El futbol lo echará de menos, lo que tenía el Jefe era la capacidad de crear un balance ideal de agresión, precisión e inteligencia
La primera vez que me llamó la atención Javier Mascherano tenía 15 años. Jugaba con el Liverpool y en el banquillo escuchaba indicaciones de un genio como Rafael Benítez, peleando cada balón, aprovechando cada minuto.
Veía a ‘Masche’ jugando al lado de elementos que tanto admiraba: Jamie Carragher, Dirk Kuyt, Steven Gerrard, Xabi Alonso y Pepe Reina. Era un equipo de los Reds plagado de protagonistas que tenían la misión de conquistar la Premier League, y entre sus armas tenían al argentino que no le daba al rival oportunidad de jugar cómodo.
Reina le dedicó unas palabras en su Twitter, “Pocos compañeros con ese carácter tan competitivo y ganador me he cruzado en mi carrera. ¡El futbol te echará de menos, Mascherano!”
Y estoy de acuerdo. El futbol lo echará de menos. Yo sé que ya no veíamos al argentino tan activo en sus últimos años de su carrera. Ya no era El Masche que tanto disfrutábamos ver. La realidad es que el defensor perteneció a una generación especial de un jugador que quizá ya hoy no vemos tanto. Lo vi empezando con el Liverpool, en una época que para mí será inolvidable, con un elemento como Carragher del que Mascherano se contagió a la hora de cambiar de equipo.
Nunca había visto a un jugador como él. Claro, estaba Carles Puyol en ese entonces en el Fútbol Club Barcelona, aguerrido, entregado, sangre, sudor, todo. Me parece que estos dos fueron parte de una camada de jugadores que veían el balón y nada más. Además del inmenso talento con el que contaba Masche, un liderazgo espectacular, también corrió con suerte con este equipo del Barça y con los que entrenaba todos los días y disputaba los torneos más importantes de Europa.
Uno de ellos fue Dani Alves, que también le mandó un mensaje a través de redes sociales:
“Uno de los más grandes ejemplos a seguir con quien tuve la fortuna de trabajar. De los pocos que no sólo juega al futbol, sino que entiende y domina sus reglas. Como te dije hermano, serás un grande entrenador. En esta vida todo tiene un principio, un medio y un final… pero, cada final una nueva chance de empezar todo otra vez desde otra perspectiva. Podría estar hablando toda una vida aquí sobre vos hermano, pero algunas cosas que se vive, se guarda uno mismo. Gracias por lo vivido y que nos quiten lo bailado si pueden”.
Así jugaba Mascherano. Sacando el balón de los pies del rival como un mago. La mayoría de las veces sin falta, pero no todas, claro. Lo que tenía el Jefe a la hora de jugar era la capacidad de crear un balance ideal de agresión, precisión e inteligencia. Siempre describo a ‘Masche’ como el típico jugador que amas tener en tu equipo, pero el más odiado e indeseado si se encontraba en el equipo rival.
No siento necesario decirles todo lo que ganó, el palmarés envidiable que tiene, porque para mí la trayectoria de Javier Mascherano va mucho más allá que todos los trofeos que tiene, esos son solo es un reflejo del trabajo que presentaba cada vez que pisaba un campo de futbol. Ahora toca esperar a verlo pronto, quizás al 'Profe Masche', al 'Jefe Masche', como director técnico para intentar transmitir la pasión con la que tanto deslumbraba.
Gracias Masche, por cada momento de liderazgo, por cada pincelada defensiva más bella que el mejor artista del mundo y por disputar cada encuentro con una sonrisa en tu cara.
