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División Oeste de la Americana: Astros son favoritos, a pesar de todo

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Con o sin trampa, los Astros han tenido éxito (3:42)

'La base del equipo esta temporada es la misma de años atrás', comenta Guillermo Celis. (3:42)

Si los Houston Astros consiguen internamente pasar la página del escándalo de los robos de señales del 2017 y tienen el poder mental de resistir todo lo que se les viene encima, deberían ganar nuevamente la división oeste de la Liga Americana.

Para eso trajeron a Dusty Baker, un veterano manager cuyo papel principal será apagar el incendio y aglutinar nuevamente a un equipo roto.

A ver, no es que Baker sea el gran manager, ni mucho menos. A pesar de su larga carrera como director en Grandes Ligas, nunca ganó nada y cuando más cerca estuvo de lograrlo, en la Serie Mundial del 2002 con los San Francisco Giants, él solito se encargó de echarlo todo a perder.

Pero a pesar de tanto reciclaje en vano a lo largo de 22 años con los Gigantes, los Chicago Cubs, los Cincinnati Reds y los Washington Nationals, es un tipo venerable y respetado en la industria, cuya imagen contrastará con su predecesor, el tramposo A.J. Hinch, a quien difícilmente vuelva a pisar alguna vez un terreno de Grandes Ligas.

Como en otras ocasiones, a Baker le pondrán en la mano un equipo sumamente talentoso, con la diferencia de que aquellos Gigantes, Cachorros o Nacionales no enfrentaban la presión de un escarnio público que incluirá muchos pelotazos intencionales.

Ahora las cosas serán más difíciles, pero aun así, una novena que tenga una alineación con George Springer (CF), José Altuve (2B), Michael Brantley (LF), Alex Bregman (3B), Yordan Alvarez (BD), Carlos Correa (SS), Yuli Gurriel (1B), Martín Maldonado (C) y Josh Reddick (RF) es demasiado buena para atribuirle sus éxitos pasados solamente al fraude.

Es muy probable que sus números globales disminuyan en comparación con el 2019, cuando además de la pelota super viva, seguían haciendo la trampa.

Sí, porque no traten de ofender la inteligencia ajena diciendo que el robo de señas fue solamente en la postemporada del 2017.

Fue y hubiera seguido siendo quién sabe hasta cuándo, si Mike Fiers no decide contar su verdad.

Ya no sabrán de antemano qué lanzamientos vienen e incluso deberán preocuparse adicionalmente por esos pitcheos que tratarán de incrustarse en sus costillas, pero así y todo, van a batear, para apoyar un cuerpo de abridores que se resintió muchísimo con la salida de Gerrit Cole a la agencia libre.

Pero aún quedan Justin Verlander y Zack Greinke para armar un 1-2 de lujo. También regresa Lance McCullers Jr. y el mexicano José Urquidy mostró en el 2019 estar preparado para empeños mayores.

Brad Peacock ocuparía el quinto puesto en la rotación, mientras el bullpen estaría encabezado por el cerrador mexicano Roberto Osuna y contaría además con Framber Valdez -en funciones mixtas de abridor de emergencia o relevista, Ryan Pressly, Joe Biagini y Chris Devenski.

Atléticos buscan darle un vuelco a la división

Los Oakland Athletics tratarán de descarrilar a los Astros.

Será de alquilar balcones cuando se enfrenten estos dos equipos, pues los Atléticos, que fueron segundos en la división en 2018 y 2019, a pesar de estar siempre contando los centavos para conformar su nómina, sienten que les robaron el banderín con el que podían haber evitado el incómodo juego de comodines, en el que fueron eliminados ambas veces.

Y las cosas se pondrán más tensas aún si le toca lanzar en Houston al derecho Mike Fiers, el hombre que destapó todo el escándalo del robo de señales y que hasta amenazas de muerte ha recibido.

Oakland ha cocinado en los últimos años un equipo que parece listo para asaltar la división, sobre todo, porque cuenta con un cuerpo de serpentineros que de mantenerse saludable, puede llegar lejos.

Así será la alineación de los Atléticos: Marcus Siemen (SS), Ramon Laureano (CF), Matt Chapman (3B), Matt Olson (1B), Mark Canha (LF), Khris Davis (BD), Stephen Piscotty (RF), Sean Murphy (C) y Anthony Kemp (2B).

El veterano Fiers encabezará una rotación repleta de brazos jóvenes extremadamente talentosos, como los zurdos Sean Manaea, Jesús Luzardo y A.J. Puk, así como los diestros Chris Bassitt y el dominicano Frankie Montas.

El australiano Liam Hendricks será el cerrador del bullpen, que tiene en sus filas al mexicano Joakim Soria, al venezolano Yusmeiro Petit, a Jake Diekman y a Lou Trivino, aunque perdió a Daniel Mengden, recién sometido a una operación del codo y sin fecha de retorno prevista.

No se descuiden de los Rangers

Históricamente, los Texas Rangers siempre han sido un equipo muy bateador, pero con un pitcheo pobre.

Los Rangers del 2020 han reforzado su cuerpo monticular de tal manera que perfectamente pueden plantarle competencia a los Asteriscos de Houston y a los Atléticos.

Corey Kluber, Kyle Gibson y Jordan Lyles se suman a Lance Lynn y Mike Minor para conformar una rotación sólida como hace mucho Texas no veía.

Además, regresa Joey Gallo saludable, que en lo poco que jugó el año pasado mostró una notable mejoría en su identificación de pitcheos y podría ser un candidato a Jugador Más Valioso.

Shin-Soo Choo (BD), Elvis Andrus (SS), Gallo (LF), Danny Santana (CF), Willie Calhoun (RF), Rougned Odor (2B), Ronald Guzman (1B), Todd Frazier (3B) y Robinson Chirinos (C) integrarían la alineación titular.

Angelinos, más de lo mismo

Los Angeles Angels, con todo y su flamante firma de Anthony Rendon, volverán a quedarse cortos en el inicio de la era Joe Maddon, quien ya comenzó a hacer de las suyas y proyecta usar a Mike Trout como primer bate.

Trout (CF), Rendón (3B), Shohei Ohtani (BD), Justin Upton (LF), Albert Pujols (1B), Tommy LaStella (2B), Andrelton Simmons (SS), Jason Castro (C) y Brian Goodwin (RF) van a tener que batear mucho para apoyar a un cuerpo de serpentineros realmente mediocre.

El colombiano Julio Teheran fue adquirido en la agencia libre y podría ser el abridor del Juego Inaugural, mientras que el resto de la rotación tendría a Andrew Heaney, Dylan Bundy, Griffin Canning y el panameño Jaime Barria, todos con una efectividad superior a 4.00 en sus respectivas carreras, mientras esperan por el regreso a la lomita del japonés Ohtani.

Y sólo un milagro impedirá que los Seattle Mariners no sean los dueños del sótano. Son en el Oeste el equivalente a los Detroit Tigers en la división central o los Baltimore Orioles en el Este. Malos, muy malos.