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Checo Pérez, Mercedes, y la fábula de la liebre y la tortuga

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Trabajo en equipo, la clave de la victoria para Red Bull (2:23)

Con el 3er. lugar de Checo Pérez en el GP de Francia, el tapatío sigue demostrando su potencial como piloto, al igual que una futura renovación con la escudería. (2:23)

Checo, ‘despacio’ en el primer stint, llego lejos en el segundo

Hay tres momentos en el Gran Premio de Francia que llaman la atención si fijamos la vista en la carrera de Sergio Checo Pérez.

Efectivamente, en el stint inicial el ritmo de Checo Pérez no llamó la atención. Más bien era lento si lo comparamos al que imponía Lewis Hamilton en la punta, seguido de cerca por Max Verstappen y Valtteri Bottas en el otro Mercedes.

Ese ritmo obligó a Bottas a parar al final de la vuelta 17, con Checo Pérez a 10 segundos y medio de Hamilton. Esa detención de Bottas obligó a Red Bull a proteger a Max Verstappen del undercut de Bottas; Mercedes dejó a Hamilton en pista apelando al famoso ‘Hammertime’ del piloto británico, pero no funcionó y Verstappen se hizo de la primera posición.

Checo, a muchos segundos de esos acontecimientos, tenía un ritmo de carrera consistente, lo suficiente para no tener amenazas detrás de él. Así que, con 33 giros por delante el equipo y el tapatío decidieron ir más largos en este stint –Plan A, más tres vueltas, le dijeron por radio al mexicano. Este fue un segundo momento fundamental.

Confieso que entonces pensé que RB volvería a equivocar el plan con Pérez, como en España. Verstappen, Hamilton y Bottas se acercaban a Checo rápidamente –y fue en esta persecución, que me parece Lewis y Valtteri destruyeron sus neumáticos ¿habría sido diferente si Hamilton hubiese ido con aire limpio en esta etapa de la competencia? Posiblemente.

Pérez entró al final de la 23 y regresó a 18.4 segundos de la punta. No parecía que el mexicano fuese a ser factor, pero había algo diferente, algo que no sucedió en España: Checo tendría un segundo stint con duros nuevos y menos vueltas que los Mercedes –siete menos que Bottas y cinco respecto a Hamilton- y, con aire limpio. Todo se puso a favor del ritmo del mexicano, hasta el viento que disminuyó, y comenzó a limar la diferencia.

Entonces, Red Bull hizo algo inesperado. Llamó a boxes a Max. Mercedes tendría que responder con detención para sus pilotos, pero Checo Pérez los hizo dudar. A diferencia de España, ahora Checo estaba en una posición amenazante., pues parar significaría perder la posición con él, quien podría hacer de escudo para que Verstappen escapara; no parar comprometería su ritmo al final de la competencia, como pasó. Ese fue el tercer y último momento de la carrera. Los dados habían sido echados y esta vez fue Red Bull el que los cargó a su favor.

Bottas lo vio venir, incluso lo advirtió antes desde el stint inicial, pero su voz no fue escuchada ¿por qué? Es una respuesta que solo Toto Wolff podría responder.

¿Por qué la fábula del conejo y la tortuga? Eso sí lo puedo responder. Efectivamente el ritmo de Checo, en el stint inicial, no parecía amenazante; en efecto RB y Sergio tomaron una acertada decisión. Y creo que, en ese momento, en el pitwall de Mercedes no veían a Checo como una amenaza y no vieron venir la segunda detención de Verstappen –solo él y Charles Leclerc optaron por una carrera a dos paradas-. Creo que, en la cabeza de los directivos de Mercedes, tanto en Brackley como en Le Castellett, todo indicaba que sería una batalla de desgaste y supervivencia hasta el final, aceptando que, quizá Checo terminaría a la cola del Mercedes de Bottas, pero ya sin llantas para poderlo pasar. Pero como dije antes, el hecho de que esta vez fueran los Mercedes los que estuvieron persiguiendo a Verstappen, algo pegó en la degradación de los neumáticos, una degradación de por sí subestimada por la organización alemana.

Checo, con un ritmo consistente, pero sin ser el más rápido en la mayor parte de la carrera, superó a Bottas y quedó a 5.9 segundos de Lewis; Pérez asegura que con tres o cuatro vueltas más hubiese quedado segundo y los datos parecen confirmar su lectura, pues hizo su mejor tiempo en la última vuelta, mientras Lewis se arrastraba 2 segundos y medio más lento que el Red Bull número 11. En efecto, Checo tenía resto.

Por cierto, esa vuelta de 1.36.693 de Checo Pérez, fue la segunda más rápida del día, dos décimas de segundo más lenta que la de ‘Mad Max’. ¿Tortuga, o conejo disfrazado de tortuga? Bueno, como sea, ‘despacio’ en el primer stint, llegó lejos en el segundo.