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Jordan Ayew, el heredero de una dinastía que otra vez impulsa a Ghana en el Mundial 2026

¿Cuánto del talento de una persona viene en ella gracias a la herencia genética y cuánto se adquiere con la experiencia? Más allá de esa cuestión, que han investigado estudiosos de todas las épocas, no se puede hablar de casualidad cuando en una familia hay un padre que lleva la camiseta número 10 de manera maravillosa y luego tiene tres hijos que también llegan a la élite. Sea como fuere, en Ghana, que participará este año de su quinta Copa del Mundo, todavía disfrutan del talento de Jordan Ayew, el menor de tres hermanos futbolistas, como en los 80 y los 90 lo hicieron con su padre, el gran Abedi Pelé, en tiempos en que la clasificación de su país a un Mundial parecía una utopía.

Las dinastías son parte de la historia del fútbol. Sin ir más lejos, hoy Giuliano Simeone es número puesto en la lista del seleccionado argentino para el Mundial, para así continuar el legado del Cholo, su padre -y a la vez su entrenador en Atlético de Madrid-, que jugó más de 100 partidos con la casaca albiceleste y fue titular en tres Copas del Mundo, donde disputó once encuentros. Por su parte, Giovanni, hermano mayor de Giuliano y hoy delantero de Torino, también jugó en su momento en el seleccionado aunque no llegó a disputar Mundiales.

Integrar una familia, en cualquier disciplina, puede resultar una ventaja pero a la vez representar una carga. Es seguro que al principio del recorrido sirve para abrir puertas, aunque con el paso del tiempo puede generar una presión extra, cuando el público espera que el hijo esté a la altura de su apellido ilustre. Algo de esto pueden contar personas tan disímiles como Jordi Cruyff, Julio César Chávez Jr. o hasta Julian Lennon. En el caso de los Ayew, está claro que la historia familiar fue mucho más un activo que un problema. Y que para eso hubo una enorme responsabilidad en el hombre que en su momento abrió el camino para ellos.

Papá Ayew es un ídolo en Ghana

Cuando en la década de 1990 la transmisión internacional de partidos del fútbol europeo se volvió más habitual, unos cuantos en Sudamérica empezaron a hacerse algunas preguntas sobre los resúmenes en que aparecía Olympique de Marsella: “¿Ese apellido que acabo de escuchar es Pelé? ¿Es hijo de O Rei?”. Por aquel entonces, Abedi Pelé -llamado originalmente Abedi Ayew- se lucía en el mediocampo del ascendente equipo del sur de Francia, que de la mano del extravagante empresario Bernard Tapie pisó fuerte primero en su país y después en Europa.

La gran habilidad que mostró desde que comenzó a jugar lo hizo acreedor al mote de “Pelé”, a caballo de una cierta exageración que genera un entusiasmo precoz. Abedi Pelé fue durante años la referencia más importante de Ghana en el fútbol europeo, algo por encima de su compatriota Anthony Yeboah, y una de las más relevantes de África junto a cracks como el liberiano George Weah y el nigeriano Nwankwo Kanu.

A Abedi le tocó ser el conductor de un Olympique de Marsella que quedó en la historia por razones buenas y no tanto. Por un lado, en 1993 se convirtió en el primer equipo francés en consagrarse campeón europeo, al vencer al poderoso Milan de esos años por 1-0 en el encuentro decisivo. Aunque también será recordado por los escándalos que lo rodearon, ya que por un caso de soborno a jugadores de Valenciennes (entre ellos el argentino Jorge Burruchaga) le quitaron el título de Francia de 1993 y lo mandaron a la Segunda División al año siguiente, además de que la UEFA lo privó de defender el título obtenido en la Liga de Campeones de Europa.

Ajeno a estas circunstancias -al menos en la medida de lo posible-, Abedi Ayew construyó una carrera notable de más de 20 años, que incluyó entre otros títulos el de la Copa Africana de Naciones de 1982 con su seleccionado, en tiempos en que las alegrías eran muy esporádicas. Además, se llevó tres veces el Balón de Oro de África, entre 1991 y 1993, cuando como gran figura de Olympique era observado con admiración en todo

el mundo. Y también fue capitán de Ghana, pero lo que nunca consiguió fue llevar al seleccionado a un Mundial. Claro: faltaba que llegara su descendencia.

Los Ayew llegan al Mundial

Los tres hijos varones de Abedi pudieron verlo jugar, ya que recién en 1999, con 35 años, cerró su carrera en Al Ain, de Emiratos Árabes Unidos. Tanto Ibrahim, nacido en 1988, como André (1989) y Jordan (1991), con el tiempo se encargarían de mostrar dentro de un campo de juego que habían heredado algo más que su apellido. Y si bien sólo el mayor de ellos vio la luz en Ghana mientras que los dos menores lo hicieron en Francia, todos eligieron jugar para el seleccionado de la patria de su padre.

Tiempo después, el fundador de la dinastía contaría lo mucho que sufría por ver los partidos de sus hijos, y especialmente cuando jugaban para las Estrellas Negras. En una entrevista con GTV+ Sports en 2020, reveló: “Me da miedo todo lo que pasa con ellos. Odio verlos perder, temo que se lesionen… Eso me pone demasiado nervioso, especialmente cuando tienen la camiseta de Ghana. Y para mi esposa es igual”.

De los tres hermanos, el que profesionalmente voló menos alto fue el mayor. Así y todo Ibrahim, que al borde de los 40 años todavía despunta el vicio en la defensa del Lincoln Red Imps F. C. de la Liga de Gibraltar, tuvo su experiencia mundialista en Sudáfrica 2010, la segunda Copa del Mundo de Ghana, más allá de que no jugó ni un minuto.

