La Novena de MLB: Misiorowski y Verlander: Un as que brilla, el otro se despide

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¿Debe de cambiar el formato de All-Star Game en la MLB? (5:53)

Mientras Verlander anuncia su despedida, el joven Misiorowski toma la estafeta con una mitad de temporada de ensueño.


1. Verlander, como hijo pródigo, camino a Cooperstown

JUSTIN VERLANDER se prepara para despedirse del béisbol en sus propios términos, después de una carrera de 21 temporadas que lo coloca entre los más grandes de su época. Sus números hablan solos: 266 victorias, efectividad de 3.33 y 3,554 ponches, cifra que lo coloca octavo en la historia, además de tres premios Cy Young, un MVP en 2011, dos anillos de Serie Mundial y 10 Juegos de Estrellas. Hoy, a los 43 años, siente que es momento de irse, aunque todavía quiere brindarle a su afición un último esfuerzo desde el montículo.

La historia de Verlander no se entiende sin Detroit. Ahí fue Novato del Año en 2006, emblema de la rotación que llevó a los Tigers a la Serie Mundial de 2012 y protagonista de una campaña inolvidable en 2011, cuando se adueñó del MVP, la Triple Corona de pitcheo y el Cy Young con marca de 24-5, 2.40 de efectividad y 250 ponches. Más de una década después, regresó como el hijo pródigo: un contrato de un año, el estadio listo para ovacionarlo y una ciudad que quería verlo una vez más como su as. Las lesiones en la cadera y el tendón de la corva han aplazado ese reencuentro pleno, pero él no quita el dedo del renglón y busca volver y aportar.

Entre el punto de partida y este regreso, Houston se convirtió en su segundo hogar y en el escenario de su versión más dominante. Con los Astros ganó dos Cy Young, firmó su victoria 200, ponchó a su bateador 3,000, lanzó otro juego sin hit ni carrera y, sobre todo, se volvió el líder de una era dorada: series de campeonato casi anuales, un título de Serie Mundial y una influencia que compañeros y directivos describen como invaluable en el clubhouse. Hoy, mientras intenta volver al montículo en 2026 para ese 'último baile' con Detroit, Verlander ya tiene asegurado el boleto directo (y ¿unánime?) a Cooperstown. (-- Vania Ravelo)

2. ¿Quién será el valiente que frene a Jacob Misiorowski?

LA CARRERA hacia el Cy Young de la Liga Nacional se ha cargado hacia el pitcher de los Milwaukee Brewers, Jacob Misiorowski, quien el domingo tendrá su última salida previo a la pausa del Juego de Estrellas de Grandes Ligas. Y el chamaco de 24 años llega con una racha impresionante en la loma, que ningún otro lanzador había conseguido desde 1978, es decir casi 5 décadas, de acuerdo con ESPN Research.

El martes pasado 7 de julio, en su décima victoria de la campaña al vencer 4-3 a St. Louis Cardinals, Misiorowski llegó a 18 aperturas consecutivas lanzando 5 o más entradas tolerando tres o menos carreras limpias, la racha más larga desde que Steve Rogers consiguió 21 con los Montreal Expos.

Al no regalar base por bolas ante Cardinals, Misiorowski es el tercer lanzador en la historia de Brewers con partidos consecutivos de más de 10 ponches y 0 pasaportes, uniéndose a Jimmy Nelson (2017) y Corbin Burnes (2021). Fue su octavo juego esta campaña con al menos 10 ponches, para liderar MLB, ya que ningún otro pitcher pasa de cinco. (-- Rubén Castro)

3. Las cinco nóminas más bajas del béisbol han sido mejores que las cinco más altas

SI ALGUIEN hubiese dicho al inicio de la temporada que los Miami Marlins y los Chicago White Sox estarían peleando por puestos de postemporada al acercarse el Juego de Estrellas, y que Chicago lideraría su división después de perder más de 100 juegos en 2025, probablemente todos nos habríamos reído. Sin embargo, esa es la realidad de dos de las nóminas más bajas del béisbol.

De hecho, las cinco nóminas más bajas (Marlins, Guardians, Rays, White Sox y Cardinals) tienen un mejor récord colectivo que las cinco más altas (Dodgers, Mets, Yankees, Phillies y Blue Jays). Los equipos que menos gastan se combinan para marca de 247-211, mientras que los de mayor inversión registran 245-220.

Los cinco equipos con menor nómina tienen récord ganador y, con excepción de los Cardinals, todos ocupan un puesto de postemporada. En contraste, entre las cinco nóminas más altas hay dos equipos con récord negativo y fuera de los puestos de clasificación (Mets y Blue Jays).

