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Hossam Hassan, de héroe en Italia 90 al explosivo líder de Egipto en el Mundial 2026

Para muchos fuera de África, el nombre de Hossam Hassan quizás no tenga el impacto de otras leyendas del fútbol mundial. Pero en Egipto su figura es inmensa. Es un símbolo nacional, una referencia histórica y probablemente el futbolista más importante que haya tenido el país, luego de Mohamed Salah. Ahora como entrenador, es su líder en el Mundial 2026.

Hossam Hassan convirtió a Egipto en un sueño mundialista

Con 39 títulos oficiales, el “Rey Hassan” se convirtió en el jugador más laureado de la historia del fútbol africano y en un ídolo eterno para varias generaciones. Ahora, después de una vida marcada por la pasión, la gloria y la polémica, cumple el gran sueño de su carrera: dirigir a la selección egipcia en una Copa del Mundo.

A sus espaldas tiene una historia imposible de separar del fútbol egipcio. Hossam Hassan disputó 170 partidos con la selección nacional y marcó 83 goles durante 21 años vistiendo la camiseta de los Faraones, cifras que lo transformaron en el máximo goleador histórico de Egipto. Pero más allá de los números, hay momentos que explican por qué su nombre es casi sagrado en el país.

El más recordado ocurrió en la clasificación al Mundial de Italia 1990, cuando marcó el gol decisivo ante Argelia para devolver a Egipto a una Copa del Mundo después de décadas de ausencia.

“Ese fue el mejor momento de mi carrera; todo el país nos apoyó para lograr ese sueño”, recordaría años después.

Italia 90: el Mundial que cambió para siempre la historia de Egipto

En Italia 1990, Egipto no llegó como favorito. Sin embargo, terminó dejando una huella imborrable. Con Hossam Hossam como líder futbolístico y emocional, los Faraones sorprendieron al mundo por su competitividad y personalidad. Aunque quedaron eliminados en fase de grupos, el equipo dejó actuaciones históricas que todavía siguen muy presentes en la memoria colectiva del país.

El partido más emblemático fue el empate 1-1 ante los Países Bajos campeones de Europa, un gigante que contaba con estrellas legendarias como Marco van Basten, Ruud Gullit, Frank Rijkaard y Ronald Koeman. Egipto también logró otro empate y solo perdió 1-0 ante Inglaterra, dejando sensaciones muy positivas.

Aquella selección no avanzó, pero ganó algo quizás más importante: respeto internacional. Hassan se convirtió en héroe nacional. Su liderazgo, su entrega y su personalidad hicieron que millones de egipcios vieran en él la representación perfecta del orgullo futbolístico del país.

El arrepentimiento de su carrera: dejar Europa demasiado pronto

Después del Mundial, Hossam Hassan dio el salto al fútbol europeo. Primero jugó en el PAOK de Grecia y luego pasó por el Neuchâtel Xamax de Suiza. Parecía el inicio de una carrera internacional todavía más grande, pero nunca logró adaptarse completamente a la vida fuera de Egipto. Apenas dos años después decidió regresar a casa.

Con el tiempo, reconoció públicamente que fue una de las decisiones más difíciles y equivocadas de su trayectoria. “Debería haber continuado mi carrera en Europa; me habría dado mayor fama internacional”, confesó años más tarde. También admitió que le habría encantado jugar en Italia, una de las ligas más poderosas del mundo en aquella época. Sin embargo, aunque su regreso limitó su reconocimiento internacional, en Egipto siguió construyendo una leyenda todavía más grande.

Ganó 25 títulos nacionales, incluyendo 11 ligas, y se mantuvo jugando hasta los 42 años. En 2006, con 40 años, todavía era capitán de la selección nacional y conquistó otra Copa Africana de Naciones, la tercera de su carrera.

Como detalle curioso, gran parte de su carrera la compartió con su hermano Ibrahim Hassan, otra figura histórica del fútbol egipcio y actualmente integrante de su cuerpo técnico en la selección. Ambos formaron una dupla inseparable dentro y fuera del campo.

