Pese a que ya tienen tres temporadas completas, aún estamos en el proceso devaluación de la clase de quarterbacks del draft 2018 de la NFL.
En una liga en la que los equipos deben comenzar a pensar sobre comprometerse con un pasador para su opción de quinto año y una posible extensión luego de su tercera temporada, parece que, para ahora, deberíamos poder tener una opinión más precisa sobre Josh Allen, Sam Darnold y el resto de la clase.
Aun así, hay dos argumentos que sugieren que aún no conocemos del todo a estos jugadores. Uno es lo que le sucedió a lo mejor de la clase de 2016. Luego de sus terceras campañas en la NFL, Carson Wentz y Jared Goff firmaron enxtensiones de cuatro años. Wentz había sido candidato al premio como Jugaor Más Valioso en 2017 y llevó a su equipo a los Playoffs en 2018, mientras que Goff venía de un viaje al Super Bowl. Los Philadelphia Eagles y Los Angeles Rams habían hecho acuerdos para reclutar a esos pasadores y esperaban que se convirtieran en sus quarterbacks franquicia antes de pagarles para serlo. Subsecuentemente, el desempeño de ambos cayó antes de ser cambiados en 2021.
La otra realidad es que la forma en que la mayoría de la gente clasifica a estos jugadores ha cambiado tras cada año. La liga los clasificó en orden: Baker Mayfield-Darnold-Allen-Josh Rosen-Lamar Jackson luego del draft, un orden que parecía ridículo luego de su primer año en la NFL.
Mayfield quizá haya estado en la parte superior de las gráficas luego de 2018, Jackson tomó ese sitio en 2019 y Allen lo reclamó luego de la temporada pasada.
¿Qué sigue después? Intentemos mirar las cosas con lo que sabemos de estos cinco quarterbacks tomados en la primera ronda para tener una idea de cómo jugarán en 2021 y más adelante.
Como ayuda, usaremos las estadísticas para quarterbacks de Pro Football Reference. Estas métricas toman el desempeño de un quarterbacks, lo ajustan por era y luego lo escalan para que 100 represente el promedio de la liga en cada categoría y cada oscilación de 15 puntos representa una desviación estándar superior o inferior a la media. Eso significa que 115 significaría una temporada promedio, mientras que 130 representaría un desempeño de nivel MVP y 145 representaría una de las mejores temporadas en la historia.
Comenzaremos con el desempeño más impresionante de 2020 y de ahí iremos hacia abajo.


JOSH ALLEN
Selección en el draft de 2018: No. 7 (Buffalo Bills)
La transformación está completa. Allen entró a la liga como un pasador de gran brazo ue no tenía registros de precisión al nivel colegial. Su porcentaje de pases completos ajustado al salir de la universidad era del 56 por ciento, el más bajo de los cinco pasadores de la primera ronda. No fue preciso como novato y aunque mejoró notablemente en el Año 2, aún estuvo por debajo del promedio en virtualmente cada métrica por pases. Parecía que Allen era el próximo Blake Bortles o Mitchell Trubisky, quarterbacks que fueron apuntalados por sus equipos y sus entornos para engañar a sus aficionados de que eran pasadores franquicia por breves periodos de sus contratos de novatos.
Allen no es Bortles o Trubisky. Fue una revelación en su tercera temporada al emerger como uno de los mejores quarterbacks de la liga. Fue de ser un pasador que rutinariamente batallaría con su trabajo de pies en la bolsa de protección a ser uno que parecía capaz de plantar sus pies y volver a hacerlo en cualquier posición o momento. Un jugador que alguna vez pareció no saber a dónde iría el balón desde su mecánica tradicional para lanzar repentinamente se convirtió en un pasador preciso desde múltiples ángulos del brazo. Allen fue un legítimo candidato al premio MVP.
¿Fue casualidad? No parece. Cuando Wentz hizo su salto a segundo año en 2017, hubo elementos obvios insostenibles en su desempeño. Su temporada 2017 se construyó sobre un desempeño históricamente grandioso en tercera oportunidad y en la zona roja en la que Wentz registró una de las 10 mejores temporadas de la última década en esas categorías. El desempeño en esas áreas es difícil de sostener a menos de que seas dominante en otras áreas del campo y representaron una casualidad de un año para Wentz, quien en las últimas tres temporadas ocupa el lugar 21 en QBR en tercera oportunidad y el décimo en QBR en zona roja.
