El ex futbolista recuerda la jugada con José Manuel Cruzalta que pudo cambiar el rumbo de la final entre Cruz Azul y Toluca en 2008
MÉXICO.- Han pasado 17 años desde que César Villaluz fue arrollado por José Manuel Cruzalta en aquella final de 2008 entre Toluca y Cruz Azul. El campeón del mundo quedó conmocionado y abandonó la cancha del estadio Nemesio Díez. No se marcó la falta, ni el penal que de sancionarse pudo haber tomado otro rumbo el partido que definía al campeón del futbol mexicano.
César Villaluz platicó con ESPN al respecto y negó que dicho episodio haya acabado con su carrera, ya que se recuperó y volvió a jugar. Tampoco lo fue la fractura de peroné que sufrió por una falta de Jesús Molina en un partido contra América, cuando él defendía los colores del San Luis. Curiosamente, este percance se dio un 2 de octubre, fecha en la cual festeja un aniversario más del título Mundial Sub-17 con la Selección Mexicana Sub-17 en Perú.
Confiesa César Villaluz que lo peor fue la pausa obligada por falta de registro, cuando San Luis y Tigres lo bloquearon para poder jugar con otro equipo.
“Fue la que más me afectó; lo de 2008 sí fue el golpe, fue aparatoso. Hice el protocolo que fue un mes fuera y de ahí regresé sin ningún problema. Volví a retomar mi carrera y de ahí en adelante no tuve ninguna recaída. Aun así me iban haciendo estudios para ver que no quedara ninguna secuela, y no hubo ningún problema”.
Agrega el otrora jugador de Cruz Azul que para la fractura de peroné estaba diagnosticado regresar en tres meses y lo hizo antes. “Volví a los casi dos meses y medio, teniendo actividad futbolística; ahí prácticamente ya estaba bien. Pero los temas administrativos fueron los que no me dejaron y ahí como jugador, pues, te queda esa impotencia que ya no está en tus manos, pues un bajo rendimiento o que tengas la oportunidad de luchar por un puesto para ganarte ese lugar”.
César Villaluz recuerda que después de salir de Cruz Azul, al no tener mucha actividad por el cambio de técnico, fue contratado por San Luis y ahí comenzó el desacuerdo entre clubes, él quedando en medio.
“Se me fueron cerrando las oportunidades al irme a San Luis. Ahí hubo un tema administrativo: San Luis pasó a ser Jaguares. En ese periodo a mí me fracturan el peroné y había un intercambio con Tigres; no les salió a las directivas el intercambio. Cuando volví de la rehabilitación me dejaron seis meses sin jugar, ya perteneciendo a Tigres. Porque se suponía que se había hecho el intercambio y de ahí fue como una bolita de nieve, donde ya tenía ciertas opciones y no se ponían concretar. Tigres creía que yo estaba lesionado y San Luis decía que no. El tema estaba ahí atorado entre directivas y al final no pude ir a otro equipo”.
Afirma que Tigres creía que estaba lesionado en esos meses, mientras que San Luis lo negaba, pero tampoco había esa comunicación que habría destrabado el problema.
¿Qué le faltó a César Villaluz en su etapa como futbolista?
Ante la mala experiencia, comenta Villaluz que le faltó un guía que le dijera lo que hacer, alguien que conociera el reglamento, alguien que le explicara hasta donde poder llegar en su problema y no estar sin jugar. Sabe que en estos tiempos la FIFA defiende al futbolista con todo en este sentido, no permitiéndole quedar inactivo por un conflicto entre clubes. Pese a los contratiempos que le dieron inestabilidad a su carrera, César Villaluz la considera exitosa y se siente satisfecho, aunque señala que le faltaron títulos a nivel club para quedar inmortalizado en los libros de futbol.
Dice que son logros importantes debutar en Liga MX y conseguir un campeonato mundial con la Selección Sub-17, el mejor logro en su carrera, apunta.
“Lo que me faltaron fueron títulos en el futbol mexicano; tuve puros subcampeonatos. Jugué tres finales de liga y dos de la Concacaf. Esa es la única espinita que me queda clavada. Creo que la realidad es que mi carrera fue de más a menos; empezó muy bien, muy fuerte; luego fui teniendo pocos minutos y después ninguna. Por eso fui a la Liga de Ascenso y posteriormente a Guatemala, cuando tenía la oportunidad de jugar en España, cuando Raúl Arias era directivo del Polideportivo Cacereño. Ya estaba registrado, pero la visa de trabajo no salió a tiempo”.
Lamenta César Villaluz no haber sido campeón en México. “Ganando quedas en la historia del futbol y pasan los años y los años y un día se sacan los libros y dirán: ‘en tal año, tal equipo quedó campeón y tuvo a tal jugador’. Eso es lo que te deja marcado de por vida. Quedas inmortalizado. Me faltó un título de liga para poder enmarcarlo con letras de oro. En Cruz Azul me identifican bien y me relacionan mucho con la final de 2008. De haber sido campeón, pues, hubiera sido mucho más grande ese momento”.
A sus 38 años, César Villaluz sigue jugando al futbol y espera seguir haciéndolo mientras se le presenten oportunidades. Tiene el carnet de director técnico que algún día espera utilizar.
Recientemente jugó en el equipo Peluche Caligari, en la Kings League. No tiene planeado participar en la siguiente temporada, por tener un proyecto deportivo fuera del futbol que prefirió no revelar.
