No será de la forma que él lo soñaba, pero hay una certeza: Nick Kyrgios jugará su primera final de Grand Slam. El australiano pasó a la definición de Wimbledon sin necesidad de salir a cancha debido al abandono de Rafael Nadal por una rotura abdominal de siete milímetros.
A sus 27 años, está ante el mayor desafío tenístico de su vida. Jugando un tenis brillante y más enfocado que nunca, espera por Novak Djokovic o Cameron Norrie en la gran final.
En el camino se cargó a Paul Jubb, Filip Krajinovic, Stefanos Tsitsipas, Brandon Nakashima y Cristián Garin. La baja de Nadal lo dejó a un paso de la gloria.
La temporada 2022 se presentó como una nueva oportunidad de demostrar todo su talento. Con altos y bajos, como en toda su carrera, Kyrgios comenzó el año consagrándose campeón del Australian Open en dobles junto a su compatriota Thanasi Kokkinakis. Consiguió algunos buenos resultados en cemento y decidió no jugar la temporada de polvo de ladrillo.
El 40° del mundo sabe de lo que es capaz en césped y por eso se preparó con bombos y platillos para esta nueva oportunidad. Jugó tres torneos preparatorios (semifinales en Stuttgart y Halle y octavos de final en Mallorca). El All England lo recibió con los brazos abiertos. Allí, en el 2014, dio su primer gran golpe en el circuito (eliminó a Rafael Nadal con tan solo 19 años). Ocho años más tarde, quiere consolidarse definitivamente en los libros de historia del tenis.
“Estoy ante mi mayor chance de ganar Wimbledon”, dijo hace algunos días. Ese sueño está más latente que nunca. El domingo, en la Catedral de Tenis, tendrá una cita con el partido más importante de su carrera.
Kyrgios intentará sumarse a la lista privilegiada de jugadores australianos en salir campeones de Grand Slam en la Era Abierta: John Newcombe, Rod Laver, Ken Rosewall, Patrick Rafter, Lleyton Hewitt, Pat Cash y Mark Edmondson.