Una personalidad intensa, apasionada y profundamente polémica

Hablar de Hossam Hassan también significa hablar de controversia. Su personalidad fuerte y explosiva siempre generó división. Para algunos, esa intensidad representa la pasión absoluta por el fútbol; para otros, muchas veces cruzó límites. Durante su etapa como entrenador del Al-Masry protagonizó varios escándalos y llegó incluso a ser despedido tras insultar a miembros de la directiva. En una sola temporada fue expulsado tres veces. Pero Hassan nunca escondió su manera de vivir el fútbol.

“El fútbol es el centro de mi vida y no puedo dejar de pensar en él. No es un trabajo ni un pasatiempo para mí; es mi mundo entero”, declaró en una entrevista.

Esa intensidad también lo llevó a convertirse en una figura extremadamente polémica fuera de las canchas. Durante la revolución egipcia de 2011 mostró públicamente su apoyo al expresidente Hosni Mubarak y criticó duramente a los manifestantes, a quienes calificó de “traidores” y “espías”.

Incluso apareció en manifestaciones en apoyo al gobierno. Sus declaraciones generaron una enorme polarización en Egipto y dañaron parte de su imagen pública. "Mubarak pasó toda su vida sirviendo a Egipto, así que nunca debemos humillarlo porque nadie es perfecto y la democracia consiste en el respeto. No insultamos ni ofendimos a nadie, solo expresamos nuestras opiniones", expresó en su momento, generando posiciones encontradas en su país.

Con el paso de los años, Hassan buscó alejarse de las discusiones políticas para concentrarse exclusivamente en el fútbol y en su gran objetivo profesional: convertirse en entrenador de la selección egipcia.

"Hasta el fin de los tiempos, nadie logrará lo que conseguimos"

Ese sueño finalmente se hizo realidad. En 2026, Hossam Hassan lidera a una nueva generación de los Faraones que vuelve a ilusionar a todo el país. El equipo tiene como máxima estrella a Mohamed Salah, acompañado por jugadores de gran nivel como Omar Marmoush, figura del Manchester City.

Hassan quiere que Egipto no solo compita, sino que deje huella. Su ambición quedó clara antes del amistoso contra España disputado el 31 de marzo de 2026. “Todos piensan que España ganará fácilmente, pero no será así”, desafió públicamente. Y terminó cumpliendo: Egipto empató 0-0 frente a una de las grandes favoritas al Mundial y cortó una larga racha goleadora de los españoles.

En la Copa Africana de Naciones 2025, sin embargo, sufrió uno de los golpes más duros de su ciclo. Egipto quedó eliminado en semifinales tras un gol agónico de Sadio Mané. Después del encuentro, Hassan explotó contra el arbitraje y volvió a mostrar ese carácter orgulloso que lo acompaña desde hace décadas. “Egipto es grande; es la madre de los árabes y de África. Algunos tienen envidia de que hayamos ganado siete títulos de la Copa Africana. Hasta el fin de los tiempos, nadie logrará lo que la selección egipcia consiguió”, afirmó.

La ambición de Egipto en el Mundial 2026

Ahora llega el gran desafío. Egipto compartirá grupo con Bélgica, Nueva Zelanda e Irán en el Mundial 2026. El objetivo no es solamente competir: Hassan quiere lograr la primera victoria mundialista en la historia de los Faraones. Y cree que este equipo tiene argumentos para conseguirlo. El entrenador recuerda constantemente aquella actuación de 1990 ante la Holanda de Van Basten y Gullit para motivar a sus jugadores.

“Ya tuvimos un gran resultado contra una selección histórica. Somos muy ambiciosos”, aseguró recientemente. Con Salah liderando el ataque y una generación que vuelve a despertar ilusión, Egipto sueña con hacer historia. Y al frente aparece Hossam Hassan: intenso, polémico, apasionado y eternamente obsesionado con el fútbol.

El “Rey” quiere demostrar que todavía puede regalarle otra noche inolvidable a todo un país.