La palabra boicot volvió a resonar en el mundo del tenis en los últimos días. ¿La razón? El dinero que perciben los tenistas de parte de los Grand Slam, que oscila entre un 13% y 15% de las ganancias totales que generan estos torneos. Y jugadores como Novak Djokovic, Aryna Sabalenka o Jannik Sinner se mostraron a favor de esta medida, que incluye no jugar en el próximo major: Roland Garros. A raíz de esto, vale recordar cuál fue el último certamen de esta categoría, y por qué, en ser saboteado por los participantes.
Hace 53 años, Wimbledon sufrió el que es, hasta ahora, el último boicot de los tenistas a un Grand Slam. En 1973, los mejores jugadores de la recién formada ATP se mostraron en contra de la sanción que recibió el yugoslavo Nikola Pilic, finalista en esa temporada en el Abierto de Francia y uno de los mejores 20 jugadores del mundo. La razón de todo esto fue que, según la Asociación Yugoslava de Tenis (AYT), el tenista de Split se había negado a disputar una serie de Copa Davis ante Nueva Zelanda. El castigo fue apoyado por la ILTF (actual ITF) y la condena era de nueve meses sin jugar, aunque luego fue reducida a solo uno.
Frente a esta situación, el recién formado sindicato de jugadores de la ATP manifestó que si esta sanción no era revocada, no participarían del siguiente major que se iba a disputar sobre el césped del All England Club. Como la advertencia no fue escuchada, 81 tenistas del cuadro masculino se bajaron del tercer torneo de Grand Slam de la temporada, con el último campeón Stan Smith incluido, y solamente compitieron: Ilie Nastase y Roger Taylor como principales exponentes. Ambos fueron posteriormente sancionados por el consejo.
Toda esta situación generó que una catarata de jugadores provenientes de la qualy y también como Lucky Losers ingresaran al cuadro principal. Pero el nivel, por supuesto, no era el típico de un Grand Slam. Es por eso que para los octavos de final, solamente llegaron dos perdedores afortunados y ningún qualy. Para los cuartos de final, había seis de los ocho mejores tenistas que tenía el cuadro y solo dos sin sembrar, pero ninguno de la etapa clasificatoria.
Quien aprovechó este panorama fue el checoslovaco Jan Kodes, preclasificado N°15 en la entry list original pero que ascendería hasta el N°2 después del boicot. Esto le dio la chance única de alcanzar la final y transformarse por última vez en su carrera campeón de Grand Slam, terminando su trayectoria con tres majors. Un mes después se inauguraría el ranking ATP y el de Praga figuraría como el N°11 del mundo.
Para la temporada 2004, Wimbledon volvió a enfrentar un fantasma de boicot por parte de los jugadores a raíz de una queja por los premios, donde pedían hasta el 30% de los ingresos. En ese momento, los Top 100 tanto de la ATP como de la WTA se plantearon crear torneos paralelos a los Grand Slam y no participar en los cuatro grandes. Finalmente se llegó a un arreglo económico y hubo acción en el All England.
Esta vez, 22 años después de ese amague, otra vez los tenistas reclaman por más ingresos, mejor redistribución del dinero y mayores derechos para los jugadores. Esta pelea la encabezan los Top 20 de ambos sexos (menos Novak Djokovic) quienes ya firmaron una carta para los directivos de los cuatro majors. A menos de un mes de que comience Roland Garros, es una incógnita lo que acontecerá en París. Pero una cosa es segura: el fantasma del boicot sobrevuela y amenaza al torneo del barrio de Boulogne.