No hay valores obvios atípicos como esos en el registro de Allen en 2020. Sus receptores tuvieron una tasa de 2.6 por ciento en pases tirados, lo que es apenas superior que el promedio de la liga. Las defensivas tiraron seis probables intercepciones de Allen el año pasado, lo cual es ligeramente por debajo del promedio de la liga. Fue cuarto en QBR en zona roja y décimo en terceras oportunidades. Nada sobre su desempeño sugiere que tuvo suerte o que construyó su éxito sobre una insostenible casa de cartas.
¿La historia sugiere que Allen puede continuar a este nivel? Depende. Tomemos su índice porcentaje de pases completos, que mejoró de 58.8 en 2019 a 69.2 en 2020. Tras ajustarlo por era, las estadísticas del index de Pro Football Reference tienen a Allen en 77 en 2019 y 121 la temporada pasada. Esa mejoría de 44 puntos está empatada para la más amplia en una temporada en el índice de porcentaje de pases completos en la era moderna junto con Steve DeBerg, quien fue ser entrenado por Fred O’Connor en 1978 a serlo por Bill Walsh en 1979. Ocho quarterbacks además de DeBerg mejoraron su índice de porcentaje de pases completos por más de 30 puntos en una temporada de 300 envíos y lanzaron 300 pases otra vez al año siguiente.
Ese grupo, en general, vio que su índice porcentaje de pases completos cayó por un promedio de3.4 por ciento y su índice de porcentaje de pases completos cayó por un promedio de 13.1 puntos.
Si Allen cayera de forma similar, vería un índice de porcentaje de pases completos de 108, ue estaría alrededor del 66 por ciento por estadísticas de 2020. No es la clase de caída que le evitaría ser un quarterback exitoso. Patrick Mahomes registró un porcentaje de pases completos de 108 la temporada pasada.
Quarterbacks que crecen tan dramáticamente como Allen lo la temporada pasada regularmente dan un paso atrás al año siguiente. Esta es probablemente la primera ocasión en toda su vida que fue un pasador preciso. El año más reciente es el más valioso en términos de evidencia cuando se evalúa a un jugador, pero no es el único año que importa. Al mismo tiempo, Allen podría dar un paso atrás importante y aún ser un quarterback por arriba del promedio en 2021, por lo efectivo que fue la temporada pasada.
Dicho eso, también se podría argumentar que Allen quizá sea aún mejor en 2021. Prácticamente tiene de regreso a todas las piezas importantes del equipo del año pasado a excepción del cambio de John Brown por Emmanuel Sanders. Los Bills obtuvieron temporadas saludables de la mayoría de sus estrellas ofensivas, incluidos Stefon Diggs y Dion Dawkins, pero Brown perdió casi la mitad de la temporada y los guardias titulares Cody Ford y Jon Feliciano se combinaron para perder 16 juegos.
Esta ofensiva luciría mucho peor si Diggs se lesionara, pero uno podría decir eso de muchos equipos sin su receptor principal. El coordinador ofensivo Brian Daboll, cuyo crecimiento junto a Allen ha sido similarmente impresionante, también está de regreso. Tiene las piezas para hacer todo de nuevo.
A estas alturas del año pasado, aunque Allen aún tenía un techo muy alto, su piso era el del jugador que sufrió tres intercepciones contra los Patriots o quien parecía autodestruirse en la derrota de Playoffs ante los Texans.
Ya no es así. Todos los quarterbacks que sufrieron una caída en su índice de porcentaje de pases completos disfrutaron de largas carreras. Allen ha establecido su piso como un titular de nivel NFL. Está por recibir una muy merecida extensión de contrato de los Bills y tras su sólida temporada en 2020, su futuro es brillante.

