A días de volver a saltar a la cancha juntas en una Copa del Mundo, las hermanas Victoria y Majo Granatto reflejan la esencia pura de Las Leonas. Tras compartir plantel en el Mundial anterior y haber concretado el sueño de jugar juntas en Europa con, el Junior de Barcelona, las atacantes argentinas reviven la ilusión de defender los colores nacionales al más alto nivel.
"Es algo único. Quizá no lo dimensionamos ahora, pero lo valoramos mucho. Es una alegría gigante y no hay mejor manera de compartirlo que juntas", expresaron sobre la complicidad de encarar este desafío en familia.
El legado, la pertenencia y la lealtad a la camiseta
Para Victoria, la mayor de las hermanas, portar el escudo nacional va mucho más allá de un resultado deportivo; es un compromiso absoluto con la historia del seleccionado y con el ser argentino. "Creemos que es una de las cosas más inmensas que puede vivir una persona y una deportista: representar a tu país en un Mundial. Tenemos muy a flor de piel lo que significa ser argentinas, también inspiradas por lo que pasó con la Selección de fútbol", afirmó Vicky. A su vez, destacó la mística heredada de las generaciones doradas del hockey femenino: "Tenemos el legado de todas Las Leonas que nos enseñaron la manera en la que hay que entrar a la cancha y portar esta camiseta. En el Mundial pasado, si bien la final nos dejó un sabor amargo, fuimos muy leales a ese legado y a lo que representa nuestro país. Siempre decimos que es un orgullo, pero también una gran responsabilidad. Nos dejamos la piel en cada partido para dejar a la camiseta en lo más alto".
"Las ganas y el amor por esta camiseta es lo primero que tenemos al levantarnos y al dormirnos".
Un detrás de escena de 24 horas y el llamado al pueblo argentino
Majo Granatto, una de las capitanas de este equipo, hizo hincapié en el esfuerzo invisible que sostiene la ilusión mundialista y la entrega absoluta que requiere vestir la celeste y blanca cotidianamente. "El detrás de escena lo demostramos día a día. Hace un año que este sueño arrancó para nosotras, teniendo a la Selección como prioridad las 24 horas. Para eso vivimos", aseguró. Finalmente, la delantera lanzó una convocatoria directa al hincha para encarar un torneo que prevén sumamente exigente: "Va a ser un Mundial súper difícil donde cualquiera le puede ganar a cualquiera, pero vamos a intentar poner a la Argentina donde tiene que estar, siempre entre los mejores y luchando desde abajo. La gente se tiene que sumar y bancar como vimos en la calle con el fútbol. Somos deportistas que dejamos todo por este sueño: el amor por esta camiseta es lo primero que tenemos cuando nos levantamos y cuando nos dormimos".
Y es que, al final del día, el hockey para ellas no se mide en minutos ni en estadísticas. Se mide en la memoria de la piel, en el orgullo intacto de saberse herederas de un fuego sagrado y en la certeza de que, mientras haya una camiseta celeste y blanca flameando en el pecho de las Granatto, la entrega no se negocia. El Mundial ya empezó mucho antes del primer pitazo: empezó en el alma de dos hermanas que viven, sueñan y respiran al unísono del latido argentino.