También fue parte de esa aventura André Ayew, que se había formado en las divisiones menores de Olympique de Marsella, la casa de su padre. Con apenas 20 años, acababa de ascender a la primera división de Francia con Arles, que desapareció apenas un lustro después, y al que había sido cedido a préstamo. Pero más importante aún para los ghaneses fue su gran aporte en 2009 al título en el Mundial Sub-20, uno de los más importantes de la historia para el fútbol del país.

Aunque André fue titular en los cuatro primeros partidos en Sudáfrica, por acumulación de amonestaciones se perdió el encuentro ante Uruguay, en el que la Celeste se impuso por penales después de la igualdad 1-1 en 120 minutos de juego. Más allá de la frustración por la chance que se escapó de ser el primer equipo africano en semifinales, quedó la alegría por la que todavía hoy es la mejor actuación histórica del seleccionado en un Mundial, y que igualó las llegadas a cuartos de Camerún en 1990 y de Senegal en 2002.

Y entonces fue el turno de Jordan Ayew

La saga de Ghana y de los Ayew en las Copas del Mundo tuvo un nuevo capítulo en Brasil 2014. Otra vez fueron dos los hermanos que dijeron presente, aunque con una variante de nombres: mientras que André, con su carrera en franco ascenso, se mantuvo en el plantel, Ibrahim quedó al margen y ya no regresaría a los Mundiales. El que apareció en escena entonces fue Jordan, el menor, para agrandar el legado familiar.

Ghana no consiguió repetir su actuación de cuatro años antes. Le tocó afrontar un grupo muy complicado y quedó afuera en primera ronda, aunque igualmente dejó un hito para recordar: en su segundo encuentro, llegó a estar en ventaja y se llevó un espectacular 2-2 contra aquella Alemania que luego sería campeona.

Jordan Ayew, que había sido compañero de su hermano hasta comienzos de año en Marsella y se encontraba ya en camino de salida del club, hizo su estreno mundialista y fue titular en los dos primeros encuentros. En cambio, en la derrota 2-1 ante Portugal sólo vio acción en los últimos minutos.

Por ese entonces la referencia era André Ayew, que inauguró su registro de goles en Mundiales al marcar el empate transitorio en la caída 2-1 en el debut frente a Estados Unidos, con una gran definición con la parte externa del pie izquierdo. Y el día en que Ghana merodeó la hazaña ante los alemanes, marcó la igualdad parcial en uno con un cabezazo abajo que quedó fuera del alcance de Manuel Neuer.

Premier y lo que vino después para Ghana

Tanto Jordan como André Ayew terminaron por llevar su talento a la Premier League. En 2015, el primero llegó a Aston Villa y el segundo a Swansea. “Es una liga muy importante para los ghaneses y para los africanos. Por eso decidimos que lo mejor era que siguieran su carrera allí”, contó Abedi Pelé en ese momento. Llegaron para quedarse. En 2017, incluso, volverían brevemente a ser compañeros, en Swansea.

Después de haber participado de tres Mundiales consecutivos, la racha de Ghana se cortó en Rusia 2018 al quedar detrás de Egipto y Uganda en el grupo de las Eliminatorias. La decepción caló hondo en el equipo, que empezó un proceso de recambio y consiguió regresar a la gran cita para Qatar 2022. Allí estuvieron otra vez Jordan y André, este último ya como capitán del seleccionado.

Aunque los dos hermanos jugaron todos los partidos (Jordan ingresó como suplente en el debut), la experiencia esta vez estuvo cruzada por situaciones dolorosas dentro del campo de juego, pero sobre todo afuera. “Estos días fueron muy difíciles para mí. Personalmente, perdí a mi ahijado en la mañana previa al partido con Portugal, y después de jugar contra Uruguay mi hija tuvo que ser llevada al hospital por un desmayo”, contó André cuando terminó la aventura. Si bien anotó un gol en el debut, no pudo evitar la caída 3-2 frente a los portugueses.

Pese a que Ghana se recuperó al vencer por el mismo resultado a Corea del Sur, todo terminó en una dura decepción ante Uruguay. Cuando el partido todavía estaba empatado sin goles, Sergio Rochet le contuvo un penal a André Ayew, que salió reemplazado en el entretiempo cuando su equipo ya perdía 2-0, resultado con el que se consumó la eliminación.

Cambio de mando en Ghana entre los Ayew

En el Mundial 2026, el que llegará como capitán de Ghana es Jordan Ayew, que aunque ha visto mejores días en su carrera sigue siendo importante en el seleccionado. “Me siento honrado y orgulloso de continuar con el legado”, contó en una entrevista que le hicieron el año pasado. “Somos una familia apasionada y lo único que queremos es hacerlo lo mejor posible y que la gente disfrute", contó el delantero, que en estos días busca ayudar a Leicester a regresar a la Premier.

André Ayew, mientras tanto, llevó su experiencia al humilde Nac Breda, que ocupa los últimos puestos en la liga neerlandesa. Aunque no fue convocado recientemente al seleccionado y viene de sufrir un descenso a la League One con Leicester, en Ghana hay reclamos para que, por todo lo que implica para las Estrellas Negras, se lo incluya entre los que enfrentarán en primera ronda a Panamá, Inglaterra y Croacia. Disputar el cuarto Mundial, algo que hasta ahora sólo lograron en África los cameruneses Samuel Eto’o, Rigobert Song y Jacques Songo’o, sería un enorme hito para él.

La gloriosa dinastía de los Ayew escribirá así un nuevo capítulo en este Mundial 2026. Con Jordan ya como principal referente dentro del campo, y con la esperanza de hacer a Ghana, y a su apellido, cada día más grandes.