado para agregarlo al apartado de los “clásicos”.