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Víctor Robles no da nada por seguro en la temporada 2020

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Ayudar a su equipo para conseguir otra Serie Mundial, el propósito de Víctor Robles en 2020 (2:25)

El jardinero dominicano de los Nationals piensa que 'el camino no será fácil, pero se trabajará para conseguirlo'. (2:25)

WEST PALM BEACH - El dominicano Víctor Robles ya no tiene la incertidumbre del año pasado, cuando no sabía si empezaría la temporada en Grandes Ligas o en las Menores.

Robles, de 22 años y quien fuera uno de los principales prospectos de todo el béisbol, será el jardinero central titular cuando los campeones Washington Nationals inicien la defensa de su corona el 26 de marzo ante los New York Mets en el Citi Field de la Gran Manzana.

Sin embargo, el joven no da por seguro su titularidad y está consciente de que sólo el trabajo duro de cada día le garantizará el puesto.

"No, yo vengo con la misma mentalidad del año pasado de que no hay nada seguro, que hay que trabajar fuerte, porque como mismo yo me gané un puesto el año pasado, también hay otros que lo quieren lograr también", dijo el guardabosques, que jugó 155 partidos en el 2019 y acumuló 17 jonrones y 65 carreras impulsadas, con average de .255, promedio de embasamiento de .326 y slugging de .419.

Una idea fija tiene el muchacho nacido en Santo Domingo y es la misma que comparte con todos sus compañeros: regresar a la Serie Mundial y de ser posible, ganarla de nuevo.

"Nadie ha dicho que vaya a ser fácil, pero para eso estamos todos trabajando. Estamos aquí en el spring training como ni no hubiéramos ganado y creo que esa mentalidad nos da una ventaja", agregó Robles, corredor veloz que estafó 28 almohadillas en 37 intentos el año pasado.

"Todo se enfoca en el trabajo. No tengo metas personales específicas en cuanto a estadísticas. Mis metas son simplemente salir a dar mi mayor aporte al equipo, mantenerme saludable, controlar lo que pueda controlar y olvidarme de lo que no pueda", añadió el prometedor jugador, quien fue uno de los tres finalistas para el Guante de Oro en la pradera central del viejo circuito, premio que terminó llevándose -injustamente- Lorenzo Cain, de los Milwaukee Brewers.