Contragolpe: Ryan García puede ser tan grande como quiera

play
¡Sigue siendo el rey! Ryan García mostró poder, velocidad e inteligencia ante Benn (1:23)

Ryan García logró convencer y emocionar al público, Chávez Jr. vive en una burbuja y Benavidez se está equivocando. Sigue el pulso del boxeo en Contragolpe de ESPN


Ryan García acaba de sacar una licencia para soñar, para creer que puede ser la nueva cara del boxeo, imaginarse como el más grande entre tantos pretendientes al trono como Teófimo, Haney, Shakur y Gervonta, sentir que ha superado sus tendencias autodestructivas, restregarles a sus escépticos que su boxeo va más allá de ser un producto viral de las redes sociales y presumir de haber encontrado el equilibrio entre inteligencia, talento y ejecución. Pero, como Ícaro, si vuela demasiado alto, el sol podría derretir sus alas, y si lo hace demasiado bajo, la humedad del mar podría volverlas demasiado pesadas.

Entiendo que muchos pensarán que exagero por el triunfo de Ryan sobre Conor Benn en dos asaltos, porque el británico nunca había disputado un título mundial ni enfrentado a un oponente de élite. Sin embargo, cuando García se midió a Rolly Romero, este venía de ser noqueado por Gervonta Davis y Pitbull Cruz, y terminó no solo derrotándolo, sino también enviándolo a la lona en el segundo asalto. ¿Y qué ocurrió después de que Ryan mandara al suelo tres veces a Devin Haney? Dio positivo por sustancias prohibidas. García es un pugilista extraordinario, casi invencible cuando consigue alejarse de sus propios demonios. Por eso, la evaluación no debía centrarse en Benn, sino en comprobar si Ryan podía mantener la línea ascendente que comenzó ante Mario Barrios, combate en el que se convirtió en campeón mundial por primera vez. No solo la mantuvo, también evolucionó.

Dos asaltos fueron suficientes para darnos cuenta de que Ryan puede ser tan grande como quiera. Benn quiso engañarlo haciéndole creer que llegaría por encima de las 170 libras. Aunque efectivamente subió más pesado, entró al ring con la determinación de encontrar, mediante la presión y el intercambio, el golpe que lo catapultara a las estrellas. Ryan supo oler a Benn. En el primer asalto le presentó constantemente la mano izquierda, como un pescador que presenta la caña, pero en el segundo lanzó la derecha, primero en upper y luego en volado, mientras Benn intentaba sacarse de encima la mano izquierda.

Luego en las entrevistas posteriores Ryan hablaba con naturalidad sobre cómo había visto la presión del público en Benn desde que subió al ring, cómo lo dejó creer que tenía una oportunidad en el primer round y finalizó la ejecución en el segundo, aunque hay una salvedad: “no pensé que sucedería tan rápido”, confesó a Mark Kriegel. Me gusta la versión 2.0 de García, pero solo el tiempo dirá si su vuelo se acerca al sol o al mar.

La burbuja de Chávez Jr

Julio César Chávez Jr. noqueó en el primer asalto al colombiano Jeison Troncoso. El mexicano dijo abiertamente que su objetivo es volver a ser campeón mundial. Tiene claro su objetivo y me parece bien, sobre todo porque viene saliendo de adicciones que estaban destruyendo su presente en los últimos años. Sin embargo, lo de Chávez es una burbuja. Suma tres nocauts en 2026 ante pugilistas de muy pero muy bajo nivel. Para que se den una idea, Troncoso venía de ser noqueado en tres de sus últimas cinco peleas. En cualquier momento se pincha la burbuja del hijo de la leyenda.

¿Error de Benavidez?

David Benavidez aceptó el reto de pelear contra Jai Opetaia en peso crucero. ‘El Monstruo Mexicano’ se está equivocando. Está montado en la ola del éxito en donde se siente invencible, pero retar al mejor de una categoría en la cual está 25 libras por encima de la suya es un riesgo que podría salirle muy caro. Opetaia no solo tiene pegada, sino que técnicamente es muy completo. Parece que la emoción del momento le ganó la partida al análisis profundo en la mente de Benavidez.

¿Quién es Terence Crawford?

Parece que Terence Crawford no es tan conocido a fin de cuentas en Las Vegas. Cuando llegó al pesaje oficial de Ryan García y Conor Benn no lo dejaron entrar. Creyó que su nombre era suficiente y no fue así.