Las peores tragedias en la historia de la Fórmula 1

A unos días de alcanzar el Gran Premio N° 1,000 en la historia de la Fórmula 1, es sencillo emocionarse rememorando las grandes carreras, los grandes pilotos, y el drama encada campeonato disputado.

No obstante, la historia de la F1 ha estado repleta de terribles tragedias, también. Recordamos los 10 peores accidentes ocurridas en los primeros 999 Grand Prix.

Indianapolis 500, 1955

En 1955, la carrera conocida como "The Greatest Spectacle in Racing" era puntuable para el Campeonato Mundial de Pilotos como el tercer evento del calendario, pese a que los automóviles no se ajustaban a las especificaciones de F1 y solamente participaron pilotos norteamericanos.

La primera de dos tragedias ocurrió dos semanas antes de la carrera misma --durante una sesión de calificación-- cuando Manny Ayulo se estrelló de frente contra un muro de concreto a 140 millas por hora. Se presume que el auto sufrió una falla en la columna de la dirección. Ayulo no tenía abrochado el cinturón de seguridad. Fue llevado al hospital donde murió 19 horas después dl accidente.

El 30 de mayo, día de la competencia, Bill Vukovich llegaba con el mayor de los carteles; había ganado la competencia en los dos años previos. Buscando convertirse en el primer tricampeón consecutivo, lideraba la carrera para la vuelta N° 57 tras arrancar desde el quinto sitio. Con una ventaja cómoda sobre sus más cercanos perseguidores, Vukovich se aproximó a un grupo de rezagados que incluía a Roger Ward, Al Keller y Johnny Boyd. Una fractura en el eje de Ward causó que el auto se volteara ocasionando un accidente entre Keller y Boyd. Vukovich no pudo evitar colisionar contra el Boyd, y salió volando por encima del muro, antes de estallar en flamas. Se determinó que Vukovich había fallecido antes de que el auto se incendiara.

Indianapolis 500, 1959

Nuevamente, "The Brickyard" fue el escenario de una tragedia doble en 1959. En esta ocasión, se trataba de la segunda carrera del calendario y nuevamente puntuaba para pilotos, pero no para el Campeonato de Constructores, inaugurado un año antes.

El primero de una dinastía de grandes pilotos que corrió en Indy, Jerry Unser Jr. falleció en una sesión de prácticas cuando perdió el control en la cuarta curva para estrellarse e incendiarse. Unser no portaba un traje resistente a las flamas. Bomberos y miembros de servicios retiraron el cuerpo inconsciente del piloto, con quemaduras de tercer grado cubriendo una tercera parte de su cuerpo y una fractura en el cuello. Falleció en el hospital el 17 de mayo. Keller reparó el auto dañado y lo llevó hasta la posición N° 18 en la carrera.

Durante las sesiones de práctica del 19 de mayo, Bob Cortner perdió el control de su auto en la tercera curva, con el monoplaza desplazándose sin control hacia el interior de la pista y luego volviendo a recorrer el ancho de la misma hasta colisionar con el muro exterior. Pese a que sí portaba el cinturón de seguridad, no estaba sujeto de los hombros, lo que ocasionó que su cabeza impactara contra el volante y destrozara su casco. Sufrió varias fracturas en el cráneo y falleció en el hospital siete horas después de su accidente.

GP de Bélgica, 1960

La cuarta carrera del calendario para 1960, el Autódromo de Spa-Francorchamps ya había visto choques serios de Stirling Moss y Jack Taylor durante las sesiones de práctica. Moss se fracturó ambas piernas, mientras que Taylor no volvería a correr como resultado de ese accidente. No obstante, peor estaba por venir para el día de la competencia.

Chris Bristow perdió la línea de carrera en la misma área donde había chocado Moss previamente, su cuerpo expulsado del automóvil y cayendo sobre alambres de púas que terminaron por decapitar al piloto. Minutos más tarde, Alan Stacey sufriría un accidente fatal en el mismo sitio, cuando de acuerdo a algunos espectadores un pájaro chocó con el casco del piloto. El automóvil volteó y estalló en llamas con Stacey todavía en el asiento.

