El sábado no será un día cualquiera en la vertiginosa carrera como entrenador de Martín Demichelis. En su segunda experiencia al frente de un primer equipo europeo, le tocará visitar con RB Leipzig a la que fue su casa durante siete años y medio. Bayern Munich fue la puerta de entrada al fútbol de elite para el argentino, y le permitió desarrollarse como jugador, técnico y hasta persona, según sus palabras.
Además de ser lejos el club que más representó en su carrera futbolística, el multicampeón bávaro fue un plano donde "Micho" pudo obtener un lugar en la Selección Argentina, adaptarse a nuevas demarcaciones y luego incursionar en la dirección técnica, pero también tuvo capítulos más frustrantes, incluyendo una salida incómoda. Aún así, el hincha todavía lo recuerda con mucho cariño, como lo demuestra la cálida recepción a cada una de sus apariciones en partidos de leyendas del club.
Llegada a Bayern, adaptación y consolidación
Demichelis llegó al equipo más exitoso de Alemania en 2003, con apenas un año y medio de rodaje en River, pero suficiente para destacar como un hábil número 5 de distribución en el fútbol argentino. Su primera temporada fue más bien difícil, a la hora de tener que adaptarse no solo a los tiempos sino a las exigencias físicas de la Bundesliga, que lo limitaron a jugar solo 14 partidos en liga.
Sin embargo, para el futbolista el mayor cambio que tuvo que hacer fue en cuanto a sus costumbres y valores, como lo ejemplificó en una entrevista que concedió a La Nación: “Cuando me compró Bayern Munich, Franz Beckenbauer era el presidente honorario. Y este tipo de personalidades te marcan. Beckenbauer, Rummenigge, Uli Hoeness, Paul Breitner… tipos míticos y enormes en el fútbol, y al mismo tiempo muy terrenales, que caminaban a diario por la ciudad deportiva. Los modales de ellos también me fueron formado. Personas que ganaron tantísimo y eran iguales o incluso más humildes que los jugadores”.
Ese tutelaje de las leyendas facilitó el desarrollo del futbolista, que terminó por ganarse el puesto en la base del mediocampo de la mano del entrenador Felix Magath, relevando a otro histórico como Jens Jeremies. Aquel Bayern recuperó de inmediato el trono en Alemania con dos dobletes consecutivos en 2005 y 2006, y su rendimiento le abrió las puertas a la Albiceleste, aunque finalmente José Pékerman no lo consideró para integrar el plantel del Mundial 2006 que tuvo lugar, precisamente, en Alemania.
Cambio de puesto, disputas y salida
El período en que Demichelis destacó en Bayern, no obstante, fue uno en el que el club bávaro no gozaba del mismo dominio avasallante que caracterizó la última década y media de la Bundesliga, y era sujeto a temporadas de grandes cambios y fracasos inesperados. Uno de ellos llevó a la llegada de Ottmar Hitzfeld, otro técnico clave en su desarrollo y el que lo retrasó en su posición en la cancha para consolidarse como uno de los defensores centrales más sólidos de Alemania, lo que llevó a ser promovido a vicecapitán y a otra temporada de éxito rotundo en 2007/08.
Pero como solía pasar, ese éxito fue volátil, y el sucesor de Hitzfeld, el legendario Jürgen Klinsmann, pagó con su trabajo el perder la liga de manera sorpresiva con Wolfsburgo en una temporada caracterizada por fuertes disputas entre los propios futbolistas, incluyendo una que protagonizó el propio Demichelis con Lúcio.
La cuestión mejoraría a nivel colectivo con su reemplazante, Louis van Gaal, pero en lo personal representaría el punto más bajo del argentino en Alemania. El neerlandés tuvo encontronazos constantes con Micho tanto en los entrenamientos como los partidos a pesar de ganar la Bundesliga y acceder a la final de la Champions League en 2010, y fue justamente aquel partido, donde el técnico lo señaló como responsable de los goles de Inter en la derrota por 2-0, el que provocó el rompimiento total de las relaciones. El defensor dejaría el club seis meses después, tras jugar solo 10 partidos más luego de pedir ser alejado del plantel.
Regreso y consagración como referente
El amargo final de su estadía en Munich no opacó en lo más mínimo el recuerdo de su paso, tanto en la mente de los simpatizantes como el de los dirigentes. Por ese motivo fue que en 2019, dos años después de dejar el fútbol profesional, comenzó su carrera como entrenador al tomar las riendas del equipo Sub 19 del campeón alemán, donde fue clave en el desarrollo de talentos como Jamal Musiala, Joshua Zirkzee y Malik Tillman. Dos años más tarde fue promovido a la reserva con el mismo grupo etáreo, lo que lo convirtió en el primer extranjero de la historia en llegar a esa categoría.
Mientras tanto, e incluso luego de dejar Alemania para embarcarse en una carrera que ya lo ha llevado de vuelta a River y luego por México y España, Demichelis ha sido una presencia constante en partidos de leyendas y campañas de redes sociales de Bayern, emergiendo como un ícono de su era moderna. Y el argentino siente una fuerte reciprocidad: "Bayern me dio una oportunidad cuando era joven, y crecí allí. ‘Mia san mia’ ('Nosotros somos nosotros', el lema oficial del club) representa algo para mí, así que es ciertamente especial".
La visita que hará este sábado con Leipzig, con quien acumula 9 puntos en los primeros 5 partidos de Bundesliga, tampoco será la primera vez que regresará a Allianz Arena. Ya lo hizo en un amistoso el pasado 15 de agosto, con victoria por 3-1 para Bayern, que fue fundamental para la pretemporada y una ocasión más que especial para el exdefensor: "Viví sensaciones muy encontradas al cruzarme con tanta gente conocida; a ese estadio lo pude vivir desde la inauguración, hice mi primer gol en Champions en el Allianz Arena… tengo muchas vivencias. Me sirvió esta reciente experiencia para prepararme para cuando vayamos por los puntos, que será un poco más serio. Y probarnos contra un equipo de esa magnitud será muy importante".
