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Russo y la Selección Argentina: lo que no fue en México '86 y la chance frustrada de dirigirla

Tras una gran carrera, Miguel Ángel Russo dejó una huella grande en el fútbol argentino. Estudiantes de La Plata, donde se convirtió en símbolo, fue su vidriera para llegar a la Selección Argentina, aunque vivió algunos sinsabores relacionados con la Albiceleste, en ambas etapas, como futbolista y siendo entrenador.

Pilar fundamental del Estudiantes campeón de 1982 y 1983, Russo se incorporó de manera casi natural a la renovada Selección de Carlos Bilardo en el camino hacia el Mundial de México 1986, recordado porque allí Argentina logró su segunda estrella, con un Diego Armando Maradona estelar.

Muchos futboleros preferían la elegancia de Claudio Marangoni, pieza clave de Independiente, para el puesto de volante central, aunque el sacrificado Russo fue titular en gran parte del ciclo. Llegó a disputar 17 partidos con la Mayor e incluso le hizo un gol a Venezuela, en el triunfo por 3-0 en el Monumental, por las Eliminatorias, en 1985.

A esa altura, no se sabía si Argentina se clasificaría finalmente para el Mundial, pero en caso de entrar, Russo parecía ser una fija para Bilardo, que lo había disfrutado en Estudiantes.

Finalmente, un problema físico le jugó una mala pasada. Es que Russo se lesionó una rodilla a comienzos de 1986, tuvo que ser operado y la recuperación le demandó mucho tiempo. Cuando volvió, se ilusionó cuando se vio en el álbum de figuritas, pero el "Narigón" lo dejó afuera de la lista de 22. Contra todos los pronósticos, el Nº5 de Argentina fue Sergio "Checho" Batista.

Obviamente, esa decisión le dolió mucho a Russo, quien admitió, años después, que supo entenderlo. Ya siendo técnico, comprendió esas medidas que pueden tomarse y cortar el sueño de algún futbolista, como le pasó a él en aquel recordado Mundial.

"Me dejó afuera del Mundial 1986 con la Selección Argentina y me pareció justa su razón", dijo más tarde. "Carlos me dijo que lo iba a odiar y a insultar, pero el día que seas técnico te vas a dar cuenta. Tenía una razón muy grande. Todo lo que me decía, después era la realidad", agregó Russo.

"Miguelo" completó: "Siempre la idea es buscar lo mejor para el equipo y para la persona, que es el jugador individualmente. Hay que saber manejarlo y llevarlo, es muy difícil ser director técnico".

El sueño fallido de llegar a dirigir la Albiceleste

En 2008, tras la salida de Alfio Basile de la Albiceleste, Russo estuvo a un paso, en teoría... "Estuve muy cerca de ser el técnico de la Selección Argentina, cuando agarró Diego (Maradona). Lo que pasó no me lo quisieron decir, pero entendí", confesó después.

"Estuve cerca de dirigir a la Selección, pero me levanté y era Maradona", agregó. "A la noche me llamaron diciéndome que era el técnico. Y después me llamaron diciéndome que no. No quise ni preguntar por qué. Ya está, punto. Me dormí siendo el técnico, me desperté no siéndolo", explicó.

Después, cuando dirigía a Racing, en 2010, Russo se sumó como aspirante a sucesor de Maradona al frente del seleccionado argentino al admitir que le "encantaría dirigir" la Albiceleste. "Me encantaría dirigir a la Selección. Pero se vé que tengo que hacer algo más para llegar, como siempre. Yo estoy convencido de que estoy en el camino correcto", afirmó. En ese momento, se sumó a la "postulación" de Américo Rubén Gallego.

Russo figuraba entre los candidatos para suceder a Maradona, igual que Carlos Bianchi, Alejandro Sabella y Diego Simeone. Sostuvo que "desde 1975", tiene una relación con el manager del seleccionado de ese momento, Bilardo, "pero no tiene que ver con eso" su eventual llegada.

Finalmente, fue elegido Batista. Por eso, fue la espina clavada de Russo. Así y todo, "Checho" fue destituido un tiempo después y la siguiente Copa del Mundo, de Brasil 2014, tuvo a Sabella como DT de Argentina. En esa ocasión, con Lionel Messi como estandarte, la Albiceleste llegó a la final, que perdió con lo justo ante Alemania.