LAMAR JACKSON
Selección en el draft 2018: No. 32 (Baltimore Ravens)
¿Fue la temporada 2020 de Jackson una decepción? Depende de tu parámetro. Si esperabas que se mantuviera salvajemente eficiente como lo fue durante su temporada 2019 como MVP unánime, quizá lo haya sido. Dado que registró una de las tasas más altas de touchdowns (9 por ciento) como pasador en la historia de la liga en 2019, siempre fue irreal esperar que Jackson mantuviera su anterior nivel de juego. El nivel de casi todos quienes ganan el premio como MVP cae la siguiente temporada.
Si acaso, Jackson cayó más como corredor que como pasador. Por la mayor familiaridad con el ataque terrestre de Baltimore, el retiro del guardia estrella Marshal Yanda y la lesión sufrida por el tackle izquierdo Ronnie Stanley, Jackson no fue un corredor eficiente en 2020 como el año anterior. Su DVOA como corredor cayó del 20.5 por ciento en 2019 a -3.6 por ciento. Tambuén fue menos efectivo para escapar de la presión, aunque ayudó a maquillar cualquier mal desempeño al escapar de la presión para anotar en una carrera de 48 yardas en la victoria en Playoffs sobre los Titans.
El coordinador ofensivo Greg Roman intentó cambiar el ataque terrestre de Baltimore conforme avanzó la temporada, con el mayor uso de conceptos “wind back” y “counter bash” que en 2019. El ataque terrestre de Roman alrededor de Jackson es uno de los más creativos que hemos visto al nivel de la NFL, pero es justo decir que su ataque aéreo no es tan sofisticado y aunque los Ravens agregaron a los receptores Rashod Bateman y Sammy Watkins en este receso de temporada para darle más armas a Jackson, quizá no haya mucha diferencia a menos de que los Ravens se pongan creativos con su ataque aéreo profundo.
La ofensiva de Roman transmite el impacto de un quarterback corredor en las defensivas rivales a su juego aéreo. Los equipos pierden la ventaja en números en la línea frontal cuando el quarterback es una amenaza terrestre, por lo que tienen que bajar a uno de sus safeties a la línea de scrimmage y convertirlo en una parte viable de la defensa contra la carrera. Como resultado, los quarterbacks de Roman esperan ver más coberturas individuales en zonas produnfas, como Cover 1 y Cover 3. Su juego aéreo profundo los últimos dos años se ha construido alrededor de dos conceptos capaces de provocar coberturas individuales: rutas verticales y de cortes.
Estos no son conceptos complicados de pase. Las rutas verticales son simplemente tener a dos o más receptores en rutas verticales largas. Es mucho pedir a un solo safety correr junto alguien como Marquise Brown con anticipación o intentar cubrir a dos receptores que corren rutas verticales largas a cada lado. Las rutas de corte combinan una ruta vertical con una ruta que corta por debajo de la ruta vertical, la cual ocupa al safety y abre la mitad del campo para la ruta cruzada. Todos los equipos en la liga ejecutan estos dos conceptos de pases.
Donde los Ravens destacan es en la frecuencia con la que ejecutan estos conceptos. Treinta de los 46 pases de 20 o más yardas que Jackson intentó la temporada pasada se dieron en alguna forma de concepto de ruta vertical o de corte, lo que significó que usaban uno de los dos conceptos de pases profundos más del 65 por ciento del tiempo. El resto de los envíos fueron mayormente rutas profundas con corte a la banda, boots cerca de la línea de gol y el ocasional concepto Air Raid como la Y-cross, hi-lo o mesh. Este último produjo un touchdown de 45 yardas en cuarta oportunidad ante los Browns, luego de que Jackson regresó del vestidor; ese fue el único pase profundo que intentó contra Cover 0 toda la temporada. Jackson vio a un safety profundo en casi el 74 por ciento de sus envíos profundos.
Preocupaciones sobre Jackson como pasador profundo en términos de sus habilidades son generalmente desproporcionadas. El ex ganador del Trofeo Heisman tiene un fuerte brazo y puede anticipar rutas que no tendrán marca. En realidad, ejecutó un ataque profundo más tradicional y complejo en su etapa colegial en Louisville que la que ha usado con los Ravens. Falla de repente en pases profundos, pero no a un ritmo más notable que el de otros quarterbacks. Jackson registró un QBR de 90.0 en esos envíos la temporada pasada, con lo que se clasificó en el lugar 20 en la liga cuatro lugares atrás de Allen. Fue el lugar 12 en QBR en esos pases en 2019. Jackson no parece ser un problema en pases profundos.
