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Las controversias de FIFA y los anfitriones para organizar el Mundial

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Antes de que se cantaran los goles, la FIFA y organizadores enfrentaron controversias iguales de grandes que para el Mundial 2026


Al 13 de marzo, faltan 90 días para que el balón ruede en el Mundial 2026, cuando México enfrente a Sudáfrica en el Estadio Banorte. Pese a esta eventualidad, y la promesa de que miles de millones de personas gocen del torneo en todo el planeta, hoy en día la mayor parte de las noticias sobre el evento reflejan una cobertura negativa.

En México, las preocupaciones sobre la seguridad de los asistentes provocaron que Gianni Infantino, presidente de FIFA, hablara con Claudia Sheinbaum, presidenta de México, para asegurar y reforzar el tema hace apenas algunas semanas. El estatus del mismísimo Estadio Banorte, sede de las finales en 1970 y 1986, tras una amplia remodelación, continúa siendo cuestionable.

Mientras tanto, el repechaje en Monterrey tiene sus respectivas dudas gracias a que la selección de Irak pidió aplazar los partidos pactados para finales de marzo, debido a que el equipo ha batallado con visas y transporte para llegar al continente americano.

La situación política de Estados Unidos, ha provocado preocupaciones sobre el país que albergará la mayor parte del torneo, gracias a las protestas que ocurrieron en Minneapolis al inicio del año en las que hubo enfrentamientos violentos. Las operaciones militares que lleva a cabo este país en Irán también están teniendo ramificaciones, ya que la selección del país asiático está con un pie y medio fuera del torneo.

Múltiples ciudades, como Boston y Nueva York, han destacado carencias de presupuesto para llevar a cabo sus respectivas partes del torneo, por lo que, salvo Canadá, los países organizadores del Mundial 2026 sufren de diversos problemas a escasos tres meses de que comience el torneo.

Pero la dura realidad es que, el torneo venidero no es muy distinto a los que se han llevado a cabo antes. Al menos en el siglo XXI, ser sede de un Mundial ha puesto la lupa sobre los que lo organizan, y edición tras edición, hay grandes controversias que persisten inclusive después de que el torneo concluye.

Es decir, y basado en los mundiales anteriores, Estados Unidos-México-Canadá 2026 se jugará y pasará al archivo como las demás ediciones: imperfecta, pero ultimadamente recordada primeramente por el futbol, y no necesariamente por lo demás.

Catar 2022, acusaciones de corrupción y esclavitud

En dos ocasiones, el ex presidente de la FIFA, Sepp Blatter, declaró que fue “un error” darle el torneo a la nación del Medio Oriente. De acuerdo al Informe Garcia, publicado por Michael Garcia y solicitado específicamente por FIFA para investigar el proceso de la repartición de sedes en 2018 y 2022, alegó que Catar “probaron las reglas de conducta hasta su límite”, pero aparentemente sin corrupción.

En 2020, un libro publicado por Bonita Mersiades, quien participó en el comité australiano que compitió con Catar por la sede, destapó que una cadena televisiva de la región del Medio Oriente ofreció 400 millones de dólares a FIFA por los derechos al Mundial apenas tres semanas antes del voto para definir a que país iría el Mundial de 2022. Aquel libro alegó también que el mismo gobierno de catarí ofreció otros 480 millones a FIFA para asegurar la sede.

Ya confirmada la sede por FIFA, la infraestructura para albergar el torneo se volvió el foco, por lo que Catar, una nación con poca población buscó importar mano de obra para construir estadios, edificios y caminos que los conectaran. Bajo el sistema Kafala, que otorga residencia a un trabajador durante un proyecto laboral, pero donde se alega, existía el potencial de violaciones a derechos humanos.

En respuesta a esto, el periódico inglés The Guardian reportó que se atribuyeron seis mil 500 muertes de trabajadores entre 2010 y 2021, muchas de las cuales se alegaron fueron directa o indirectamente por los trabajos alrededor del Mundial. Antes de que se jugara el Mundial, el gobierno catarí abolió el sistema Kafala.

Rusia 2018: Guerra y más corrupción

Al igual que Catar, la sede de Rusia fue elegida en diciembre el 2010. Cuatro años después, el país anexó la región de Crimea, marcando de forma oficial el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania. Ante la operación militar, políticos en Estados Unidos e Inglaterra, entre otros países, pidieron que se retirara la sede a Rusia.

“El Mundial ha sido dado a Rusia mediante los votos y seguimos adelante con nuestro trabajo”, dijo Blatter.

Los derechos humanos también fueron parte de la discusión, ya que en Rusia, como en Catar, existen leyes criminalizando a diversas comunidades, como la LGBTQ+. Previo al Mundial en Rusia, se descubrió también que el gobierno de aquel país instruyó a los policías del país no otorgar noticias negativas a los medios de comunicación para evitar una imagen negativa del país.

Al igual que Catar, la decisión de otorgarle el Mundial a Rusia causó sospecha e investigaciones sobre el proceso de selección de sede. El FIFA Gate de 2015, en el que doce ejecutivos de futbol se declararon culpables por diversas ofensas de corrupción, desenmascaró las prácticas de Blatter y sus asociados en aquellas épocas.

Pese a la presión que recibieron por parte de las autoridades en Estados Unidos que llevaron a cabo las investigaciones iniciales, tanto Rusia como Catar mantuvieron firmemente sus candidaturas para los torneos que ganaron en los congresos de la FIFA.

Brasil 2014: protestas, presupuesto e infraestructura

La designación de Brasil como la sede de la Copa Confederaciones 2013, el Mundial 2014 y los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en 2016 supusieron una fiesta enorme dentro de la nación sudamericana, pero también una inversión masiva para alistar al país.

El dinero gastado para montar al menos los torneos de FIFA significó una dura carga para el gobierno brasileño. Según Romario, el exfutbolista y en ese entonces, político de su país, se estimaba un gasto total de 45 billones de dólares, lo que promovió la inflación y el recorte de servicios públicos en Brasil.

En 2013, frente a la Copa Confederaciones, las protestas se hicieron presentes en varias ciudades, e inclusive en los estadios donde se disputaron los partidos. En el duelo inaugural, los discursos de la presidenta Dilma Rousseff, así como el de Blatter, fueron abucheados.

A marcha forzada, la renovación y construcción de estadios para los torneos también creó problemas grandes para los brasileños. En octubre de 2013, un incendio en la Arena Pantanal de Cuiabá fue noticia a nivel global. En el Maracaná, un video se hizo viral de aficionados subiendo una escalera que lucía inestable previo a un partido. Ocho trabajadores perdieron sus vidas en el proceso de construcción.

¿Son más grandes los temas del Mundial 2026?

La logística de integrar tres países por primera vez como sedes mundialistas ha creado un ambiente tenso por diversos motivos: políticos, económicos y hasta culturales entre Estados Unidos, Canadá, México y su relación con el resto del planeta.

A finales de marzo, el Mundial vivirá su último ensayo: los duelos de Play Off que definirán los últimos cupos, a disputarse en Monterrey y Guadalajara. Mientras los gobiernos locales en Estados Unidos continúan arreglando el financiamiento de sus partidos y los eventos que acompañarán al torneo, las tensiones y conflictos bélicos también amenazan con quitar sobre la mesa lo ganado sobre la cancha por Irán.

Cuando el balón ruede al final, es posible que muchos de estos temas queden en el olvido. Mientras tanto, serán un enfoque muy coherente que demuestra que el montaje de este tipo de eventos deportivos suelen ser mucho más complicado de lo que se piensa inicialmente.