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Lanús, Atlético Mineiro y la final de la Sudamericana: el sueño vs. la urgencia

ASUNCIÓN (Enviada especial) -- Lanús y Atlético Mineiro definirán al nuevo campeón de la CONMEBOL Sudamericana el próximo sábado 22 de noviembre y el conjunto de Mauricio Pellegrino perseguirá el sueño de conquistar el prestigioso título continental, mientras que los de Jorge Sampaoli lucharán contra la presión de salvar su año deportivo y de no comprometer las arcas del club. El partido se podrá ver en vivo por el Plan Premium Disney+ (solo para Sudamérica).

Lanús y una ilusión sudamericana

En la vereda granate hay hambre y sueños. Una institución que se autoproclama “el club de barrio más grande del mundo” y quiere marcar presencia en el continente, pero sin perder su humildad. Su conductor, un DT de la escuela de Rafa Benítez, trabaja con una premisa y enseña esa línea a su equipo: orden, trabajo duro y perfil bajo.

A paso firme y constante, Lanús acabó primero en su zona durante la Fase de Grupos, a 4 puntos de distancia del segundo (Vasco da Gama) y con una diferencia de gol contundente (+5). En octavos, sacó a un compatriota (Central Córdoba) y en cuartos sacó adelante un duelo durísimo ante el poderoso Fluminense.

Ante los brasileños logró un 1-0 valioso como visitante y sostuvo el empate 1-1 en La Fortaleza. Así, pudo meterse en las semifinales, donde eliminó a la U de Chile y sacó el boleto a Asunción.

Paso a paso. Con actuaciones colectivas parejas y algunos destellos individuales, Lanús fue acrecentando el anhelo y materializando las chances concretas de coronarse en el ámbito internacional. Para el equipo de Pellegrino, ganar la Sudamericana sería una hazaña, una auténtica muestra de carácter ante un rival más ostentoso y favorito.

Mineiro, por ¿el premio consuelo?

¿Pero es realmente tan favorito el Atlético Mineiro? El histórico club brasileño tiene la carga de ser un grande, pero además debe responder a los mandatos de un club-empresa. Y en las SAF (Sociedad Anónima de Fútbol), como en los negocios, mandan los números.

Mineiro cerró el 2024 envuelto en un maremoto de críticas. En diciembre, sin DT y en el descontento por la pasividad en el mercado de pases, los hinchas organizaron una protesta frente a la concentración. Hubo pancartas, pintadas y una reacción masiva contra los mandatarios del club y el equipo.

Para estabilizar la situación, llamaron a un viejo conocido y contrataron a Cuca como entrenador. Y luego decretaron que la decisión institucional sería priorizar la Copa Brasil, relegando un poco la CONMEBOL Sudamericana, pero, sobre todo, descuidando la Serie A brasileña.

Hacer la apuesta máxima en la Copa Brasil respondió a la urgencia de que los balances empiecen a cerrar, puesto que ese torneo es el que más dinero reparte en premios. La CBF fue aumentando la recompensa de la esta competencia hasta convertirla en mejor paga (el campeón del 2025 recibirá hasta 101 millones de reales, más de 18 millones de dólares).

Con el dinero como el norte en la brújula, Mineiro se jugó un pleno en la Copa Brasil y lo perdió de la peor manera. En los cuartos de final se encontró con Cruzeiro, su eterno rival, y ante la caída en el partido de ida, se desató la crisis.

Cuca fue despedido después de caer en el arranque de la llave y el elegido para reemplazarlo fue Jorge Sampaoli, que nada pudo hacer para evitar la eliminación.

De esta forma, mientras Mineiro se concentraba en la Copa Brasil, avanzaba en la Sudamericana con algunos tropiezos. Así, descuidó definitivamente el Brasileirao y se ubicó en zona de descenso.

Cuando el argentino asumió, el Galo estaba 12° en la Serie A, con 24 puntos en 19 partidos y los medios hacían hincapié en la que temporada era realmente mala. Sampaoli no estaba decidido de volver a Brasil después de su paso turbulento por Flamengo, pero jugar en la Sudamericana fue el objetivo que lo convenció.

Para septiembre, después de empatar con Bolivar en la ida de los cuartos de final, la tensión y el descontento habían provocado otra protesta de “la torcida”. Los jugadores tuvieron que salir a poner la cara, con Éverson y Hulk a la cabeza.

Desde entonces, Mineiro logró enderezar su campaña doméstica, alejarse del riesgo de descenso y recomponer algo de autoestima. Pero el rendimiento anual sigue siendo decepcionante: eliminación dolorosa en su gran apuesta (la Copa do Brasil), campaña floja en Serie A y un gasto elevado en refuerzos que no llenaron.

A Jorge Sampaoli le gusta diseñar su plantel, algo que por su llegada intempestiva no pudo hace. En una temporada sin ingresos contundentes, esa libertad de acción quedaría coartada y haría peligrar el proyecto de cara al año que viene.

Por eso, en la agenda del Galo solo queda una obligación: ganar la CONMEBOL Sudamericana. El título significaría salvar el año deportivo, clasificarse a la Libertadores 2026 y sumar entre R$ 38 y R$ 55 millones en premios y bonificaciones, un ingreso clave para aliviar la presión presupuestaria.

Con cualquier otro resultado, las deudas volverán a apretar la soga y en Minas Gerais podría estallar un nuevo infierno.

Para Lanús, en cambio, todo será disfrute y adrenalina el próximo 24 de noviembre en el estadio Defensores de Chaco. Con amor propio y ambiciones, el Granate podrá jugar más liviano e intentar regalarle una alegría inolvidable a su gente,