Cuidando en los momentos que debía, apretando lo necesario y con un manejo excelente, el piloto argentino terminó séptimo en el GP de España, 14ª fecha de Fórmula 1.
La vuelta de honor ondeando una bandera de la Argentina que le alcanzó un marshall fue el colofón ideal para el enorme fin de semana que vivió Franco Colapinto en el intrincado Madring, la pista que por primera vez recibió a la Fórmula 1 para el GP de España, anotado como la 14ª fecha de la temporada 2026. El piloto de Alpine frenó su A526, tomó la bandera y se paseó delante de las tribunas de esa ciudad donde todo empezó. Fue la capital española el lugar donde el bonaerense se afincó cuando debutó en el automovilismo en Fórmula 4 allá por 2018. Por eso, la cita madrileña fue un poco una carrera de local y fue justo allí donde firmó una tarea sensacional con el séptimo puesto final.
No igualó su mejor resultado, que fue el sexto que consiguió en la visita a Canadá de este año, pero cerró un fin de semana sin fisuras y con un nivel altísimo. Fue claramente el abanderado de Alpine en Madrid, el único que sumó puntos y su posición del domingo la construyó desde la brillante clasificación del sábado, cuando logró meterse en Q3 con una vuelta final de Q2 absolutamente sensacional, en la que exprimió mucho más de lo que su A526 podía darle. Con el noveno lugar de partida asegurado para la carrera de 57 vueltas, la chance de anotar puntos era un listón alcanzable.
La largada, una vez más, fue clave para Colapinto. En el pique le ganó la posición a Liam Lawson (largó octavo) y aprovechó el áspero apretó que George Russell le hizo a Oscar Piastri (lo mandó contra el muro) para meterse por adentro del McLaren y avanzar otro puesto. Ya séptimo, Colapinto tenía detrás un McLaren y un Red Bull. El tempranero abandono de Lewis Hamilton en la sexta vuelta (se quedó sin frenos en su Ferrari) lo dejó sexto, aunque le duraría poco porque en la décima, Lawson lo pasó con total autoridad. En el comienzo, el ritmo de Colapinto no era bueno, con el auto muy cargado de combustible, sus tiempos eran altos y el neozelandés le hizo rápidamente una luz.
