SEATTLE (Enviado especial) -- Llegó el día. Durante meses, este 17 de junio se vio muy lejano en el almanaque. Un poco porque los compromisos inmediatos siempre nublan la visión hacia el horizonte y otro poco porque lo inédito del campeonato no permitía aventurar demasiado qué podría suceder. Pero, como siempre, el tiempo pasa y todo llega. Hoy, River debutará contra Urawa Red Diamonds en la Copa del Mundo de Clubes.
No es solo la presentación en el torneo para el equipo argentino. También es la oportunidad de dar un golpe en la mesa de un campeonato que ya adquirió una fisonomía propia y que ya despertó gran interés entre los aficionados de todo el mundo. River busca un triunfo en su primer partido porque siempre es fundamental comenzar con victoria pero también quiere que el planeta lo vea como un rival de cuidado.
El fútbol argentino es el fútbol campeón del mundo. No es un país más en el escenario internacional. Sin embargo, a este Mundial tanto River como Boca han llegado en silencio. Lejos de las luces que alumbran a los equipos europeos formados por todas las estrellas que el dinero puede comprar, los gigantes sudamericanos deberán sacar a relucir su prestigio histórico para hacerse valer. Por eso, un buen inicio puede alcanzar para elevar el respeto del resto hacia el cuadro dirigido por Marcelo Gallardo.
River se presentará en Seattle contra Urawa de Japón. Después de un semestre irregular en el que tuvo destellos de buen juego pero no pudo conseguir ningún título, el conjunto argentino llega al Mundial con ilusión pero también con incertidumbre. Por eso, comenzar con un triunfo podría alcanzar para hacer crecer el autoestima y de esa manera impulsar las virtudes y esconder los defectos.
Ganar le serviría a River hacia adentro y hacia afuera. Hacia adentro porque quitaría la presión del debut al mismo tiempo que otorgaría tranquilidad para afrontar los dos partidos siguientes. Y hacia afuera porque el mundo espera por buenas actuaciones de los sudamericanos. Confía en que la diferencia financiera no sea trasladable a la cancha. El juego comenzó bien en ese sentido, porque hasta ahora todos los representantes del continente han cumplido una buena actuación.
Tal como afirmaron los jugadores y el entrenador, River respeta a Urawa, pero al mismo tiempo sabe que debe salir a jugar confiado de sus virtudes. Saldrá a proponer, a buscar la iniciativa y a llevar el peso del juego. Mientras que los nipones intentarán salir rápido de contragolpe, los argentinos buscarán ganar por peso propio.
River conoce sus virtudes y sus defectos. En el último semestre quedó claro que, a pesar de las irregularidades, cuando está en buena racha, tiene recursos y argumentos suficientes para competir en cualquier terreno. Solo debe mantener la estabilidad. En un torneo como este, comenzar bien y sostenerse puede marcar la diferencia entre una campaña normal y la historia.
Necesita de un buen trabajo defensivo, de dinámica y ritmo en el mediocampo, de contundencia en ataque y de una actuación convicente de su estrella, Franco Mastantuono. Si Gallardo se acerca a esto, River saldrá bien parado del debut. Y un equipo argentino confiado es capaz de todo.