Sin embargo, la ofensiva de Roman debe estar a la altura. El coordinador de juego aéreo de Baltimore en 2020 fue David Culley, quien sorprendió al tomar el puesto como nuevo coach de Houston. Los nuevos coaches asistentes Tee Martin y Keith Williams quizá se encarguen de las tareas de Culley de alguna forma, pero los Ravens tienen que amenazar a los rivales con más conceptos profundos en 2021 de lo que lo hicieron en 2020.
Los Ravens parecen estar listos para darle a Jackson una significativa extensión en este receso e temporada. Incluso si eres escéptico de su techo como pasador profundo, no es posible crear un argumento razonable en contra de que se firme ese acuerdo. Jackson fue el MVP de la liga hace dos años y se clasificó séptimo en QBR la temporada pasada. Tiene el mejor porcentaje de victorias de cualquier quarterback en la historia moderna de la liga luego de tres temporadas, es uno de los pasadores más inteligentes en términos de evitar fuertes golpes en campo abierto y cerca de las bandas. ¿Hay algún riesgo de que Jackson pierda algo de valor como corredor y no se desarrolle más como pasador? Seguro. También sabemos que su capacidad es verdaderamente especial.

BAKER MAYFIELD
Selección en el draft 2018: No. 1 (Cleveland Browns)
¿Es el real Mayfield el jugador que vimos que colapsó bajo presión y por las expectativas en 2019 o el que lució calmado y confiado la temporada pasada? Los aficionados de los Browns argumentarán de forma entendible que Freddie Kitchens y una pésima línea ofensiva fueron superadas en la segunda campaña de Mayfield, quien luego prosperó bajo esas mismas condiciones en 2018. Mejoró conforme avanzó en su temporada de niovato e hizo lo mismo bajo la tutela de Kevin Stefanski en 2020. La gente que lo descartó luego de 2019 ignoró lo que hizo en 2018. De igual forma, la gente que lo ubica como posible candidato a MVP la próxima temporada con base en lo que hizo en la segunda mitad de la campaña pasada ignora lo que vimos en 2019. Uno no puede desechar partes de su historia que no nos agradan y usar el resto como una sola base para comprender el futuro de Mayfield.
Mayfield mejoró en muchos aspectos en 2020, pero una de esas ganancias realmente fue la responsable de su salto. En 2019, sufrió 21 intercepciones en 534 envíos para un índice de 3.9 por ciento. La temporada pasada, sufrió sólo ocho intercepciones en 486 pases para que su porcentaje de intercepción cayera a 1.6. De acuerdo al índice de estadísticas de Pro Football Reference, el índice de porcentaje de intercepción de Mayfield mejoró de 71 en 2019 a 111 el año pasado, un cambio de 40 puntos.
¿Puede mantener ese ritmo? Si vemos a jugadores con temporadas de más de 300 pases lanzados que mejoraron por 40 o más puntos su índice y vemos lo que hicieron al año siguiente, la respuesta es no. Los otros ocho pasadores que lanzaron 300 o más pases la siguiente temporada bajaron su índice por un promedio de 24.1 puntos en el proceso. Tres otros jugadores que no llegaron a esa cifra de 300 o más pases al siguiente año vieron sus porcentajes de intercepción aumentar en una muestra más pequeña. Una caída de 24.1 con base en el desempeño en 2020 de Mayfield apenas duplicaría su total de intercepciones de ocho a 15. La lista incluye a grandes quarterbacks como Brett Favre, Drew Brees y John Elway, pero muestra lo difícil que es sostener esa clase de mejoría.
Si tuviéramos que adivinar cómo redujo Mayfield su tasa tan dramáticamente, creeríamos que tuvo menos intercepciones tiradas en 2020 y que fue mucho mejor bajo presión de lo que había sido en 2019. Eso estaría mal. A Mayfield le soltaron cuatro intercepciones en 2020, lo que quedó un poco debajo del promedio de la liga. Su porcentaje de intercepción cuando lo presionaron en 2019 y 2020 tampoco cambió tanto.