No sabemos si esta tendencia se mantendrá, pero por ahora las analíticas y la capacidad de hacer más con menos le están ganando al dinero. (-- Juan A. Recio)

4. Mike Trout y el Juego de Estrellas

CUANDO MIKE TROUT debutó en 2011, yo apenas tenía 21 años y él poco menos de 20, así que me fue fácil identificarme con alguien de mi edad que estaba viviendo el sueño que muchos tuvimos de ser peloteros profesionales. Aunque admito que el hecho de quedarse en los Angels me desmotivó bastante de seguir sus partidos, nunca fue difícil reconocer que fue el mejor jugador de Grandes Ligas durante un largo período.

Hoy, más de 15 años después de su debut y sabiendo todo lo que ha atravesado con las lesiones, da gusto verlo regresar al Juego de Estrellas por primera vez desde 2019 y, sobre todo, por mérito propio.

Hubiese sido sensacional verlo participar en el Home Run Derby en Philadelphia, por su vínculo con la ciudad, pero tras su lesión más reciente descartó esa posibilidad a finales de junio. Ojalá, al menos, tenga un papel importante en el partido. (-- Juan A. Recio)

5. Ohtani, ¿cómo y cuándo llegará a los 500 vuelacercas?

SHOHEI OHTANI ya es parte del club de los 300 jonrones. El japonés, que debutó en MLB en 2018 con los Angels a los 23 años, llegó a esa cifra el martes en Dodger Stadium con un cuadrangular como primero en el orden ante Rockies: fue su vuelacercas 20 de la campaña y su jonrón número 25 abriendo juego con los Dodgers. Alcanzó los 300 en apenas su juego 1,101 con al menos una aparición al plato, la quinta marca más rápida en la historia de MLB, solo por detrás de Aaron Judge, Ralph Kiner, Ryan Howard y Juan González, todos ellos bateadores puros que nunca lanzaron, a diferencia de Ohtani, que suma más de 100 aperturas y 700 ponches trabajando desde el montículo. De sus 300 jonrones, 19 han sido en juegos que él mismo abrió desde la loma, incluidos dos leadoff homers como abridor este año, una rareza absoluta en los libros de récords.

Ohtani se convirtió en el miembro 170 del club de los 300 jonrones y, al ritmo actual y con siete años restantes en su contrato, está proyectado para alcanzar los 500 cuadrangulares alrededor del verano de 2031, cuando tenga 37 años. En la historia de MLB sólo 28 jugadores han llegado a 500 jonrones: el más joven en hacerlo fue Alex Rodríguez (32 años), mientras que varios lo hicieron muy tarde, como Eddie Murray y David Ortiz (40 años). Si Ohtani llega a 500 a los 37, se ubicaría justo en la zona media de ese rango histórico: ni tan precoz como A-Rod o Jimmie Foxx (32), ni tan tardío como Ortiz o Murray, pero perfectamente alineado con nombres como Manny Ramírez o Mel Ott, que también cruzaron esa barrera alrededor de los 37. Y todo eso con una carga extra que ningún otro tuvo: la de ser, al mismo tiempo, uno de los brazos más dominantes de su generación. (-- Vania Ravelo)

6. Dodgers quedó cerca de un raro récord en Grandes Ligas

CUANDO PARECÍA que Dodgers se llevaría una victoria de 6-3 sobre los Colorado Rockies el pasado lunes 6 de julio, Rockies empató en la novena entrada. Dos innings más tarde, Los Angeles logró definir las acciones 8-7.

Y se preguntarán, ¿qué tiene de extraordinario eso? La sencilla razón de que Dodgers tuvo que jugar por primera vez en la temporada entradas extras en su partido 92 de la campaña, luego de que 91 de ellos no pasaran de las nueve entradas.

Con ello, de acuerdo con ESPN Research, Dodgers quedó con la segunda racha más larga en una campaña en todos los tiempos sin tener un juego de extrainnings, al quedar a siete de los 99 de Boston Red Sox en 2005, cuando cayó 4-3 ante Tampa Bay Rays en 10 entradas. Más raro fue que al día siguiente ganaron 10-9 también en 10 entradas a los mismos Rays.

El año pasado, los Dodgers tuvieron nueve partidos de entradas extras en sus primeros 92 choques del año --en el 94 sumaron el décimo--, y el primero cayó apenas en el cuarto encuentro de la temporada (-- Rubén Castro)

7. Otro chamaco, James Wood ataca libro de récords

EL JARDINERO de 23 años de los Washington Nationals, James Wood, ha tenido una semana de ensueño previo a jugar su segundo Juego de Estrellas, al acechar los libros de récord de MLB y los Nationals, según ESPN Research.

