La novela del viaje a Medio Oriente para la próxima semana sumó varios capítulos y ante la confirmación de la carrera para la próxima semana, la marca del diapasón dio el golpe.
MotoGP tenía agendado el GP de Qatar para el 12 de abril. La guerra que estalló en Irán el 28 de febrero rápidamente se estiró a toda la región con los ataques de misiles que llegaron a diferentes países de Medio Oriente. En ese contexto, MotoGP Sports Entertainment Group, empresa que pertenece a Liberty Media, determinó la postergación de la carrera en Lusail y la anotaron para el 8 de noviembre, con la esperanza de que en esos siete meses la tensión cesara. Sin embargo, el tiempo pasó y la situación continúa.
Los gobiernos de varios países del mundo desaconsejan viajar a Qatar si no es estrictamente necesario y, en caso de ir, piden que se haga con los cuidados del caso y con un plan de evacuación. En los últimos días hubo movimientos de tropas en la zona y desde Estados Unidos, el presidente Donald Trump no descartó una nueva oleada de ataques que podría llegar luego de las elecciones de medio término de este martes.
En medio de este clima, aquella fecha del 8 de noviembre que para MotoGP era lejana, ahora es el próximo fin de semana. Con la tensión reinante, los pilotos se reunieron durante el fin de semana del GP de Australia en secreto y las dos terceras partes, según se pudo saber, votó por no ir a Qatar. De ese encuentro salió una exigencia para Carlos Ezpeleta, el jefe del Grupo MotoGP, pidiendo garantías.
Ezpeleta viajó a Qatar entre las carreras de Phillip Island y Malasia de este fin de semana y se llevó las garantías del gobierno local. Además de la situación general, había otro tema: los seguros. Las compañías no están dispuestas a brindar cobertura a las personas ni al equipamiento en Lusail. El estado qatarí se hizo cargo de los costos del seguro y avisó que, en caso de la cancelación, MotoGP debería devolver el dinero del canon.
Este domingo en Sepang, los pilotos de MotoGP entregaron una carta con 19 firmas, según confirmó Jack Miller, del equipo Pramac, para pedir por la cancelación de la competencia. MotoGP redobló la apuesta y presentó un plan de evacuación que habían pedido los corredores. Es que, en caso de volver los ataques, el espacio aéreo de la región se cerraría y todos los integrantes del Mundial quedarían varados en Qatar.
MotoGP confirmó la carrera y el próximo viernes comenzará la actividad de la 20ª fecha de la temporada. En la conferencia de prensa posterior a la carrera de Malasia, Marc Márquez, Pedro Acosta y Álex Márquez, los integrantes del podio, fueron consultados por la situación. “Prefiero no decir nada”, fue la respuesta del campeón. Los otros dos directamente hicieron silencio. La situación escaló porque Yamaha publicó un comunicado en el que anunció que no correrá la fecha de Qatar.
La casa japonesa tiene una política de prohibición de viajes a zonas en conflicto para sus empleados. Eso es lo que justamente aplicará para la próxima cita de MotoGP. Tras su última evaluación de la situación en Medio Oriente, Yamaha no ha encontrado motivos suficientes para modificar las restricciones de viaje vigentes en toda la compañía. Como resultado, Yamaha ha informado a MotoGP Group de su decisión de no participar en el Gran Premio de Qatar de 2026. Esta decisión refleja la evaluación de Yamaha sobre la información disponible actualmente y es independiente de las medidas implementadas por MotoGP Group y el organizador del evento. Yamaha mantiene plenamente su compromiso con MotoGP y espera regresar a la competición en el Gran Premio de Portugal”.
La marca del diapasón no participará con ninguna de sus cuatro motos, ni las dos oficiales (Fabio Quartararo y Álex Rins) ni los dos satélites del Pramac (Jack Miller y Augusto Fernández).
Poco después, la organización del torneo publicó un comunicado como respuesta: “MotoGP está decepcionado por la decisión de Yamaha de no participar en el Gran Premio de Qatar. Si bien reconocemos que el equipo está sujeto a una política corporativa más amplia que restringe los viajes a Medio Oriente, no creemos que esta decisión refleje las amplias garantías proporcionadas a todas las partes involucradas en el campeonato. Tras consultar con el Estado de Qatar, el Circuito Internacional de Lusail, asesores de seguridad independientes y como parte del proceso continuo de evaluación de riesgos de la propia MotoGP, no hemos recibido ninguna información que justifique modificar los planes actuales para el evento. Hoy comunicamos esta postura, junto con la información más reciente disponible, a todos los fabricantes y equipos. Celebramos la confirmación del resto de los participantes de que competirán en Qatar y les agradecemos ese compromiso. Además de las implicaciones contractuales de la decisión de Yamaha en relación con sus acuerdos con MotoGP e IRTA, su ausencia también tiene implicaciones deportivas, y cualquier consecuencia en ese ámbito será gestionada por la FIM de acuerdo con el reglamento del campeonato".