Lo que sí cambió es cómo Mayfield se desempeñó cuando las cosas estuvieron tranquilas. En 2019, cuando no lo presionaron, registró un QBR de 67.1 y sufrió 17 intercepciones en 449 pases. El único otro quarterback que sufrió más de 12 intercepciones esa temporada fue Jameis Winston, con 20. La temporada pasada, Mayfield tuvo un QBR de 83.7 sin presión y sufrió seis intercepciones en 422 jugadas de pase sin presión.
De forma anecdótica, hay razones para considerar que esto tiene sentido. Mayfield lució confundido durante la temporada 2019 y parecía no confiar en su bolsa de protección, incluso cuando no había mucha presión. Alex Van Pelt, coach de quarterbacks de los Browns, reconstruyó el trabajo de pies de Mayfield en el receso de temporada y como se sospechaba, la llegada de Stefanski ayudó a que se diera una notable mejoría en Mayfield en una categoría clave: pases en play action (engaño de carrera).
Un año después de que una pesada dosis de play action hizo que Kirk Cousins tuviera su mejor año en la NFL, el regreso de Mayfield a su forma fue provocado por el éxito de sus engaños de pase. Fue mejor en general en 2019 cuando usó los engaños de carrera en lugar de dar pasos atrás en la bolsa de protección, pero fue dominante en al usar el play action en 2020. Su porcentaje de play action saltó de 26.8 a 28.2, pero registró un QBR de 93.0 cuando los Browns usaron el play action, la segunda mejor cifra en la NFL detrás de Aaron Rodgers. El porcentaje de intercepción de Mayfield al usar el play action en 2020 fue sólo de .04. El juego de boot (correr a cualquier dirección desde detrás del centro) le ayudó a salir de la bolsa de protección. Fue el cambio más importante que los Browns hicieron a esta ofensiva de forma sistemática y quizá haya salvado la carrera como titular de Mayfield en el equipo.
Allen y Jackson han hecho lo suficiente para merecer extensiones masivas. Rosen pelea por un lugar en la escuadra de prácticas. A Darnold le ejercieron su opción de quinto año, pero no hubo sugerencia de que los Panthers estuvieran por darle un significativo nuevo contrato.
En algún punto medio está Mayfield, quien ha dicho no estar preocupado por negociar un contrato ahora. Si alguien en la NFL se perfila como un quarterback peligroso con segundo contrato es el titular de los Browns, quien juega en un esquema que hemos visto elevar a Cousins, Goff y Jimmy Garoppolo, quienes son los suficientemente buenos para ganar, pero típicamente no tanto para hacerlo como el punto fuerte de la ofensiva. Mayfield fue más eficiente la temporada pasada, pero los Browns raramente pusieron el juego en sus manos, pues lanzó en 486 ocasiones. Los únicos titulares regulares que lanzaron el balón con menos frecuencia fueron Darnold, Jackson, Ryan Tannehill y Cam Newton.
Los Browns también han mejorado masivamente su línea ofensiva y mantuvieron a esos jugadores en el campo en 2020. Sus cinco titulares se combinaron para 73 de 80 duelos totales como titulares; el único liniero que no pudo comenzar al menos 15 duelos como titular fue el guardia Wyatt Teller. Mayfield jugó sin Odell Beckham Jr. la mayor parte del año y tuvo que iniciar un juego crítico ante los Jets con receptores con nivel de suplentes, pero tuvo mucha más ayuda la temporada pasada. Si necesita una línea ofensiva efectiva y excelente para exhibir eficiencia por arriba del promedio, ¿vale la pena darle un aumento salarial importante a Mayfield? Fue un desastre detrás de Greg Robinson y compañía en 2019, similar a la forma en que Wentz colapsó detrás de una línea ofensiva afectada por las lesiones la campaña pasada.
Hay dos razones para considerar que Mayfield quizá rebasó las expectativas. Una es el clásico salto de segundo año que hemos visto de quarterbacks en la esquema Shanahan/Kubiak, que llevó a temporadas como MVPs a Matt Ryan y a Rodgers en años recientes. No existe una muestra suficientemente grande para indicar si el efecto realmente existe y quizá la mayoría de los quarterbscks mejoran al menos un poco cuando tienen una segunda temporada con el mismo coordinador ofensivo en el mismo esquema, pero sabemos que esa clase de salto está en el rango de posibilidades para un quarterback en esta ofensiva.
