Uno por uno del Barça en la goleada ante Real Madrid

BRAVO. Felino. Sin ser providencial en la goleada, sin ser trascendental en el triunfo, le dio sabor con tres intervenciones excepcionales. Y es que no es lo mismo un 2-4 que un 0-4. No.

DANI ALVES. Correcaminos. Aquí, allí y más allá. Se multiplicó en defensa y colaboró como un jabato en el centro del campo. Cristiano Ronaldo mereció ser expulsado al darle un codazo y completó probablemente su mejor partido de la temporada.

PIQUÉ. Sinfónico. El público del Bernabéu comenzó pitándole de manera unánime, pero a partir del 0-3 se olvidó de él, aunque él no se olvidó de donde estaba, buscando su gol, el 0-5, hasta el último momento. Benzema y compañía aún están aturdidos.

MASCHERANO. Lesionado. La cruz de la goleada. James le metió una patada que no mereció ni la consideración de falta, pero que se llevó por delante al argentino antes del festival azulgrana.

ALBA. Afortunado. Mantiene un nivel de locura en sus subidas y bajadas por la banda que a menudo asustan… Pero que en ocasiones son dignas de elogio. Se benefició tanto del trabajo de sus compañeros como del hundimiento madridista.

BUSQUETS. Capataz. Comenzó en falso y probablemente llevó a cabo la peor media hora inicial que se le recuerda, al menos en un partido de este calibre. Tuvo la fortuna de contar con unos compañeros sublimes… Y en cuanto se centró dio la clase maestra habitual.

RAKITIC. Recuperado. La sorpresa de Luis Enrique en la alineación. Demostró estar en plenitud, sorprendiendo a más de uno. Y a todo el madridismo. Fue un peón soberbio en el aguante del centro del campo.

SERGI ROBERTO. Inmenso. Hace tres meses muchos se preguntaban qué futuro le podía aguardar en el club y hoy todos se felicitan por su permanencia. Atrevido, tiene fútbol por doquier, regaló la asistencia del 0-1 y redondeó un partido excepcional.

INIESTA. Sublime. No marcaba en la Liga desde la última visita del Barça al Bernabéu y eligió un disparo a lo ‘Stamford Bridge’, un zapatazo excepcional que fue la culminación de un partido sublime y que provocó los aplausos de la afición local cuando fue sustituido.

NEYMAR. Cazado. Si adquirió el papel de líder tras la lesión de Messi, condujo esta condición hasta el partido cumbre. Recibió patadas y más patadas sin pestañear, nunca se escondió, inició y acabó el 0-2 y se fue marcado en las piernas y feliz en el rostro.

SUÁREZ. Matador. A cada partido que pasa se demuestra que probablemente Suárez sea el fichaje definitivo para desequilibrar la balanza en el fútbol español. En el mismo escenario en el que se presentó sin dar una a derechas, redondeó la obra maestra del Barcelona con dos goles excepcionales.

MATHIEU. Sereno. Sustituyó a Mascherano con el 0-1 antes de la media hora y no se notó el cambio. Se colocó al lado de Piqué para cortar con sensatez y sin complicarse. Y adquirió sin pestañear su papel.

MESSI. Secundario. En un festival como éste no podía quedar fuera de las fotografías y aunque ingresó al campo con el partido sentenciado, dejó patente su condición. “Ha hecho más Leo en media hora que Cristiano en hora y media” se escuchó decir en la radio. Un análisis definitivo.

MUNIR. Gafado. Tuvo dos ocasiones para lograr el 0-5 y ambas le salieron rana. Luis Enrique le premió en los compases finales para que se sumase a la fiesta y recibió la bronca de Piqué por quitarle un remate franco. Tuvo atrevimiento. Le faltó suerte.