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El coraje superó a la tragedia

El podio: Karrigan (Plata), Baiul (Oro) y Lu (bronce) Getty

MÉXICO -- Los atletas tienen que luchar cada uno de los 1,460 días, para llegar a los Juegos Olímpicos, pero para hacer historia se necesita más. En Lillehammer 94, Estados Unidos y China partían como favoritos para llevarse el oro olímpico en patinaje de figura, pero una niña de 17 años, adoptada, y con una historia devastante sorprendió al mundo.

Un mes antes de la máxima competencia, Nancy Kerrigan de los Estados Unidos, favorita para el oro olímpico, fue atacada por dos hombres que le golpearon las rodillas con un bastón de metal durante un entrenamiento en pleno campeonato nacional, pero eso no fue suficiente para detenerla, superó la lesión y viajó a Lillehammer para hacer historia.

Ya en la final, la historia le fue robada cuando inesperadamente surgió una pregunta: ¿Quién era Oksana Baiul?. Y fue porque en las pruebas decisivas, Nancy Kerrigan (25 años) se quedó con la plata, por detrás de Oksana Baiul (17 años), su compatriota también favorita, Tonya Harding (24 años) terminó en el octavo puesto y el bronce fue para Chen Lu de china (18 años).

Las investigaciones del FBI concluyeron que el autor intelectual de la agresión contra las rodillas de Kerrigan había sido el esposo de Tonya Harding.

La respuesta a la pregunta surgida en la final de Lillehammer 94, comenzó a rendir respuestas. Oksana Baiul era una niña cuya infancia estuvo llena de luto.

Sus padres se separaron cuando tenía dos años de edad y no volvió a ver a su padre, tenía talento para patinar y a eso se dedicó. A la edad de 10 años murió su abuelo, al año siguiente también su abuela y un año después falleció su madre por un repentino cáncer en los ovarios.

Fue adoptada por su entrenador y se trasladaron a Estados Unidos para mejorar su desempeño sobre el hielo. En 1993 ganó el campeonato mundial de esa temporada, y en Lillehammer 94 patinó a la perfección su histórico programa sobre el ballet "El Lago de los Cisnes", encabezando la puntuación de los jueces.

Así fue como una niña despojó del protagonismo, el escándalo de las estadunidenses Nancy Kerrigan y Tonya Harding, dejando en claro que no importa quién seas, tampoco de dónde vengas, si tienes un sueño y luchas, ese sueño se puede lograr.

Oksana Baiul siguió su vida en Estados Unidos, pero los contratos comerciales, la fama y sus problemas con el alcohol la apartaron del hielo, pero esa es otra historia.