MIAMI -- Ir en contra de la corriente no siempre es algo malo.
Históricamente, el draft ha sido la mejor manera de construir equipos ganadores en la NFL.
Y si bien yo podría argumentar que ese sigue siendo el caso, siempre aplaudo a los equipos que son agresivos en una liga donde la mayoría de los entrenadores están preocupados por el "que dirán" y por mantener su trabajo, que por en realidad hacer hasta lo último posible para poder ganar un título.
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Los Rams llevaron esa ecuación a un extremo, y ahora están a una victoria de consagrarse campeones del Super Bowl.
Los Ángeles es una ciudad que siempre atrae estrellas, por lo cual uno podría alegar que los recientes movimientos de los Rams van de la mano con la identidad de la franquicia.
Los Rams cambiaron todas sus selecciones de primera ronda desde el 2016 y no tendrán una hasta el 2024.
El gerente general Les Snead tiene una mentalidad clara: "Sólo se vive una vez, por lo cual no se puede vivir asustado".
Este plan agresivo se puso en marcha en 2016, y como toda idea, tuvo sus puntos altos y sus puntos bajos.
Los Rams treparon desde la posición 15 hasta la número 1, en uno de los saltos más llamativos de la historia en el draft del 2016.
Los Angeles pagó dos selecciones de primera ronda, dos de segunda ronda y dos de tercera para escalar esas 14 posiciones, y a la postre elegir a Jared Goff.
El equipo de Sean McVay llegaría al Super Bowl con Goff, pero considerando lo que sucedió después, tal vez no haya sido el cambio más lúcido de los Rams.
Sin embargo, el mensaje era claro, y no ha cambiado desde entonces.
En el 2018, cambiaron otra selección de primera ronda y una de sexta ronda por el receptor abierto Brandin Cooks y un pick de cuarta ronda.
Si bien Cooks tiene un gran talento, algo que ha probado en Houston en estos años, este es otro cambio que no funcionó del todo bien, porque tuvo problemas con lesiones y los Rams lo terminaron cambiando a los Texans por una selección de segunda ronda.
En el 2019 cambiaron su selección de primera ronda a los Falcons por una selección de segunda y tercera ronda, y con esos picks seleccionaron a Taylor Rapp y David Long Jr.
En 2020, al enterarse del descontento de Jalen Ramsey en Jacksonville, los Rams no dudaron en pagar dos selecciones de primera ronda por, tal vez, el mejor esquinero de la NFL.
Le dieron un contrato de cinco temporadas y 100 millones de dólares, y ha sido piedra angular del éxito del equipo angelino.
Y tal vez los Rams se guardaron lo mejor para este 2021.
Los aplaudo por no tener temor en admitir su error, y mantener la agresividad. Pagaron dos selecciones de primera ronda, una de tercera y Jared Goff, por los servicios de Matthew Stafford. De más está decir, que ha sido una decisión vital para este presente de los Rams.
Acto seguido, pagaron una selección de segunda y otra de tercera ronda por Von Miller, quien después de un inicio algo dubitativo por molestias físicas, llegó a tener al menos una captura en seis partidos seguidos hasta el partido con San Francisco.
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Y como si fuese poco, teniendo en cuenta la lesión de Robert Woods, los Rams fueron a buscar al receptor abierto Odell Beckham Jr. Había ciertas dudas acerca de cómo encajaría en Los Angeles, pero ha anotado touchdowns en seis de sus últimos nueve partidos y se ha transformado en una pieza esencial para esta ofensiva; por él sólo pagaron dinero.
Pero allí los Rams no habían terminado aún, dado que ante la lesión de Cam Akers, pagaron una selección de cuarta y otra de sexta ronda por Sony Michel, quien fue vital en el final de la temporada, y a mi juicio debiese recibir más acarreos en el Super Bowl.
Decir que los Rams fueron agresivos, tal vez no le haga justicia a lo que hizo Les Snead.
Al realizar todos estos cambios, la etiqueta de obligación de ganar vino de la mano, pero hasta el momento los Rams no han sentido esa presión.
Y de hecho, Stafford, Ramsey, Miller, Beckham Jr. y Michel han sido todos cruciales para esta gran temporada de los Rams.
Sin ellos, Los Angeles no estaría a punto de jugar el Super Bowl en su propio estadio.
"Amo la agresividad", sentenció McVay. "Ha sido una filosofía que ha seguido evolucionando. No tenemos miedo a las consecuencias y vamos a atacar la posibilidad de ser exitosos".
Los Rams se mudaron de St. Louis a Los Ángeles, y aún tienen el reto de seguir enamorando a una fanaticada dispersa que en líneas generales no tiene mucho arraigo y vive en una ciudad donde hay mucho para hacer.
Nadie le dice que no a un ganador, y nadie le dice que no a las estrellas.
Los Rams entendieron su particular situación, y fueron en contra de la norma para ganar por partida doble.
La suerte premia a aquellos que la buscan.
