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Orioles: César Valdez brilla tirando "guasábara" para el plato

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César Valdez: 'Se burlaban de mí por no lanzar duro, pero perfeccioné mi pitcheo de rompimiento' (2:18)

El lanzador de Orioles explica cómo entendió su limitación lanzando, lo cual hizo que se reinventara para que a los 35 años brillara en Grandes Ligas. (2:18)

A los 35 años de edad, el lanzador dominicano César Valdez está brillando en Grandes Ligas por primera vez en una carrera profesional que comenzó hace tres lustros.

A diferencia de sus jóvenes y rápidos compañeros en el bullpen de los Baltimore Orioles, el veterano trotamundos está consiguiendo el éxito con un lanzamiento lento que él mismo llama "guasábara".

La "guasábara" es una planta enredadera con espinas de gran tamaño que crece en las zonas áridas de República Dominicana. En lenguaje coloquial, los dominicanos llaman "guasábara" a algo que no tiene mucho valor.

"En tono de broma, cuando estoy en agenda para lanzar, le digo a mis compañeros y a otras personas: 'Ahorita me toca tirar, tirar guasábara para el plato", dijo Valdez en medio de la risa durante una conferencia de prensa vía zoom.

Valdez, quien debutó en las ligas mayores lanzando 20 entradas con los Arizona Diamondbacks en el 2010 y luego agregó 30 episodios con los Oakland Athletics y Toronto Blue Jays en el 2017, no ha permitido carreras en cinco apariciones con los Orioles en el 2020.

El quisqueyano tiene foja de 1-0 y en 10.1 innings ha ponchado 10 bateadores y apenas caminó a dos. En un par de ocasiones ha lanzado tres entradas y en cuatro completó al menos dos episodios, mientras que la oposición le batea .139 (.095 los derechos). La mitad de su labor la consiguió en dos relevos contra los New York Yankees.

El 31 de agosto consiguió su primera victoria desde el 25 de julio del 2017. El 4 de septiembre se anotó el primer salvamento de su carrera en Grandes Ligas, que se reduce a 25 apariciones y 61 entradas.

De acuerdo a Statcast de MLB, Valdez tiene un arsenal bastante simple: Un cambio de velocidad de 78 millas por hora que usa en el 83% de sus envíos y una recta sinker de dos costuras que camina a 86 MPH. Cuando abre juego, Valdez incorpora un slider ocasional, pero ese no ha sido el caso este año con los Orioles.

El cambio de Valdez, que el mánager Brandon Hyde llama "pez muerto", no es exactamente una "guasábara".

El lanzamiento corre 11 pulgadas hacia arriba de los bateadores derechos y realiza un arco de 49 pulgadas (17 pulgadas por encima del cambio promedio de Grandes Ligas). Debido a que cambia constantemente el agarre de la bola y el punto de soltarla, los bateadores han abanicado el 30% de swings contra Valdez.

"Con el tiempo, jugando en diferentes ligas, he obtenido experiencia. Trato de hacer un movimiento diferente y agarrar diferente la bola en cada lanzamiento, para que así los bateadores no se sientan cómodos y sacarlos de paso", dijo Valdez.

"Puedo tirar el cambio de dos o tres formas diferentes y eso me ha ayudado mucho", agregó.

Mientras en las ligas mayores le habían negado la oportunidad, Valdez es un lanzador que se ha hecho mejor con el paso del tiempo.

En el 2019 fue Lanzador del Año de la Liga Mexicana, tras terminar con marca de 15-2 y efectividad de 2.26 en 147 entradas con Yucatán, y replicó el honor en la liga invernal dominicana, luego de terminar con 4-1, 1.11 y 40 ponches en 40.2 entradas con los Tigres del Licey.

Firmó un contrato de ligas menores con invitación al campo de entrenamientos en enero y fue reclamado por los Orioles del lugar alterno de entrenamientos que se autorizó para una temporada en medio del coronavirus y sin ligas menores.

Las probabilidades de que un pitcher de 35 años con una velocidad máxima de 87-88 millas por hora fuera convocado este año, eran realmente mínimas.

"Cuando llegué a entrenamientos y vi lanzar a los otros muchachos, la velocidad que podían conseguir con sus lanzamientos, me dije a mí mismo: 'Aquí yo no tengo chance. No sé a qué vine", recordó Valdez.

"Pero Dios siempre tiene un propósito y mi mentalidad siempre ha sido echar hacia adelante", subrayó.

"Me siento muy bien cuando veo a los compañeros tirando a 98, 97 millas por hora. A mi me gustaría tirar duro, pero no tengo esa velocidad. Disfruto verlos. Lo único que me queda es verlos, admirarlos, pero me siento bien, no tengo complejos. Trato de hacer lo mejor con lo que Dios me ha dado", concluyó Valdez.