BUENOS AIRES -- Neymar da Silva Santos Junior (5 de febrero de 1992, Mogi das Cruzes, Brasil) ha crecido de forma exponencial en 2013-14. Surgió en 2009, explotó en 2010, y su futuro había tenido en vilo a todo Brasil entre 2011 y 2012.
El legendario Ronaldo Nazario, 'O Fenómeno', le instaba a abandonar el fútbol brasileño para evolucionar, acelerar en la búsqueda de convertirse el mejor jugador del mundo, e intentar arrebatarle esa condición a Lionel Messi. De la misma manera se expresaba Dunga, campeón del mundo en Estados Unidos 1994 y exseleccionador de la canarinha, a quien le parecía más necesario que conveniente que Neymar se acostumbrara al marcaje pegajoso y duro del fútbol europeo a fin de continuar su ascenso hacia el máximo estrellato.
Por su parte, Pelé le desaconsejaba jugar en la Premier League, desde donde le había llegado una oferta para jugar en el Manchester United, club que le iba a pagar al Santos, dueño de su pase, 48 millones de euros. En privado, O Rei le conminó a él y a Neymar da Silva Senior, su padre, a que se marcharan al fútbol español, "más favorable" para sus condiciones naturales.
Así fue como el FC Barcelona acabó por asegurarse la prioridad de su fichaje de forma secreta en el verano de 2012, con la promesa de retrasar su llegada hasta después de la Copa de las Confederaciones 2013. La forma utilizada por el Barça para fichar a Neymar fue idéntica a la que utilizó el club en 2001 con Joan Gaspart como presidente para asegurarse la llegada de Juan Román Riquelme en el verano de 2002.
La única diferencia fue que por Riquelme el Barcelona no hubo de lidiar con nadie en su momento. En cambio, al Real Madrid sí le interesó mostrar inquietud por Neymar para aumentar su precio y convertir su fichaje por el Barça en una subasta pública. La operación acabó por provocar un inesperado caos institucional en el FC Barcelona, con un efecto dominó. Y la situación obligó a Neymar a realizar un sobreesfuerzo mental para superar la presión y sobrellevar el temporal.
La contratación de Neymar, finalmente por 88 millones de euros (no por 57, como se anunció en un principio), se llevó por delante al hasta entonces presidente del club catalán, Sandro Rosell, y generó un cimbronazo en el vestuario al darse a conocer los pormenores de su contrato. Nadie dudaba de su calidad, pero su sueldo e incentivos, siendo un novato en el fútbol europeo, traicionaba la escala interna de valores al rebasar ampliamente los ingresos de jugadores que habían ganado 16 títulos en cuatro años, propiciando la mayor edad de oro del FC Barcelona en toda su historia. Un auténtico despropósito.
No era culpa del jugador, ni de su entorno, que obviamente habían buscado el mejor acuerdo para sí. Pero la irresponsabilidad dirigencial en la operación formó un tsunami en las aguas convulsas de Can Barça que generó un cuadro de hipertensión incontrolable. Tanto dentro como fuera del vestuario.
Así las cosas, Neymar, entre su período de adaptación y estas cuestiones extradeportivas, aunque lo hizo bastante bien en su primer año como azulgrana (15 goles en 41 partidos disputados), no pudo rendir en plenitud. El estrés le expuso a las lesiones y dos serios percances le dejaron out durante 14 partidos en los últimos meses de la temporada.
Un esguince importante en el tobillo derecho (vs Getafe, el 17 de enero de 2014), le noqueó para 9 partidos, y un edema en el cuarto metatarsiano del pie izquierdo (vs Real Madrid en la final de la Copa del Rey, el 16 de abril de 2014), le marginó de los últimos 5 encuentros, entre ellos el partido decisivo por la Liga frente al Atlético de Madrid en el Camp Nou. Gerardo 'Tata' Martino, quien había comunicado al club su decisión de dejar el puesto de entrenador del primer equipo antes de aquellas fechas, le liberó para que se alejara del foco de conflicto y se centrara en recuperarse con vistas al Mundial. Una decisión que el jugador valoró y satisfizo también a su entorno y patrocinadores, temerosos todos de que 'Ney' se perdiera la Copa del Mundo en su país.
Ahora, el garoto que proclamaba en 2012 que "no necesito cambiar de lugar (país) para crear experiencia o crecer. Vivo muchas cosas en el Santos, con muchas conquistas positivas y no necesito mudarme porque evolucioné en tres años y puedo crecer aún más, trabajando con firmeza", está listo para brillar en su casa porque, como reza el dicho, "todo lo que no te mata, te hace más fuerte".
Ha vuelto a Brasil Neymar, reforzado por la experiencia de un año duro. Y el premio por ello es que nadie allá le refriega los alcances de su contrato en el Barcelona, ni la ausencia de títulos importantes en la temporada. A sus 22 años, es el jugador de referencia en un scratch distinto. Equipo joven, recio y dinámico, de defensa compacta, que Luiz Felipe Scolari ha diseñado para la lucha y para trabajar los partidos sin estridencias.
Neymar sigue siendo el jugador que lideró a la verdeamarelha en la Copa de las Confederaciones 2013, aunque un año después de aquel 30 de junio mágico y consagratorio (3-0 a España en la final), está más maduro y formado en la faceta psicológica. Conseguir la Copa de las Confederaciones para Brasil por tercera vez consecutiva desde Alemania 2005 fue un gran punto de partida para familiarizarse con el éxito como jugador internacional. Ahora, apoyado en aquel impacto, y con la carga emocional recibida en 2013-14, le llega la hora de confirmar las expectativas sobre su juego. A priori, está listo para ello.
El esquema táctico de 'Felipao' Scolari es un 4-3-3 en el que Neymar está respaldado por tres escuderos (Paulinho, Oscar y Fernandinho), que tienen la obligación primordial de entregarle el balón para que diseñe los contragolpes del equipo. El dorsal 11 del Barcelona luce el 10 en la selección brasileña y, hasta el momento, siempre ha demostrado que no le pesa esa herencia. Con la pentacampeona del mundo parte desde el extremo izquierdo (como lo hace en el Barça), aunque la clave de su eficacia radica en el intercambio constante de posiciones con Fred y Hulk, sus compañeros de ataque, y su capacidad para sorprender con punzadas desde la segunda línea.
Para efectuar los ajustes finales y acabar de preparar algunas situaciones de partido, Brasil se enfrentará el 3 de junio a Panamá en el estadio Serra Dourada de Goiás, y a Serbia el 6 de junio en el estadio Morumbí de Sao Paulo. Serán los últimos ensayos previos a iniciar su andadura en el campeonato que le quita el sueño a todos los brasileños, ansiosos aún, pese a tantos años que han pasado desde 1950, de sacarse la espina que les clavó Uruguay con el Maracanazo.
Neymar apunta al partido inaugural del 12 de junio frente a Croacia en el Arena Corinthians de Sao Paulo. Sus otros rivales de grupo serán México y Camerún. El momento de revalidar sus credenciales, y las del equipo que confía en su calidad y desparpajo, se acerca. Una vez que ruede la pelota deberá ratificar que los problemas que le han acompañado en el último curso se han quedado en una anécdota, porque la Copa del Mundo de Brasil 2014 no admitirá excusas.