El otro argumento es que vimos a dos Mayfields en 2020. Sufrió seis intercepciones en sus primeros seis juegos de 2020 y registró in rating de pasador de 84.3; de la Semana 7 en adelante, registró una diferencia de touchdown-intercepción de 16-2 y su rating de pasador saltó a 102.3. Su QBR saltó del lugar 14 en la liga en las primeras seis semanas al séptimo. Tomó algunas semanas que aprendiera la ofensiva, indica esta teoría, pero lució como un quarterback franquicia una vez que lo hizo.
Hay escepticismo de que Mayfield realmente se haya encontrado con algún secreto. Los aficionados han adoptado este factor porque la primera prueba de juegos concluye con un pobre desempeño en una derrota por paliza ante los Steelers, que eran una de las mejores defensivas contra el pase de la liga. ¿Adivinan contra quién jugó la siguiente semana? No es sorpresa. Mayfield tuvo grandes números ante los Bengals, que tenían la sexta peor defensiva contra el pase de acuerdo al DVOA.
En ese periodo de 10 juegos para finalizar el año, Mayfield jugó ante todo lo contrario a lo que sería una fila de defensivas asesinas contra el pase. Ocho de sus 10 rivales tuvieron defensivas que terminarían la temporada clasificadas del lugar 22 para abajo. Las excepciones fueron los Ravens (contra quienes registro un rating de pasador de 87.5) y los Steelers (que usaron a sus suplentes en la Semana 17). Sí jugó bien ante los titulares de Pittsburgh en la Ronda de Comodines, pero eso fue también en un juego en el que los Steelers le dieron a Cleveland cuatro campos cortos para recorrer en la primera mitad.
Prácticamente todo está sobre la mesa para Mayfield en 2021. Podría pelear por el trofeo como MVP en el mejor de los casos y pelear por por su trabajo en 2022 en el peor. A menos de que la ofensiva a su alrededor colapse totalmente, Mayfield debería ser un pasador efectivo de nivel medio, aunque con un promedio de intercepción más alto del que le vimos la temporada pasada.

SAM DARNOLD
Selección en el draft 2018: No. 3 (New York Jets)
El registro de quarterbacks que inician sus carreras con tres temporadas por debajo de 90 ANY/A+ desde la fusión (1970) no es grandioso; es un grupo formado sólo por Darnold, Kyle Boller, Christian Ponder, Jeff George y Dan Pastorini. Esos cinco pasadores se combinaron para sólo un Pro Bowl y eso fue en 1975, cuando típicamente los quarterbacks tenían más tiempo para desarrollarse. Aun dos malas temporadas entre las primeras tres suelen ser una señal ominosa para los pasadores.
El argumento para Darnold, claro, es que lucirá como un jugador diferente en Carolina, lejos de Adam Gase y los Jets. ¿La evidencia sugiere que fue limitado? No particularmente. La línea de los Jets era un trabajo en proceso en su época en New York, pero cuando Darnold pudo lanzar sin presión de 2018 a 2020, registró un QBR de 65.7. Aunque los números parecen decentes, cada quarterback mejora cuando no los presionan. El BR promedio de la liga para un quarterback sin presión es de 77 y Darnold se clasificó en el lugar 32 de 36 cuando tuvo tiempo para lanzar en ese periodo.
¿Qué sucedió con el esquema? Una tendencia interesante con Darnold es que regularmente jugó mejor durante sus primeras 15 jugadas, acciones que presumiblemente Gase hubiera preparado antes de que iniciaran los juegos. En sus dos años con Gase, Darnold se clasificó en el lugar 13 en QBR en las primeras 15 jugadas ofensivas de un juego, pero último por 12 puntos en el resto de las acciones.
Es difícil analizar si Darnold tomó la decisión correcta en cada jugada, pero cuando la probabilidad de victoria en el juego estuvo dentro del 25 al 75 por ciento de 2018 a 2020, 4107 por ciento de sus pases fueron para receptores sin marca. Esa marca estuvo por debajo del promedio de la liga del 44 por ciento, pero por delante de quarterbacks como Matthw Stafford, Andrew Luck y Ryan Tannehill, quienes fueron más exitosos que Darnold.
