El argentino quedó dentro de un nutrido grupo en el tercer entrenamiento en el que las pequeñas diferencias anticipan una batalla fuerte por llegar a Q3. Pierre Gasly le sacó una gran diferencia.
“Llegar a Q3 y puntos”, fue el objetivo que se trazó Franco Colapinto después de cerrar la actividad del primer día del GP de Azerbaiyán, 15ª fecha de Fórmula 1. El argentino había quedado 11º después del segundo entrenamiento, señalaba cierta falta de comodidad con su A526 en el callejero de Bakú y apuntaba al trabajo de la noche junto con el equipo Alpine para pegar un salto de rendimiento en la segunda jornada.
Los ingenieros de la escudería francesa trabajaron desde los boxes azerbaiyanos, con la colaboración del resto del equipo técnico instalado en Enstone, donde Daniil Kvyat, el ex Toro Rosso y Red Bull que corrió 110 carreras entre 2014 y 2020. El ruso, quien perdió su lugar en el team principal de las bebidas energizantes con Max Verstappen, fue el encargado del simulador para testear los pedidos de los ingenieros.
Claro, la condición de pista que la parrilla entera se encontró para el tercer entrenamiento no fue la mejor. Viento con ráfagas de hasta 50 kilómetros por hora que, no solo complicaban en algunas curvas (con la 16 a la cabeza) sino también que llenaba la traza de hojas en el inicio del otoño en el hemisferio norte. El combo de suciedad y viento generó que no se pudieran mejorar los registros del primer día. En ese contexto, Colapinto quedó un puesto por delante con respecto al jueves al finalizar el último ensayo en el décimo lugar con 1m45s592, un tiempo 149 milésimas más lento que el logrado el jueves.
