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PSG, en una nueva final de Champions: ¿Asoma una dinastía europea?

El conjunto parisino logró un equilibrio que le podría asegurar varios años de dominio.


Una fiesta de goles en París y una clínica defensiva en Múnich. A lo largo de la doble serie de semifinales de la Champions League, PSG demostró dominar todas las facetas del juego para alcanzar su segunda final consecutiva del torneo, que ya conquistó en la pasada temporada. Y si consigue superar a Arsenal el próximo 30 de mayo en Budapest, la cuestión ya podría pasar por cuántas veces podría repetir la hazaña.

Bajo el liderazgo de Luis Enrique, entrenador del equipo desde 2023, el conjunto parisino dejó atrás las frustraciones europeas que caracterizaron a la primera década del control qatarí del club y desarrolló un ambiente idóneo para aspirar a los máximos logros año tras año, sin desatender el control casi absoluto de la Ligue 1. Ahora, el próximo objetivo será convertirse en los primeros en defender la corona desde que lo lograra Real Madrid en 2017 y 2018.

Las "dinastías" europeas del pasado

El logro de la Casa Blanca hace una década tomó una enorme dimensión, en gran medida, porque conseguir múltiples Champions al hilo había dejado de ser costumbre a partir del cambio de siglo. Las temporadas más extensas, la entrada de clubes no campeones al propio torneo desde 1997, la ampliación a 32 equipos en 1999 y la dificultad de afrontar múltiples competencias como consecuencia generó que los vencedores cambien año a año, a pesar de que sí hubo finalistas consecutivos como Milan, Ajax, Juventus, Valencia, Manchester United, Bayern Munich y el propio Real Madrid entre otros.

En cambio, en los inicios de la Copa de Europa era común que grandes equipos marquen diferentes épocas. Es un hecho más que conocido que el idilio de los Merengues con el trofeo comenzó con la conquista de las cinco primeras ediciones del campeonato entre 1955 y 1960, con estrellas como Ferenc Puskas, Alfredo di Stéfano, Francisco Gento y Raymond Kopa como protagonistas. A ello le siguió de inmediato un período de gracia de Benfica (1961 y 1962) e Inter (1964 y 1965).

La década del 1970 quedó marcada por las gestas de Ajax, Bayern y Liverpool, que monopolizaron el máximo título europeo durante extensos tramos (con un sorprendente Nottingham Forest de por medio) en los que además lideraron una evolución táctica que repercutió en todo el planeta fútbol. Y sobre el final de los 80, el Milan de Arrigo Sacchi se impuso en un tramo de fuerte variación de la mano del trío neerlandés de Ruud Gullit, Frank Rijkaard y Marco van Basten. Tras esa consecución, hubo que esperar 27 años para que un campeón en años consecutivos.

Las causas que invitan a pensar en PSG

¿Qué posibilidades reales tiene PSG para sumarse a ese grupo selecto? Los argumentos son abundantes y convincentes. Mucho tiene que ver el cambio de dirección en el armado del plantel que Luis Campos llevó a cabo a partir de 2022, cuando dejó atrás el foco en grandes estrellas para avanzar hacia un plantel más joven y armonioso, dispuesto a seguir sin concesiones a un DT de carácter fuerte como Luis Enrique. Los Lionel Messi, Neymar, Kylian Mbappé y Ángel Di María fueron dejando su lugar a los Vitinha, Fabián Ruiz, Desiré Doué, Willian Pacho y Joao Neves. Incluso jugadores de mayor perfil como Ousmane Dembelé y Khvicha Kvaratskhelia también se abocaron a un esquema táctico donde el trabajo sin pelota es absolutamente esencial.

El enfoque en este tipo de jugadores no solo permite conformar una base que pueda perdurar en el tiempo, como la que gozó Real Madrid con Luka Modric, Toni Kroos, Casemiro, Cristiano Ronaldo y Karim Benzema. También le brinda a los parisinos una ventaja a la que otros clubes europeos no tienen acceso: hacer una rotación total de sus futbolistas en su liga sin resignar calidad ni resultados, permitido por la enorme y variada inversión de Qatar Sports Investments (QSI) que ensancha cada vez más la brecha con el resto de los equipos de Francia.

La comparación con Arsenal, su rival en Budapest, es abrumadora. Mikel Arteta optó por confiar en una base casi inamovible en todas las competencias, y como resultado 8 de sus futbolistas ya superaron los 3000 minutos disputados. Incluso David Raya, Declan Rice y Martín Zubimendi registran más de 4000. En cambio, solo Pacho, Vitinha y Warren Zaire-Emery lo hicieron en PSG. Ousmane Dembélé, actual Balón de Oro, ni siquiera superó los 2000.

Claro que esta tendencia, por más datos que la sustenten, luego se tiene que consumar en la cancha, y que en 90 minutos de un único partido puede pasar cualquier cosa. Pero tras muchos años de una estrategia ambiciosa pero disfuncional, PSG puso en marcha en las últimas temporadas un plan sostenible que bien le puede asegurar estar entre los equipos más dominantes del continente durante un largo tiempo.