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Blanco y Aranda, las únicas buenas noticias para el Boca de Ubeda

Boca empató con Gimnasia de Mendoza en la Bombonera, en el inicio de la fecha 8 del Torneo Apertura 2026, y el juego del equipo de Claudio Ubeda preocupa a los hinchas del Xeneize, que silbaron a sus futbolistas una vez terminado el partido. El primer tiempo de Lautaro Blanco y el cambio de aire del ingreso del pibe Tomás Aranda, lo único para destacar.

Pasó ya la mitad de esta fase del campeonato y el conjunto dirigido por el Sifón no logra meterse entre los ocho que clasifican a los octavos de final, y mucho menos mostrar un fútbol que ilusione a sus simpatizantes con un cambio de rumbo en el corto plazo.

El ataque de Boca en la primera mitad fue lo más parecido a un monólogo. Todo pasaba por él. Las que iniciaban por esa banda, las que empezaban por la otra y las pelotas paradas. Lautaro Blanco se las arreglaba con poco para hacerse el espacio y sacar centros picantes o hasta en algunas ocasiones lograr desbordar.

El 1-1 llegó así. El exjugador de Rosario Central lanzó un centro fuerte que dejó pasar Lucas Janson y le rebotó para Adam Bareiro. La pelota le quedó a Miguel Merentiel y a cobrar. A los pocos segundos, el lateral picó y buscó con precisión quirúrgica a la cabeza del delantero paraguayo, que la acomodó junto a un palo y celebró el 2-1, que luego sería anulado a instancias del VAR.

Gimnasia pudo controlar un poco a Blanco en el complemento, aunque muchas de las mejores del Xeneize también partieron de sus pies en ese periodo del juego. Pero Boca ya no lo necesitó de manera desesperada, porque además de Leandro Paredes entró el chico Tomás Aranda.

El pibe entró por un opaco Williams Alarcón en la derecha del ataque local y a los pocos minutos ya hizo valer el cambio. Mucho más ágil, con más dinámica y con la intención de asociarse de manera constante con sus compañeros.

Aranda generó peligro por su banda, pero sobre todo apareciendo de manera sorpresiva por el centro de la ofensiva. Su velocidad le permitió aprovechar esos huecos que se formaban entre los volantes y los centrales de la visita, pero su juventud le impidió estar tranquilo para definir.

Nadie le puede reprochar nada a un juvenil que solo tiene en sus espaldas un puñado de partidos en Primera y parece que, más temprano que tarde, un lugar en el once inicial tendrá su nombre.