La temporada toda estuvo marcada por la disputa entre Carlos Alcaraz y Jannik Sinner así sea en la cima del ranking como en cuanto competencia aterrizaran en el mismo aeropuerto. Lejos de ellos pero cerca en geografía, muchos tenistas tuvieron su primer festejo a nivel profesional. Toda una vida luchando para llegar y poder cumplir el sueño de sus vidas.
Son los casos, por ejemplo, de Federico Cinà. Con tan solo 17 años y después de llegar a su primera final en un torneo Challenger le ganó su primer match en un Masters 1000 (a Francisco Comesaña en el Miami Open). Lo mismo le ocurrió a dos argentinos como Camilo Ugo Carabelli y Thiago Tirante en la misma ciudad estadounidense. El primero derrotó a Brandon Holt por 2-6, 7-6 (5) y 6-4; y el segundo a Flavio Cobolli por 6-1, 3-6 y 6-3.
Semanas después, en el ATP 500 de Múnich, un joven de 17 años dio el batacazo del día. Diego Dedura-Palomero, oriundo de Berlín pero con ascendencia chilena, debutó "en las grandes ligas" con una gran victoria en la primera ronda del certamen germano frente a un ex Top 10: Denis Shapovalov. Tras una hora y tres minutos de juego, se cargó al canadiense por 7-6 (2), 3-0 y retiro del norteamericano.
Lo del peruano Ignacio Buse fue absolutamente distinto. No solo festejó por vez primera en un ATP 250 (Gstaad) sino que hilvanó tantos festejos hasta llegar a semifinales. Ni más ni menos. Una semana soñada. Govind Nanda, por su parte, llegó preparado para hacer historia en Los Cabos. Después de superar la clasificación hizo lo propio ante su compatriota Colton Smith por 6-4y 6-2 para ceder en segunda vuelta.
Nicolai Budjkov Kjaer, otro con pretensiones de llegar bien lejos, celebró en Bastad y saludó a Thiago Monteiro en la red. Fue 5-7, 6-3 y 7-6 (2) después de dos horas y 41 minutos que no parecían terminar nunca para el noruego. Po último y casi que bajando la persiana del año fue Gilles Arnaud Bailly el local más feliz en Bruselas. Con 20 años recién cumplidos se cargó a Daniel Altmaier por 6-4, 6-7 (10) y 6-3.