GP de Italia, 1961

El Autodromo Nazionale Monza es considerado como la catedral de la velocidad, pero también fue el escenario de la peor catástrofe en la historia de la Fórmula 1 en 1961.

A bordo de un Ferrari, Wolfgang von Trips estaba a un punto del liderato del campeonato contra Graham Hill, con dos carreras por disputarse. En la segunda vuelta, saliendo de la parabólica, el monoplaza de Trips tocó el auto de Jim Clark y voló de la pista, azotándose contra la barrera, con el cuerpo del piloto siendo expulsado del vehículo. Quince aficionados perecieron en el accidente, con las fotografías tanto del cuerpo del piloto yaciendo a un costado de la pista, como de los cuerpos de los fanáticos apilados circularon masivamente en su tiempo.

GP de Francia, 1968

En 1968, Honda decidió probar suerte con un automóvil con chasis de magnesio. El piloto John Surtees, campeón del mundo en 1964, se rehusó a conducir el auto en la carrera de Rouen-Les-Essarts Circuit, competencia debut del RA302.

Con Surtess optando por emplear el vehículo previo de Honda, Jo Schlesser condujo el nuevo experimento, aunque el recorrido sería trágicamente breve. En la segunda vuelta, Schlesser perdió el control al salir de una curva y chocó, causando un incendio que solamente se vería empeorado por el hecho de que el magnesio es un material inflamable y que el tanque de combustible estaba prácticamente lleno.

Surtees se volvió a negar a conducir el RA302 en la carrera siguiente, y Honda abandonó la F1 como constructor hasta el 2006. El circuito de Rouen jamás volvió a albergar una competencia de F1.

GP de Italia, 1970

Para cuando llegó la cita en Monza de 1970, Jochen Rindt lideraba el campeonato de pilotos, pero sentía que su Lotus no sería suficientemente potente para competir contra los Ferraris. Rindt instruyó a sus mecánicos remover los alerones de su automóvil, sacrificando agarre en las curvas por velocidad en las rectas. Su coequipero John Miles había reportado problemas en su monoplaza sin los alerones, pero Rindt decidió seguir adelante en un auto sobre el cual había expresado desconfianza al inicio de la temporada.

En la quinta vuelta de la sesión de prácticas, y de cara a la parabólica, el vehículo de Rindt salió de la pista tras perder el control, estrellándose contra una barrera de contención. Colin Chapman, propietario del equipo Lotus, enfrentó un juicio por la responsabilidad del piloto, pero fue exonerado en 1976.

Irónicamente, falleció en el mismo circuito, en la misma curva, que su héroe deportivo, von Trips, nueve años antes. A la fecha, Rindt sigue siendo a la fecha el único campeón póstumo en la historia de la F1.

GP de Holanda, 1973

En la pista de Zandvoort, el automóvil del inglés Roger Williamson salió de la pista en la octava vuelta, quedando volteado e incendiándose. Apenas en su segunda carrera de F1, se sospecha que la presión en uno de los neumáticos originó la tragedia.

Lo más dramático del accidente de Williamson fue lo que ocurrió después. Otro piloto, David Purley, vio el accidente y de inmediato estacionó su vehículo para salir a ayudar a Williamson. Frenéticamente, intentaba voltear el automóvil, escuchando los gritos de Williamson mientras se quemaba en el interior. Los oficiales de pista, sin trajes retardantes de fuego, no pudieron más que observar, y eventualmente se llevaron a Purley. Incluso hubo espectadores que intentaron acercarse al choque para ayudar, escuchando los gritos del piloto, pero fueron alejados por elementos de seguridad con perros. Para cuando llegaron los bomberos, había sido demasiado tarde. Williamson había perecido por asfixia. Otros pilotos que pasaron vieron a Purley, y pensaron que era su carro el accidentado, pensando que había logrado salir sin problemas y sin detenerse a ayudar.

Purley fue presentado con la George Medal por su valentía durante el episodio, pero las condiciones en que falleció Williamson lo colocan sin duda entre las peores tragedias del deporte.

GP de Sudáfrica, 1977

Nuevamente, la falta de preparación de los oficiales de pista costaría caro en el gran circo, esta vez en Kyalami.

