El 25 de febrero será el encuentro de vuelta en territorio canadiense
En una noche tensa en el Fello Meza, los brumosos entendieron el contexto: enfrente había un equipo de MLS con ritmo, físico y nombres de peso internacional.
El dominio territorial fue canadiense en varios tramos del primer tiempo. Vancouver encontró espacios, movió el balón con paciencia y obligó a Cartaginés a defender bajo presión. Pero ahí apareció la solidez, la concentración y un Kevin Briceño atento cuando fue exigido.
El 0-0 al descanso no era casualidad. Era trabajo.
En el complemento, Amarini Villatoro intentó primero competir metros más arriba, buscar transición rápida y sorprender. Pero conforme el reloj avanzó, la lectura fue clara: cerrar líneas, minimizar riesgos y proteger el arco en cero.
Del otro lado, Vancouver movió el banquillo y mandó al campo a su figura europea, Thomas Müller.
La expectativa subió. El ruido también. Pero el teutón pesó poco en el marcador final. Cartaginés logró neutralizarlo y evitar que apareciera en zonas decisivas.
El resultado deja la serie abierta en la Copa de Campeones de Concacaf.
Y aunque el dominio estadístico favoreció a la visita, el negocio para los brumosos es claro.
El 25 de febrero, en el BC Place de Vancouver, la historia continuará.
Cartaginés viaja sin ventaja en el marcador… pero con algo más importante: la serie intacta y el sueño vigente.
