Argentina tiene a Messi; Polonia, a Lewandowski; ¿México? ¡México tiene salud!

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'Tal vez a 'Chicharito' no le ayuda el sistema del 'Tata'', afirma Jorge Campos (1:59)

LOS ÁNGELES -- Argentina tiene el segundo mejor mariscal de su historia (¿el primero? Maradona); Polonia tiene el mejor depredador de su historia; ¿Y México? ¿México?, México tiene... ¡salud! Y salud es más un juego de palabras que una certeza.

El Grupo C del Mundial de Qatar alberga a dos de las más poderosas bestias del futbol mundial en la actualidad: Lionel Messi con Argentina y Robert Lewandowski con Polonia. Las dos, por obligación, pretenderán cebarse sobre México, un México que tiene reminiscencias, vestigios de supuestos líderes.

Tiempos hubo en que el Tri gozaba al menos de un jugador de prestigio universal: Rafael Márquez en su momento, y, por supuesto, el Pentapichichi Hugo Sánchez, cuya gestión, sin embargo, con la Selección Mexicana ocurrió con más pena que gloria, ¿pero hoy?

Lionel Messi está viviendo una magnífica pretemporada mundialista, usando y abusando del Paris Saint-Germain, en una Liga donde goza de todas las licencias y beneficios. No es su culpa, él se enfoca en el gran desafío pendiente: ganar la Copa del Mundo, y pretende llegar en óptimas condiciones.

Bajo el mando de Lionel Scaloni, Argentina ha encontrado la mejor forma de armonizar a una selección sin estigmatizarla con la figura dominante de Messi, quien hoy, incluso, se siente más cómodo y hace sentir más cómodos a sus compañeros. El funcionamiento de la albiceleste lo confirma. Leo ha pasado de ser el eje a ser el catalizador del ataque argentino.

Lewandowski sufre con el Barcelona. La Champions se le escurre de las manos, mientras él también mantiene el espíritu asesino. Con esa sonrisa de dulzor cínico, se dedica a despedazar rivales de baja ralea en la Liga de España, aunque el fin de semana pasado terminó seco ante el Real Madrid. “Lewy” sabe que no será campeón del mundo, pero sabe que Polonia tiene sus ilusiones, apuestas y fe, arrumadas y acurrucadas en él.

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Jorge Campos: 'En el Mundial, México va a ser diferente (...) siempre hay magia'

El grupo de Czeslaw Michniewicz, “el Mourinho polaco”, como le llaman, ha dejado en claro su sistema de juego: una poderosa doble barricada, y en el ensayo constante de transiciones y contrataques veloces aprovechan las virtudes de Lewandowski, desde su figura dominante como poste, hasta el implacable rematador que suele ser. No hay secretos en la fórmula, sólo en los diversos ejecutores dedicados a ello.

¿Y México? Con líderes caducos. Andrés Guardado trata de curar con testosterona y linimentos los estragos en sus rodillas, mientras Héctor Herrera disfruta su plan de retiro en la MLS, tras ser considerado la más decepcionante contratación en la vida efímera del Houston Dynamo FC.

¿Y detrás de ellos? Héctor Moreno alterna cal y arena en la trinchera de Rayados, mientras Guillermo Ochoa es un líder implícito, pero no de poderosa gestión. La voz de mando de ambos se diluye en la desconfianza.

Además, jugadores de alto impacto competitivo, no existen en el Tri. Chucky Lozano pierde lo sano en el Tri, con aparatosas lesiones, mientras trata de restablecer sus bonos en la tribuna y en la cancha con el Napoli. En tanto, Raúl Jiménez sufre de una pubalgia aguda, casi crónica, que suele ser una dolencia recurrente sólo en futbolistas solteros.

“En medio de la adversidad se fortalecerá el carácter del grupo”, ha dicho Guardado, aunque en las cuatro zarandeadas que sufrieron ante Estados Unidos y ante Canadá, tal fortaleza granítica del equipo no apareció ni dentro ni fuera de la cancha.

El mismo Gerardo Martino lo sentenció con un estribillo que es tan cansino como irrefutable: “Nos faltó intensidad” o “perdimos intensidad” o “no tuvimos intensidad”, es la plegaria justificativa del Tata. Ni ellos la encuentran, ni él se las da.

Se esperaba que tras la versión tragicómica de sí mismo en Rusia 2018, y los magníficos momentos que vive con el Ajax, se acelerara el proceso de Edson Álvarez, sin embargo, de ser un notable futbolista con su club, se convierte en un bravucón callejero al llegar al Tri.

Más grave es el horizonte de México cuando aparecen los escoltas del mismo Lionel Messi y del mismo Robert Lewandowski. Ellos, en términos de la filosofía del Liverpool, nunca caminan solos, y mucho menos, abandonados.

En Argentina gozan de un ministerio de temperamento beligerante, y muy ciertamente por encima del mismo Leo. Recuérdese la figura dominante de Javier Mascherano, cuando Messi se refugiaba en esa introspección crónica. Hoy, están Ángel di María, Lautaro Martínez, Leandro Paredes y varios más.

En Polonia, Lewandowski es un estandarte, es el asesino, pero más allá de ser la esperanzadora bayoneta que desgarre rivales, le acogen tipos con altísima personalidad competitiva que en este momento no tiene México: Piotr Zielinski (Napoli), o un Arkadiusz Milik, quien, ciertamente, sufre en la Juventus para retomar el nivel que tuvo en el mismo Napoli.

Además, los polacos tienen claro con quién es la batalla en ese Grupo C, de acuerdo con lo que declaró el extremo Jakub Kaminski a ESPN: “Argentina es el favorito, el segundo lugar lo disputaremos con México”, aclaró el jugador del VfL Wolfsburg, de sólo 20 años.

Más allá de las dimensiones abismales que separan a los referentes de Argentina y de Polonia, respecto a cualquiera de los integrantes de la escuadra mexicana, el poderío como equipo de los albicelestes queda de manifiesto en cada una de sus presentaciones, mientras que la forma de juego de los europeos, con dos muros sólidos y al contragolpe, con transiciones eficientes y veloces, conforman la fórmula más aterradora para el equipo de Tata Martino, que no ha encontrado una solución, a pesar de que, por ejemplo, en el Octagonal de la Concacaf, la Copa Oro y la Liga de las Naciones, así fue como se le plantaron los adversarios.

Así, desde ambas perspectivas, figuras dominantes en lo futbolísticos y en ese liderazgo pasivo de los almirantes silenciosos, la realidad es irrefutable: Argentina tiene a Lionel Messi; Polonia tiene a Robert Lewandowski; ¿y México? ¿México?, México tiene... ¡salud! Y salud es más un juego de palabras que una certeza.