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Hebbert, el verdugo de Soto, JRod y Devers, vuelve 3 años después

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Hebbert no olvida los tres ponches que le cambiaron la vida (0:58)

El lanzador nicaragüense Duque Hebbert todavía recuerda como si fuera ayer los ponches a Juan Soto, Julio Rodríguez y Rafael Devers. (0:58)

Tras ponchar a Soto, Julio Rodríguez y Devers en el Clásico 2023, Hebbert firmó con Detroit y ahora vuelve con Nicaragua.


JUPITER, FL-- Duque Hebbert está llorando en su habitación. Llora porque acaba de leer su nombre en el roster de Nicaragua para el Clásico Mundial de Béisbol, llora porque hace tres años estar en ese evento le cambió la vida, llora porque los recuerdos invaden su mente y le traen su momento de mayor felicidad: cuando ponchó a Juan Soto, Julio Rodríguez y Rafael Devers para un scone de ponches. Llora porque como él dice: “es el significado de que todo es posible en la vida”.

El béisbol a veces puede ser misterioso e impredecible. Un lanzador amateur fue capaz de sortear a Soto con tres lanzamientos, a Rodríguez con cinco y a Devers con siete. Y en ese instante convenció a Luis Molina, scout de Detroit Tigers para ofrecerle una firma en el béisbol organizado. Ha pasado el tiempo y la imagen sigue viva en Hebbert, quien actualmente tiene 24 años y está en Doble A con Detroit. “Siempre veo el video de los ponches cuando me siento ‘down’; veo los videos y me animo y me hace reír. Eso fue lo que Dios tenía preparado para mí”, comenta.

“Ponchar a esos tres grandes bateadores no es fácil y si ves la carrera de Juan Soto es todavía más difícil poncharlo solo con tres pitcheos: una recta y dos cambios. Y eso abrió los ojos de mucha gente. Salía por primera vez a representar a Nicaragua y se pensaba que se lo comería el pánico escénico y ejecutó lo que debía de hacer. Es un joven maduro, trabaja fuerte y se concentra mucho”, explica Luis Molina.

Hebbert confiesa que todo el tiempo le recuerdan eso. Hasta su jefe en República Dominicana cuando se reportó por primera vez con Detroit lo señaló en una conversación. “Hablamos de eso y me dijo sentirse orgulloso por lo que había hecho”, añadió.

La fortaleza mental de Hebbert y la valentía que lo caracteriza vienen de su abuelita. Cuando niño tras perder un campeonato local se esforzó para representar a su ciudad, pero no lo seleccionaron. “Lo primero que hice al llegar a la casa fue tirar el guante y ponerme a llorar, pero mi abuela me dio un consejo: ‘Si los otros pueden por qué tú no puedes. Ellos son hombres igual a ti y no tienes por qué tener miedo, miedo solo a Dios’, y yo siempre tengo a Dios en mi corazón”.

Hebbert está dispuesto a lanzarle otra vez a dominicana, aunque advierte “la pelota es redonda”. Dice admirar a ese equipo porque tienen una mentalidad diferente, especialmente Soto, a quien considera una bestia competitiva. “Yo me identifico con él en la forma competitiva. Si el equipo me necesita yo estaré listo para lanzar”, agrega.

“Él tira strikes y se mostró con mucha confianza con corredores en base y tiene un buen futuro. Lo único que tiene que hacer es estar saludable. No sé si lanzará contra República Dominicana dependerá de muchos factores”, agregó Dusty Baker sobre Hebbert tras la victoria en el segundo juego de exhibición contra St. Louis Cardinals.

El muchacho nacido en Puerto Cabezas y residente del barrio Punta Fría, ambos al este de Nicaragua, mantiene la misma humildad de hace tres años, solo que ahora luce más confiado en sí mismo y espera que el Clásico le dé el empujón que su carrera necesita para escalar más allá de Las Menores. “Yo soy un buen pitcher, solo hay que hacer ajustes y estoy esperando el momento. Como dice la Biblia hay que perseverar para alcanzar lo que uno quiera”.