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Tampoco estarán en el Mundial 2026: cinco seleccionados que todavía faltan en la Copa del Mundo

La casa es cada vez más grande. Desde 1978 hasta hoy, la FIFA triplicó la cantidad de seleccionados que juegan en los Mundiales, que pasaron de 16 en la Copa del Mundo celebrado en Argentina a los 48 de la edición que se disputará en Estados Unidos, Canadá y México. Cuatro de ellos estarán en la gran cita por primera vez: Cabo Verde, Uzbekistán, Jordania y Curazao. Así y todo, sigue habiendo algunos países que anhelan participar de la fiesta y que todavía la miran desde afuera. Algunos de ellos estuvieron cerca en la presente edición pero otros cada vez parecen más lejos de cumplir el sueño.

India

Pasó a ser el país más poblado del mundo en 2023 según las estimaciones de la ONU, y aún así cuesta encontrar entre los más de 1.450 millones de habitantes de la India a once que logren conformar un equipo competitivo. “Es un gigante dormido”, definió recientemente el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, deseoso de que en algún día cercano llegue al Mundial el seleccionado que abriría un mercado potencialmente enorme.

Aunque el críquet es el deporte más popular del país, el fútbol no es para nada indiferente. Lo demuestra por ejemplo el hecho de que el Estadio de la Juventud en Calcuta, que alberga los partidos de fútbol más convocantes, tiene capacidad para 85 mil espectadores. En esa misma ciudad supo jugar Pelé con el Cosmos, en la etapa final de su carrera, en 1977. O el seleccionado argentino en 1984 en la Copa Nehru, por la que consiguió una sufrida victoria 1-0 ante el seleccionado local, con gol de Ricardo Gareca.

En la liga local, que mueve sumas importantes de dinero, supieron recalar estrellas internacionales como Fabio Cannavaro, Roberto Carlos, David Trezeguet y Diego Forlán. Sin embargo, el talento local no acierta a aparecer, salvo en contadas ocasiones.

Cabe aclarar que India llegó a clasificarse para jugar un Mundial, el de 1950. Consiguió el cupo por Asia sin jugar un solo partido, luego de la renuncia a participar de sus rivales, Birmania, Filipinas e Indonesia. Iba a integrar el grupo de Uruguay, luego campeón, y Bolivia, aunque finalmente desistió de hacerlo. Durante años circuló la leyenda de que su ausencia se debió a no aceptar que sus futbolistas jugaran descalzos: cuentan las crónicas de la época que dos años antes, en el torneo de fútbol de Londres 1948, ocho de sus jugadores no usaron calzado en su caída 2-1 ante Francia. Pero el motivo oficial fue que la Federación del país decidió no asistir por razones económicas, al privilegiar los Juegos Olímpicos. Lo concreto es que India se perdió esa oportunidad y nunca más consiguió meterse en el círculo privilegiado.

Para este Mundial, no pudo superar ni siquiera el primer filtro en la Eliminatoria de Asia. Había comenzado como para ilusionarse, con una victoria 1-0 frente a Kuwait como visitante. Pero en los cinco partidos siguientes apenas cosechó dos puntos y terminó en el tercer puesto del grupo, por detrás de Qatar y justamente los kuwaitíes, lo que determinó una nueva eliminación.

Venezuela

Todos los seleccionados de Conmebol lograron jugar al menos tres veces Copas del Mundo. Todos menos uno, que usa la camiseta Vinotinto. Conducido por el argentino Fernando Batista, estuvo muy cerca de colarse al menos en el repechaje para disputar la edición actual, pero su caída 6-3 en la última fecha como local frente a Colombia y la victoria 1-0 de Bolivia en El Alto frente a Brasil lo relegaron al octavo puesto del grupo y determinaron la eliminación.

El fútbol ha crecido en popularidad cada vez más en un país en el que se mantiene como primer deporte el béisbol. Su evolución en la formación de juveniles, su mejora en resultados y el surgimiento de figuras como el defensor Jon Aramburu, que juega en Real Sociedad en la Liga española, o como Salomón Rondón, que luego de su paso por River llevó sus goles a Pachuca de México, hacen pensar que su llegada a los Mundiales se dará más temprano que tarde. Pero mientras tanto, sigue esperando.

Zambia

Se puede decir, sin temor a equivocarse, que una tragedia la privó de llegar a la Copa del Mundo. Aunque hoy parezca mentira, antes de 1994 era uno de los seleccionados más sólidos de África, con un antecedente poderoso: había asombrado al mundo en 1988 al vencer por 4-0 a la favorita Italia en el torneo de fútbol de los Juegos Olímpicos de Seúl. Si bien no se habían enfrentado ese día los seleccionados principales, el resultado daba una pauta del enorme potencial de Zambia, que tenía en su plantel a Kalusha Bwalya, estrella del PSV de Países Bajos, donde jugó de 1989 a 1994.

El 28 de abril de 1993, se estrelló el avión en el que los integrantes del seleccionado viajaban de Mauricio a Senegal y murieron todos sus ocupantes. Bwalya, que no había sido convocado para el comienzo de esa gira, sobrevivió. Pero el equipo quedó obviamente afectado. Con el plantel renovado casi en su totalidad, dio de todas maneras pelea en esas Eliminatorias hasta el final pero se quedó afuera al perder el último partido ante Marruecos.

Esa chance se escapó y Zambia nunca más pudo hasta ahora clasificarse a un Mundial, pero sí vivió una gran alegría en 2012 al quedarse con el título de la Copa Africana de Naciones gracias a una victoria por penales sobre Costa de Marfil. Su técnico era Hervé Renard, hombre afecto a las aventuras en equipos de la periferia del fútbol, y que este año dirigirá a Arabia Saudita en el Mundial. Visiblemente emocionado, Renard elogió luego de la coronación a Bwalya, que por entonces era presidente de la Federación, y les dedicó el logro a los fallecidos en la tragedia de 1993. Esa de la que el fútbol de ese país parece no haber terminado de recuperarse.

Bangladesh

Muchos argentinos saben del profundo sentimiento futbolero de los bangladesíes, que festejan masivamente cada uno de los éxitos de la Selección en las diferentes competencias, gracias a un fanatismo que nació en la victoria 2-1 ante Inglaterra en el Mundial de 1986. Sin embargo, el joven país que se independizó en 1971 y es el octavo más poblado del mundo no alcanza todavía a tener un representativo con vuelo propio.

Para esta Copa del Mundo, siguió muy lejos del objetivo: apenas consiguió un punto en los seis partidos de la primera instancia de eliminación en Asia. Pero un pueblo con esa pasión nunca se resignará y siempre tendrá el crédito abierto para el gran sueño.

Kosovo

Declaró su independencia en 2008 y desde 2016 es miembro integrante de la UEFA y de la FIFA. El de este año fue su tercer intento de clasificarse a un Mundial y cuando más cerca estuvo: se clasificó al repechaje, venció 4-3 en la semifinal como visitante a Eslovaquia y definió en casa, en Pristina, donde cayó 1-0 frente a Turquía. A juzgar por los buenos antecedentes de los balcánicos en la competición, es de esperar que a esta tierra que históricamente fue cuna de buen fútbol muy pronto le llegue una nueva oportunidad.