Nikoloz Basilashvili, cuarto cabeza de serie, impidió que Alexander Zverev ganara el título en su país y ante su gente. Claro está, es el campeón defensor en Hamburgo y realmente en esta tierra, se siente como en el jardin de su propia casa.
El georgiano, decimosexto del mundo, aspira a su segundo título en esta competición y el tercero en su carrera. Se impuso por primera vez a Zverev en un choque que se alargó hasta los tres sets por 6-4, 4-6 y 7-6 (5) en tres horas y diez minutos de juego.
Su rival el último día de competencia será el ruso Andrey Rublev que remontó la ventaja inicial del español Pablo Carreño para alcanzar su primera definición del año.
El 78 del mundo buscará elevar a dos el número de éxitos tras el logrado en Umag en el 2017. Carreño nunca pudo ganarle a Rublev, al que tenía contra las cuerdas hasta el segundo set y que se hundió progresivamente. El español fue incapaz de frenar la reacción de su rival y el joven culminó la remontada.