El CPOE de Darnold, que toma en cuenta la ubicación de sus receptores y los defensivos en el campo, fue de 1.7 por ciento debajo de la expectativa. Aunque eso pudo ser influenciado por los pases que le tiraron, su promedio de pases tirados los últimos tres años fue de 3.3 por ciento, que está justo alrededor del promedio de la liga (3.4 por ciento). Nada de esto prueba que Darnold fue fue el problema en New York, pero no hay evidencia clara que sugiera que fue limitado.
Consideren la jugada que la gente usa cuando hablan sobre la versión positiva de Darnold: su increíble escape de la presión para lanzar un pase de touchdown a Braxton Berrios ante los 49ers.
Uno puede moderar el entusiasmo cuando se considera que el marcador era 31-6 y había alrededor de 90 segundos por jugar, pero es absolutamente justo decir que esta es la clase de jugadas que sólo un puñado de seres humanos en el planeta puede hacer.
Por sí sola, es una fantástica jugada. En el contexto de estar abajo por 25 puntos en el cuarto periodo de una paliza, es un riesgo que absolutamente debía tomar. El problema es que Darnold toma esa clase de riesgos y lanza tarde a la mitad del campo en situaciones más significativas y eso generalmente lleva a sufrir intercepciones. Su primera intercepción del año fue una acción en la que tomó una decisión similar, pero en la que Matt Milano hizo la intercepción. También está esta intercepción ante los Dolphins, en la que Darnold escapa prematuramente de la bolsa de protección, huye de lo que hubiera suido un receptor sin marca que cruza ante sus ojos y lanza tarde a contra pie para otra pérdida de balón. Esto es algo que jóvenes quarterbacks típicamente sacan de su sistema; Darnold aún comete esos errores, incluso, cuando estos trabajan a su favor.
Otros quarterbacks han podido escapar de malas situaciones y emerger como jugadores útiles en otros sitios, con Steve Young como el ejemplo más famoso. Young iba a San Francisco a jugar con Jerry Rice en la ofensiva más devastadora de la liga, pero pasó cuatro años como suplente antes de tomar el mando como titular. La idea de que Darnold está por convertirse en un quarterback por arriba del promedio con los Panthers parece más esperanzadora que otra cosa.

JOSH ROSEN
Selección en el draft 2018: No. 10 (Arizona Cardinals)
Si creyeron que Rosen pudiera estar maldito, la temporada pasada ofreció otra pieza de evidencia. El producto de UCLA dejó la escuadra de prácticas de los Buccaneers en diciembre con la esperanza de jugar en los 49ers golpeados por las lesiones de Kyle Shanahan. San Francisco nunca puso a Rosen en el campo y luego concretaron un cambio en el que cedieron tres selecciones colegiales para subir en el orden de la primera ronda del draft y reclutar a Trey Lance. Mientras, ya que Rosen dejó la escuadra de práctica de Tampa Bay antes de que concluyera la temporada, no está contemplado para tener su anillo del Super Bowl. La vida no es justa.
¿Algún quarterback ha iniciado su carrera de esta forma tan poco propicia y finalmente se haya llegado a ser titular? No realmente. Rosen tiene un 62 ANY/A+ en sus primeras tres temporadas, la séptima peor marca para pasadores con al menos 200 envíos en tres años desde la fusión. El único otro jugador en el top 20 que terminó por ser un titular exitoso fue Wade Wilson, quien se mantuvo en el roster de los Vikings como quarterback de medio tiempo por seis años antes de llegar al Pro Bowl en 1988. Trent Dilfer, quien es el No. 27 en la lista, ganó un Super Bowl con los Ravens, pero los aspectos positivos aquí son pocos y muy alejados unos de los otros.
Rosen volvió a firmar con los 49ers, pero su futuro aún está con otra franquicia. San Francisco es el cuarto equipo de Rosen, luego de que fue cambiado a Miami en 2019, cuando los Cardinals reclutaron a Kyler Murray, entonces fue tomado por los Buccaneers luego de que los Dolphins lo cortaron antes de la temporada 2020 (luego de reclutar a Tua Tagovailoa).
