Arteta, la respuesta a por qué Arsenal cortó al fin los 22 años de sequía en la Premier

El vasco ya conquistó la Premier League y está a las puertas de obtener la primera Champions League de la historia del club.


Sonó el pitazo final en Bournemouth. El local empató 1-1 con Manchester City y la fiesta se desató 185 kilómetros al nordeste, en London Colney. El plantel completo de Arsenal, reunido a ver el partido en su centro de entrenamiento, saltó, gritó, cantó y destapó champagne para todos lados. También aparecieron miembros del cuerpo técnico e incluso el director deportivo Andrea Berta entre los festejos por ganar la primera Premier League en 22 años.

Quien brilló por su ausencia, sin embargo, fue Mikel Arteta, figura central del logro. El entrenador ni siquiera medió palabra, en declaraciones o en sus redes sociales, hasta una conferencia de prensa que dio el jueves, donde explicó el motivo de su silencio: "Debía estar viendo el partido con los chicos, pero no pude. Me tuve que ir antes del partido. No pude aportar la energía que quería. Volví a mi casa, fui al jardín, prendí un fuego e hice un asado. No lo vi".

La consecución del título que estuvo buscando durante seis años y medio, y que estuvo tan cerca de concretar durante cuatro temporadas, había abrumado al vasco. Un obsesivo por controlar cada detalle y obtener ganancias marginales en cuanto aspecto sea posible, al igual que su otrora mentor y actual rival Pep Guardiola, Arteta eligió no transmitir ese nerviosismo a sus dirigidos y dejar que disfruten como protagonistas de la hazaña. El fútbol es ciertamente de los jugadores, pero el rol del DT en levantar un club que llevaba años sumido en la mediocridad es mayúsculo, y merece ser reconocido como tal.

Arteta y la solución de problemas

La racha de tres derrotas al hilo sin convertir al inicio de la temporada 2021/22, quizá el momento más bajo del ciclo del español, comenzó con una caída por 2-0 ante Brentford en la que ambos goles llegaron por vía de saques laterales al área que ni la defensa ni el arquero Bernd Leno pudieron controlar. La narrativa dominante de aquel momento era que los Gunners arrastraban, desde los últimos años de Arsène Wenger y el ciclo de Unai Emery, una reputación de equipo tibio e inocente, que se dejaba avasallar fácilmente por rivales mucho más corpulentos y con más "viveza" para sacar ventajas.

En los cinco años posteriores, Arteta se encargó de transformar por completo esa tendencia. Contrató jugadores de amplia contextura física y energía inagotable, como Declan Rice, Mikel Merino, Kai Havertz, Jurriën Timber y Piero Hincapié. Reemplazó a Leno, y luego a Aaron Ramsdale, con David Raya, un guardameta infalible a la hora de atajar centros rivales. Consolidó en la zaga central de William Saliba y Gabriel Magalhaes una de las duplas defensivas más impenetrables del mundo del fútbol. Y junto al asistente Nicolas Jover diagramó un sinfín de estrategias de pelota parada para que sean ellos quienes se impongan una y otra vez a sus rivales, y no al revés.

El trabajo del técnico para obtener ese progreso en el apartado físico es solo un ejemplo de uno de los aspectos donde más destaca entre los grandes entrenadores del mundo, como lo han reconocido sus pares: su capacidad para encontrar problemas y buscar soluciones de manera incansable. En cada año que se quedó a las puertas del campeonato fue mejorando en apartados diferentes. Cuando el plantel tenía serios conflictos de autoridad a su arribo, se deshizo de las malas influencias y armó una base de jugadores jóvenes que respondan a él. Cuando los contrincantes leyeron su juego frenético y le cerraron los caminos al gol, empleó los córners como su principal arma. Cuando las constantes lesiones expusieron la falta de profundidad, se encargó de reforzar cada puesto con dos opciones en cada uno.

Arteta justificó su manera de afrontar distintos partidos en base a las situaciones que le proponen los rivales, y no necesariamente con un único estilo de juego, con una práctica metáfora en 2024: "Yo quiero ponerme ojotas, pantalones cortos y una remera, ¿pero en clima lluvioso? Sería muy tonto hacer eso".

Métodos poco ortodoxos

Es sabido que, en el momento en que llegó el técnico luego de tres años como asistente de Guardiola en los Sky Blues, el estado en que se encontraba Arsenal era de caos y falta de dirección. Un grupo de futbolistas tóxico, insostenible y además caro, que había entrado en un estado de condescendencia en el fin del ciclo de Wenger y no se adaptó nunca a lo que buscaba Emery.

Los difíciles primeros años de Arteta en el mando, por ende, se basaron en reemplazar esa base de jugadores por una mucho más joven y prometedora, que creciera junto al equipo, pero que también fuera más permeable a los ajustes tácticos y la inusual motivación del vasco. Muchos de estos métodos fueron exhibidos en el documental All or Nothing, filmado durante la temporada 2021/22, y que incluyen entrenar con parlantes reproduciendo el ruido de la hinchada de Liverpool, graficar la conexión del equipo con una bombilla de luz y dibujos en su pizarra.

Luego también salieron a la luz detalles como contratar ladrones para robar las billeteras del plantel en un intento de mantenerlos alerta en todo momento. O adoptar un perro y ponerle de nombre "Win" ("Ganar"). O encender una fogata en el centro de entrenamiento para despertar el "fuego interior" del equipo. O entrenar la coordinación, el equilibrio y el trabajo en equipo con ejercicios de pelota mientras sostienen lapiceras con la cabeza.

Cuando la mayoría de estas particularidades fueron divulgadas, en la prensa y las redes sociales fueron recibidas con burlas y descrédito. Pero calaron profundo en los futbolistas, donde más debían impactar, y también abundan las historias sobre protagonistas que pidieron a sus representantes jugar para el club, convencidos por completo por los planteos de Arteta. Internamente, los miembros del equipo también reforzaron su confianza en el DT a partir de algunas decisiones fuertes, como apartar al entonces capitán Pierre-Emerick Aubameyang por indisciplina.

El título de Arsenal se fue construyendo poco a poco con los años a partir de muchas de estas acciones, tanto dentro como fuera de la cancha. Luego de tres subcampeonatos seguidos, la temporada 2025/26 se presentaba como la ocasión en la que el equipo del norte de Londres debía por fin dar un paso al frente para coronar ese largo y paciente proceso, y evitar el destino de, por ejemplo, Mauricio Pochettino en su máximo rival Tottenham. Arteta ya dio un paso, y ahora tiene la posibilidad de dar incluso otro más el 30 de mayo en Budapest, cuando se mida ante PSG, campeón de la última Champions League. La misión más difícil está cumplida, pero no es la última.