En sus 94 partidos en la temporada hasta el jueves 9 de julio, Wood ha llegado a base en 177 ocasiones, una cifra que ningún otro jugador menor de 24 años ha alcanzado antes de la pausa del Juego de Estrellas, al superar las 171 veces del dominicano Albert Pujols en 2003 y las 172 de Rickey Henderson de 1982.

El lunes 6 de julio, Wood pegó el grand slam más largo de los Nationals en 15 años, al conectar uno de 446 pies, solo por debajo del grand slam de 454 pies de Michael Morse el 5 de junio de 2011.

El martes 7 de julio, Wood abrió el juego ante los Houston Astros con un jonrón al segundo pitcheo de Tatsuya Imai, para acercarse a uno del récord de nueve vuelacercas leadoff de Nationals/Expos en una temporada que comparten Brad Wilkerson (2004) y el dominicano Alfonso Soriano (2006). (-- Rubén Castro)

8. Llegó la hora de terminar con el experimento llamado Anthony Volpe

DESDE EL RETIRO de Derek Jeter, los New York Yankees han tenido enormes dificultades para encontrar estabilidad en el campocorto. Aunque algunos jugadores se han adueñado del puesto por momentos, ninguno ha rendido lo suficiente como para convertirlo en suyo a largo plazo.

El más reciente intento ha sido Anthony Volpe, quien, por prácticamente cualquier métrica ofensiva o defensiva, ha quedado por debajo de las expectativas.

De acuerdo con Jomboy, ningún jugador en la historia de MLB ha recibido tanta paciencia a nivel ofensivo como Volpe. En sus primeras tres temporadas con los Yankees acumuló 1,886 apariciones al plato, un promedio de bateo de .222 y un porcentaje de embasarse (OBP) de .283. No existe otro jugador con una producción ofensiva inferior que haya recibido tantas oportunidades durante un período similar.

Los Yankees deben poner fin al experimento con Volpe como campocorto titular y buscar una alternativa más sólida. (-- Juan A. Recio)

9. Hay cosas que nunca cambian

TREVOR BAUER cargó con la derrota en su regreso al beisbol de México, con los Diablos Rojos. En su primera apertura, ante los Piratas de Campeche en el Estadio Alfredo Harp Helú, el Cy Young vivió una tarde de claroscuros. El derecho trabajó 5.0 entradas de tres carreras limpias, en las que permitió cinco hits, regaló cinco bases por bolas y ponchó a tres, para una efectividad de 5.40. Aunque limitó el daño en la mayoría de los innings y no permitió extrabases más allá de un doble de Alex Álvarez, el episodio clave fue la cuarta entrada, donde los Piratas armaron el ataque que marcó el rumbo del juego. Bauer enfrentó a 22 bateadores y salió del encuentro con desventaja de 3-0, lo que más tarde resultó en el triunfo campechano por 4-3.

Además, Bauer cometió un balk costoso. En una clara falta de atención, no informó al árbitro que estaba en posición híbrida para lanzar. El pitcher conoce bien la regla, pues a su paso por Japón, donde no existe la posición híbrida, le marcaron un balk. El sábado, en el Estadio Alfredo Harp avisó con los dos bateadores previos que enfrentó con corredor en tercera que estaba en posición híbrida, pero no lo hizo ante el tercero que enfrentó, ya que la regla exige que hay que notificarlo tras cada bateador o si hay algún avance de los corredores en el turno. Bauer se hizo el desentendido y reclamó a los árbitros, cuando el balk que cometió fue tan claro como su falta de concentración.

Tras su paso por Grandes Ligas, Trevor Bauer encontró en Japón y en México las plataformas para relanzar su carrera. Este año buscó un llamado a Grandes Ligas y aceptó un contrato discreto en la Atlantic League, circuito al que vio como plataforma, pero no llegó el llamado y, con la fecha límite para cambios y contrataciones en la Liga Mexicana de Beisbol (17 de julio), prefirió regresar con Diablos Rojos, equipo con el cual firmó un año 2024 de ensueño: terminó con marca de 10-0 y efectividad de 2.48 en 14 aperturas, con 83.1 innings de labor, solo 4 jonrones permitidos y 120 ponches, para una impresionante tasa de 13.0 ponches por cada nueve entradas. Viene de una sólida actuación en la Atlantic League, de menor nivel que la LMB (5-1, 2.36); pero de un 2025 muy irregular por no decir malo con Yokohama (4-10, 4.51), ¿se fue ya la magia? (-- Vania Ravelo)