El Racket Club fue testigo de una nueva jornada involvidable de tenis, gracias al partido que disputaron Federico Coria y Lucio Ratti en la primera ronda del Challenger de Buenos Aires. Fue un encuentro que sucedió en el inicio del certamen, pero que tuvo clima de últmo día, con un desarrollo cambiante y un final verdaderamente de película. Después de tres horas de acción, La Mojarra se quedó con la victoria por 6-7 (3), 6-3 y 7-5.
La remontada de Ratti en el primer set
Cuando comenzó el match, parecía que todo iba rápidamente en manos de Coria, quien en un abrir y cerrar de ojos se colocó 5-1. Sin embargo, el tenista albiceleste de 22 años lentamente comenzó a ganar games, niveló el score y todo se definió en el tiebreak. Allí, el envión anímico de Ratti pesó más y se lo adueñó por 7-3.
Tras el desempate, en el aire había muchas dudas con respecto a lo que iba a decantar para Federico, quien presentaba claras muestras de desgaste física luego de los rallies.
El renacer de Coria en el Racket Club
Contra todo pronóstico, el hermano menor de Guillermo, ex número 3 del mundo, renació tenísticamente y, gracias a un fuerte apoyo del público presente, logró sacar fuerzas de donde instantes antes no había para conseguir sellar el 6-3 a su lado. Coria estuvo 4-1 arriba, Ratti logró recuperar la desventaja y servir 3-4, pero el poder de la experiencia se hizo presente para volver a golpear y enviar todo a un decisivo set.
Calambres y remontada: dramático final de partido
Ratti jugó un tercer parcial de altísimo nivel, que evidenció en muchos tramos la inactividad de Coria, quien sufría el contexto físicamente y quedó a un game de la derrota. Lucio cumplió con lo suyo y se adelantó 5-2, momento en el que Federico sacó de manera excelsa para descontar y enviarle toda la responsabilidad a su rival.
En ese entonces, tras ganar el primer punto y quedar a tres de la victoria (15-0), el match ingresó en modo dramático: Ratti se acalambró y casi no podía moverse. Dicha situación fue demasiado para el joven argentino, que luchó contra sus dolores, pero no fue suficiente. Coria aprovechó la oportunidad, se quedó con cinco juegos consecutivos y cerró una noche histórica para meterse en segunda ronda del Challenger de Buenos Aires.
