Lucrecia Manzur acuna un sueño de campeona mundial.
No es precisamente una empresa sencilla ni mucho menos, pero tiene fe en sus puños y en su generoso corazón de boxeadora que no conoce de un paso atrás.
Sucede que esta tucumana va a medirse el 21 de agosto con una leyenda viviente como Amanda Serrano, por los títulos mundiales pluma WBA y WBO en poder de la boxeadora puertorriqueña que, a los 37 años, quiere seguir haciendo historia.
Su récord de 49 victorias, 4 derrotas y 1 empate, con 32 nocauts, habla por sí solo de su calidad.
Serrano buscará conseguir su nocaut número 33, para poder superar el récord que posee Christy Martin y está buscando su victoria número 50, logradas en 7 divisiones diferentes.
Manzur está número 2 del ranking de la WBO, es campeona argentina, sudamericana y Latina. Será esta su primera salida al extranjero.
Manzur se anotó un triunfo muy importante ante otra leyenda como Marcela ‘La Tigresa’ Acuña. Hoy posee una marca de 14 victorias, 4 derrotas y 7 triunfos por la vía categórica. A los 27 años ha llegado para ella el momento de la verdad.
Se ganó este puesto tras consolidarse como número uno del ranking ante Nahir Erlin en una pelea que se celebró en la ciudad de Tucumán y que fue transmitida a través de ESPN KNOCK OUT el 27 de marzo.
Su nombre completo es Lucrecia Annabella. Nació en Tucumán el 13 de marzo de 1999. La llaman La Turquita o La Gringa, y tiene un estilo agresivo, arrollador, en donde predomina por sobre todas las cosas una gran cantidad de lanzamiento de golpes. Su técnico es su padre, don Gabino.
Estará en juego la corona a la distancia de 12 asaltos de 2 minutos, lo cual -comparado con los 10 asaltos habituales-, suma nada más que 4 minutos más de acción, pero la diferencia obliga también a un replanteamiento estratégico para tener en esos 2 rounds finales la misma cantidad de vigor y lanzamiento de golpes.
De todas maneras, Manzur ha definido el 50% de sus peleas antes del límite y ha trabajado para esto, para enfrentar a una boxeadora como Serrano que terminó el 60% de sus victorias sin necesidad de los jueces.
Alguna vez, Lucrecia le confesó al colega Benjamín Papaterra de La Gaceta -ilustre periódico tucumano- que ni siquiera se toma vacaciones y que no entrena con la última tecnología.
Hoy, respaldada por Sebastián Villagra, su promotor, ha encarado este entrenamiento de una forma muy especial.
“El año pasado estuvimos en la convención de la WBO en Bogotá y hablamos del tema de Lucrecia -cuenta Villagra-, con Jesuán Leticia, presidente de WBO Latino y, por supuesto, con el presidente Gustavo Olivieri. Hoy podemos decir que se nos escuchó. Nuestra campeona está en el ranking y esta oportunidad que llega es para nosotros no solo una satisfacción, sino un desafío que estamos dispuestos a afrontar gracias al profesionalismo y al entrenamiento de La Gringa”.
Don Gabino, su padre que fue boxeador, la orientó hacia el gimnasio. “No sabía ni saltar la cuerda y me daba vergüenza, pero no aflojé y aquí estoy”, dice esta boxeadora que espera seguir los pasos en el orden profesional del único campeón mundial que dio Tucumán, Pedro Rubén Décima.
“Empecé a boxear como amateur a eso de los 15 años y siempre tuve un estilo agresivo, de ir constantemente a la pelea abierta. A los 20 me hice profesional. Dicen que Saldaño era así, pero por supuesto no quiero ninguna comparación y menos con un ídolo como él”, afirma recordando a la gran estrella del boxeo tucumano. Horacio Agustín Saldaño, La Pantera Tucumana, en 1974 perdió frente al gran Mantequilla Nápoles.
“Mi mamá, Graciela, mucho no quería, pero terminó aceptando”. Lucrecia probó con el fútbol “pero al final me quedé con el boxeo”, afirma.
Su equipo técnico se conforma con su padre Gabino, su preparador físico Román Carilio y su promotor, Sebastián Villagra, quienes han viajado junto a ella.
“Tenemos que agradecer especialmente al gimnasio Monobox. Su dueño y técnico, Raúl Molina, ayudó en toda su preparación” dice Villagra. Y agrega: “También a las boxeadoras profesionales Juliana Basualdo y Lorena Soledad Balbuena, que tanto colaboraron en las sesiones de sparring para que nuestra boxeadora llegue en plena condición técnica y física”.
Su última pelea fue el 27 de marzo de este año, ante la entrerriana Nahir Aymara Erlin en el club Defensores de Villa Luján. Ganó por puntos en 10 asaltos, reteniendo la corona de campeona Latina WBO.
Esa noche fue también la puntada final para lo que, ahora, está apenas a unos días de realizarse, un combate por el campeonato del mundo nada más ni nada menos que contra una leyenda.
Una vez más también el espíritu de Rocky estará rondando el ring, ese espíritu indomable de quien, teniendo enfrente a una gran campeona, intentará lo que parece imposible.
Esta chica del Barrio El Salvador, cercano al Mercofrut, humilde y corajuda, sabe que, ante todo, esto es boxeo.
