¿Será posible el hexa? Los argumentos de Brasil para ilusionarse con el Mundial 2026

Vini es la gran esperanza de Brasil en el Mundial 2026. EFE

Brasil llega al Mundial 2026 con más dudas que certezas, pero sigue siendo una de las grandes candidatas al título. La llegada de Carlo Ancelotti, sin mejorar de momento en lo futbolístico, cambió el clima alrededor de la Canarinha y renovó la ilusión de conquistar la tan ansiada sexta Copa del Mundo.

Brasil dejó atrás la histórica tradición de apostar por entrenadores nacionales y puso el proyecto en manos de uno de los técnicos más ganadores de todos los tiempos. Tras unas Eliminatorias sudamericanas irregulares y lejos del brillo de otras generaciones, la Verdeamarela apuesta ahora por el pragmatismo y la experiencia del técnico italiano.

La historia también alimenta la esperanza: de sus cinco títulos mundiales, tres fueron conquistados en suelo americano. Y aunque esta selección está lejos de reunir figuras legendarias como Ronaldo, Ronaldinho, Rivaldo o Roberto Carlos, sigue teniendo talento de sobra en cada línea.

Figuras importantes en todas las líneas

Brasil cuenta con futbolistas consolidados en las principales ligas de Europa y una mezcla interesante entre experiencia y juventud. En el arco aparece Alisson Becker, figura de Liverpool y uno de los mejores porteros del mundo. Todo indica que será el elegido de Ancelotti por delante de Ederson, quien perdió protagonismo tras dejar el Manchester City y emigrar al fútbol turco.

Una defensa de primer nivel

Si históricamente Brasil se destacó por sus laterales ofensivos, esta vez el gran fuerte parece estar en la zaga central. Marquinhos llega como el gran líder defensivo y capitán del equipo. El central viene de conquistar nuevamente la Champions League y continúa consolidado entre los mejores defensores del planeta. A su lado aparece Gabriel Magalhães, figura de Arsenal y uno de los zagueros más cotizados del mercado europeo. La dupla combina experiencia, fuerza física, liderazgo y juego aéreo, no solo para defender sino también para generar peligro en las pelotas detenidas.

En los laterales ya no aparecen nombres históricos como Cafú o Roberto Carlos, aunque sí jugadores experimentados. Danilo aporta recorrido y jerarquía tras ganar Champions y Libertadores, mientras que Douglas Santos y Wesley pelean por el sector izquierdo.

Un mediocampo de jerarquía, pero con dudas creativas

Bruno Guimarães y Casemiro son las piezas encargadas de equilibrar al equipo. Ambos ofrecen despliegue físico, recuperación y liderazgo en la mitad de la cancha. Sin embargo, las dudas aparecen en la generación ofensiva.

Brasil no parece tener demasiadas variantes naturales como mediapunta y ahí es donde entra la incógnita de Neymar. Lucas Paquetá pelea por ese lugar, aunque su irregularidad genera interrogantes. Por eso, la convocatoria de Neymar no sorprendió. A sus 34 años y golpeado por las lesiones, el exjugador de Barcelona y PSG podría aportar experiencia y creatividad en momentos puntuales del torneo.

Vinícius y Raphinha, las grandes armas ofensivas

En ataque, Brasil tiene argumentos de sobra para competir con cualquiera. Vinícius Júnior y Raphinha llegan como dos de los futbolistas más determinantes del mundo.

El delantero del Real Madrid cerró la temporada en un nivel espectacular y apunta a ser el líder ofensivo del equipo. Por su parte, Raphinha tuvo algunos problemas físicos en el tramo final del año, pero sigue siendo una pieza clave gracias a su despliegue físico y capacidad goleadora. Ambos parecen destinados a ocupar las bandas: Vinícius por izquierda y Raphinha por derecha, aunque Ancelotti también analiza utilizar al jugador del Barcelona como mediapunta.

Un ataque lleno de variantes

Ancelotti decidió rodearse de múltiples opciones ofensivas. Matheus Cunha aparece como uno de los comodines del plantel gracias a su capacidad para jugar como extremo, mediapunta o delantero centro. Endrick también asoma como una de las apuestas más importantes del futuro brasileño. Tras una buena temporada en Europa, el joven delantero buscará ganarse un lugar importante en la rotación.

Gabriel Martinelli llega respaldado por una gran campaña en Arsenal, aunque la competencia con Vinícius y Raphinha parece relegarlo inicialmente al banco de suplentes. Entre las sorpresas de la convocatoria aparecen Luiz Henrique, Igor Thiago y Rayan. El primero convenció a Ancelotti por su potencia física y capacidad en el uno contra uno, mientras que los otros dos representan variantes distintas para un equipo que sabe que necesitará profundidad ofensiva en partidos cerrados. Dejando fuera al goleador del Chelsea, Joao Pedro.

Un Brasil diferente

A diferencia de otras versiones históricas de la Canarinha, este Brasil parece construir su identidad desde la solidez defensiva más que desde el espectáculo ofensivo. Tal vez por eso apostaron por Ancelotti: un entrenador experto en competir, sostener el orden táctico y ganar partidos importantes. Brasil ya no parece ese equipo dominante desde la posesión, pero sí uno mucho más compacto, peligroso en transición y letal cuando encuentra espacios para correr.

La velocidad de Vinícius, la precisión de Raphinha, el equilibrio de Casemiro y Bruno Guimarães, la seguridad defensiva de Marquinhos y Gabriel, y las últimas pinceladas de Neymar alimentan la ilusión de volver a tocar la gloria. La pregunta sigue abierta: ¿le alcanzará para conquistar el hexa?