Casi todos los análisis coinciden en que España es uno de los grandes candidatos a ser campeón del mundo este año. Lo respaldan una racha invicta vigente de 31 partidos, la conquista de la Euro en 2024 y su andar casi perfecto en las Eliminatorias para el Mundial, en las que aplastó por 6-0 como visitante al segundo del grupo, Turquía. Esos resultados son el producto de un equipo que dentro del campo de juego despeja cualquier duda sobre lo que es jugar realmente bien al fútbol: es muy difícil sacarle la pelota, utiliza esa posesión para lastimar en ofensiva y al mismo tiempo no pierde el equilibrio a la hora de defender. Una combinación letal para los rivales. Uno de los principales responsables de ese funcionamiento tan fluido es Pedri, un chico de 23 años que se hizo dueño del mediocampo del seleccionado con la misma naturalidad con la que puede dar un pase al pie de un compañero. Y con un talento tan difícil de encontrar que algunos hasta se animaron a bautizarlo como "Pedri Potter".
Desde su debut en Las Palmas en agosto de 2019, con apenas 16 años, mostró un toque diferente. Barcelona enseguida puso sus ojos en él, tanto que apenas un mes después arregló su incorporación para el campeonato siguiente. Ya en marzo de 2021, se puso la camiseta de España, que de entrada le calzó perfecta.
“¿Alguien se ha fijado lo que ha hecho un niño de 18 años? Eso no se lo he visto nunca a nadie. Ni a Don Andrés Iniesta. Con 18 años, jugar así. Es increíble. Es una cosa única", remarcó en aquellos días Luis Enrique, por entonces entrenador de La Roja. Esos elogios los hizo luego de haber caído por penales en semifinales de la Euro ante Italia, en medio de un lógico clima de frustración. Pero el DT sabía que ya se había plantado una semilla que iba mucho más allá de una tristeza puntual.
Pedri no tardó en darle la razón con su fútbol, que hoy disfrutan todos los españoles aunque especialmente los hinchas de Barcelona. Su elegancia es una marca registrada. Tanto como su pegada precisa, que muestra en la posibilidad de habilitar a sus compañeros y en sus remates de media distancia. Desde sus pies nace, al cabo, buena parte del fútbol de España, tal vez el seleccionado que mejor juega en el mundo.
Pedri, por el camino de un grande de España
Aquella comparación que había establecido Luis Enrique no fue casual. Son muchos los que ven en el juego de Pedri una línea invisible que lo une al de quien fuera uno de los grandes socios de Messi en su etapa en Barcelona. El joven de Tegueste llegó al club catalán dos años después de la partida de Iniesta y de alguna manera calzó justo para que empezaran a verlo como su heredero. Sobre todo por su visión inteligente del juego, reservada para unos pocos, en tiempos en los que la dinámica y la fuerza física parecen, para algunos entrenadores, por encima de cualquier otra virtud que se pueda tener para jugar.
Si se recuerda cómo padeció Lionel Messi, entre otros, la presión de quienes de entrada lo quisieron subir al trono de Diego Maradona, no debería haber sido fácil para Pedri que tan pronto lo trataran de equiparar a uno de los jugadores más importantes de la historia de España. Que, encima, es su ídolo. Algo de eso explicó él mismo cuando empezaron a crecer esas olas: "Me gusta que me comparen con un jugador como Iniesta. Pero yo tengo que tener claro que debo ser simplemente Pedri, y hacer mi propia carrera".
También trató de llevar algo de moderación el propio Cerebro, autor del gol que sirvió para llevarse el título en la final de Sudáfrica 2010 ante Países Bajos, seguramente el más importante de la historia del fútbol español. “Pedri no tiene que ser yo. Él debe construir su propio camino. Ser uno mismo, que es lo más valioso para cualquier persona. Él lo es, aparte de un jugador que hace la diferencia y construye jugadas que antes no existían”, escribió Iniesta en la revista Barça en noviembre de 2025.
Pedri y los maestros de sobra en Barcelona
En un momento de la carrera en que empieza a definirse el camino de un futbolista, Pedri consiguió llegar a un Barcelona que, desde los tiempos de Johan Cruyff entrenador hasta hoy, es garantía de fútbol bien jugado. Basta con ver la formación del equipo catalán en el día del debut, el 27 de septiembre de 2020 en un 4-0 ante Villarreal, para entender las enormes posibilidades de aprender que tenía el muchacho, que ese día ingresó por el brasileño Coutinho. Piqué, Jordi Alba, Busquets, de Jong, Griezmann… Y si faltaba alguien, un tal Lionel Messi.
Pedri llegó a compartir con Leo su último año en Barcelona antes de partir inesperadamente a PSG. “Es el mejor de la historia y me ayudó muchísimo durante el año en el que jugamos juntos. Por supuesto que me encantaría algún día volver a jugar con él”, contó Pedri en diciembre del año pasado, en ocasión de una visita de Leo al Camp Nou. La admiración es mutua. Ramón Planes, por entonces director deportivo del club, contó que Messi entendió muy pronto qué clase de talento estaba ante él. “Tras el segundo entrenamiento de Pedri con el Barcelona, Messi me dijo: ‘¿De dónde sacaste a este chico? Si sigue a este nivel va a ser de los mejores del mundo en poco tiempo’”, reveló Planes, en declaraciones que recogió el sitio catalán Sport.
Las lesiones, ese ingrato fantasma de Pedri
Como no todo en la vida puede ser perfecto, a Pedri le tocó lidiar con un número inusualmente alto de problemas físicos, sobre todo musculares, a lo largo de su todavía corta carrera. Consultado por Marca, el médico español Pedro Luis Ripoll destacó que la gran cantidad de lesiones que sufrió en el comienzo de su carrera tuvo que ver con un “sobreesfuerzo” por jugar en esa etapa un número de partidos superior al aconsejable. Destacó además el mérito de haber cambiado sus rutinas, incluida la alimentación, para fortalecer el físico y cerrar una temporada 2024/25 casi sin complicaciones.
Pero más recientemente, el bíceps femoral le dio sendos disgustos y lo obligó a parar. La última vez fue en febrero de este año, durante cerca de un mes. Así y todo, el entrenador Hansi Flick lo utilizó los 90 minutos en el intenso choque que Barcelona le ganó 3-0 el 3 de marzo a Atlético de Madrid por la Copa del Rey, aun cuando había un peligro cierto de que se resintiera. “Necesitábamos a Pedri en el campo y corrimos un riesgo con él. No pasó nada, está bien”, admitió el alemán luego del partido. Está claro: tanto el Barsa como España necesitan su fútbol, y si él no impone un límite los demás tampoco lo harán. El tema será que el cuerpo aguante, y eso hasta ahora no siempre ocurrió.
Pedri tiene un sueño con España: ser campeones en el Mundial 2026
Pedri es una pieza clave para el sueño español de alzar por segunda vez la Copa del Mundo. La lógica indica que no debería tener problemas para pasar la fase de grupos, donde tendrá como rivales al debutante Cabo Verde, Arabia Saudita y Uruguay.
Pero aunque España llega como uno de los favoritos, los últimos tres Mundiales, en los que mostraba pergaminos similares, pero nunca pudo superar los octavos de final, le enseñaron la lección de que no se puede subestimar a nadie. Una de las diferencias con respecto a lo que pasó en aquellos torneos es que esta vez tendrá en el mediocampo a Pedri, ese chico que muchos ven como el heredero de Iniesta. Es un motivo importante como para soñar que esta vez sí, en el Mundial 2026, se dará la alegria que últimamente se le negó.