El italiano Renzo Zorzi abandonó la carrera por problemas mecánicos en la vuelta 22, orillándose al lado izquierdo de la pista. En ese momento, su Shadow-Ford se incendió, ocasionando que dos oficiales de pista cargando pesados extinguidores intentaran cruzar la pista desde el lado contrario para auxiliar al piloto.

Momentos después, el coequipero de Zorzi, Tom Pryce, y Hans-Joachim Stuck en un March-Ford se aproximaron a alta velocidad. Stuck pudo esquivar apenas a los oficiales de pista, pero Pryce golpeó de lleno a Frederik Jansen van Vuuren de apenas 19 años de edad. Lo que siguió quedó captado en video como uno de los momentos más dramáticos en la historia del máximo circuito. El cuerpo de Jansen van Vuuren voló por los aires varios metros, aterrizando a unos metros del automóvil de Zorzi, completamente destrozado. En el impacto, el extinguidor golpeó la cabeza de Pryce, matándolo al instante. El automóvil siguió su camino por la recta, con el cuerpo inerte del piloto dentro, hasta colisionar con el auto de Jacques Laffitte más adelante.

Se cuenta que en un inicio fue imposible identificar cuál de los empleados de pista había sufrido el accidente debido al terrible estado en que quedó el cuerpo de van Vuuren.

GP de Bélgica, 1982

Otro accidente que resulta difícil de olvidar debido a la naturaleza de las imágenes que quedaron en video fue el de Gilles Villeneuve en una sesión de calificación en Zolder.

A falta de ocho minutos para el fin de la sesión, Villeneuve se encontró con el vehículo más lento de Jochen Mass saliendo de una zona de curvas. El Ferrari del canadiense golpeó la parte trasera del auto de Mass, lanzando al monoplaza unos 100 metros por el aire a una velocidad estimada de 140 millas por hora, de hecho rebasando al March blanco de Mass, quien debió esquivarlo mientras aterrizaba dando tumbos en otra sección de la pista.

El cuerpo de Villenueve, todavía sujeto al asiento pero ya sin casco, salió expulsado y aterrizó unos 50 metros más adelante, cuando chocó contra una reja. Fue llevado en helicóptero al hospital, pero era demasiado tarde. Sufrió múltiples fracturas, incluyendo el cuello en el accidente.

GP de San Marino, 1994

La carrera de Bélgica en 1960 había sido la última vez que dos pilotos perdían la vida en el mismo evento, pero esta tragedia se repitió en Imola en 1994, durante el GP de San Marino.

Roland Ratzenberger peleaba la última plaza de la parrilla de salida el sábado 30 de abril. En un desliz fuera de la pista, el alerón delantero de su Simtek, pero se mantuvo en la pista para una vuelta adicional. En la recta, finalmente se desprendió la pieza y quedó atrapada por debajo del vehículo de Ratzenberger, ocasionando que perdiera el control del auto en la curva Villeneuve, y chocando contra el muro exterior a aproximadamente 200 millas por hora. Fractura en el cráneo fue dada como motivo de su muerte.

Ayrton Senna, considerado como el mejor piloto del momento --y por algunos como el mejor de la historia-- quedó visiblemente consternado por los eventos del fin de semana: primero un accidente de Rubens Barrichello que lo dejó inconsciente y con fracturas durante las prácticas, y después la muerte de Ratzenberger. Unas horas antes, había propuesto reformar la Asociación de Pilotos, con él a la cabeza y respaldado por Gerhard Berger y Michael Shumacher.

El día de la carrera, y pilotando el FW16 de Williams en el que el propio Senna había manifestado desconfianza a lo largo de la temporada, el brasileño perdió el control a la altura de la curva Tamburello, impactándose contra una barrera de contención a cerca de 190 millas sobre hora, y con una vara de la suspensión atravesando su casco por el lado derecho.

Se supo más tarde que se halló una bandera austriaca en el monoplaza de Senna, con el piloto brasileño planeando un tributo para Ratzenberger al término de una carrera que quedó trágicamente inconclusa.

La muerte de Senna fue la última en un evento de F1 hasta que, 21 años después, un accidente en Suzuka cobrara finalmente la vida de Jules Bianchi, tras pasar nueve meses en coma.