El piloto argentino de Alpine poco pudo hacer para avanzar en el intrincado circuito del principado y ni la estrategia lo ayudó para llegar a la zona de puntos de la sexta fecha de Fórmula 1.
Franco Colapinto supo no bien se terminó la clasificación que la chance de terminar en la zona de puntos del GP de Mónaco sería una quimera. La 14ª posición de partida era una daga gigante a sus esperanzas de hilvanar su tercer top 10 consecutivo tras los conseguidos en Miami y Canadá. Solo un milagro podría darle una mano y no ocurrió: el argentino finalizó 15º y último entre los que completaron el recorrido de la accidentada y sumamente penalizada sexta fecha del ejercicio 2026 de Fórmula 1.
“Ojalá que pase algo”, dijo Colapinto en la previa en diálogo con ESPN. Y pasar, pasó de todo. Dos banderas rojas, penalizaciones por doquier, investigaciones, estrategias poco gentiles, autos rotos, vueltas de sopor… El piloto de Alpìne pasó por todas esas facetas que tuvo la carrera de Mónaco.
La primera parte de la carrera fue la aburrida. Colapinto ganó un lugar en la largada por el quedo del Red Bull de Max Verstappen, quien apenas pudo hacer unos poquitos metros antes de que su unidad de potencia se apagara. Y así quedó, 13º, con un ritmo lento, un poco por esa falta de comodidad y confianza con el A526 que sufrió en todo el fin de semana y otro porque adelante empezaron las estrategias poco gentiles, como la de Williams. ¿Sucio? No, para nada. Pero simple: un piloto girando lento para agrupar a todos mientras su compañero de equipo se sacaba una brecha que le permitiera parar en boxes y volver en la zona de puntos.
Alpine llamó a boxes al argentino en la vuelta 37 porque estaba muy atascado detrás de Carlos Sainz, quien giraba casi tres segundos más lento para colaborar en la causa de Alex Albon. El argentino estuvo 3s6 detenido, dejó las cubiertas medias y volvió con duras. En un puñadito de vueltas recortó la diferencia perdida y otra vez estaba detrás de esa estrategia de retener a los rivales. Todo, siempre, dentro del sopor de una carrera en la que no pasaba absolutamente nada.
A partir del momento que comenzaron las detenciones, empezó el revoleo. Los anuncios de penalizaciones por exceder el límite de velocidad en la calle de boxes cayeron sobre muchísimos pilotos, entre ellos Franco Colapinto. Los cinco segundos de sanción complicaron aún más la carrera del bonaerense. Algo habrá ocurrido en el seteo de los equipos o un cambio de los ensayos a la carrera, porque la penalización por violación de velocidad recayó también sobre Oscar Piastri, Pierre Gasly, George Russell y Lewis Hamilton.
El final de la competencia fue completamente alocado. En la 60ª vuelta Lance Stroill se pegó contra el guardrail en la curva Anthony Nogues e ingresó el auto de seguridad. La carrera se relanzó seis giros después y no duró nada porque Charles Leclerc se despistó en el mismo lugar que el canadiense y dirección de carrera mostró la roja porque se estaba levantando el asfalto en ese sector. “No tuvo nada que ver el piso, me quedé sin frenos atrás”, diría Leclerc. Pero la roja trajo, además de casi media hora de parón, la alternativa de una nueva partida detenida, que todos cambiaran cubiertas y que en el revoleo de penalizaciones cumplidas y pendientes cualquiera pudiera meterse en los puntos.
Sin embargo, ni eso ayudó a Colapinto. El argentino partió 13º para las diez últimas vueltas y quedó envuelto en un entrevero con Nico Hülkenberg (se tocaron) y delante de él, el alemán de Audi le pegó a Carlos Sainz, quien quedó desacomodado y obligó a Colapinto a aflojar el ritmo. En la curva de entrada al túnel, Colapinto tocó desde atrás al español de Williams, quien ya marchaba lento y quedó último.
