El corazón de Matosas, un presidente preso y la personalidad del Tano: historias de zagueros uruguayos en River

La leyenda sigue viva. River Plate, que tiene una larga historia con los zagueros uruguayos, acaba de incorporar al joven Sebastián Boselli. El chico formará parte de una historia plagada de anécdotas que incluye el problema cardíaco que casi hace caer el pase récord de Roberto Matosas, el presidente que fue preso tras la transferencia de Polilla Da Silva, la personalidad del Tano Gutiérrez, y Hugo De León, el caudillo que no fue.

Corría el año 1964 cuando River Plate puso sus ojos en el zaguero de Peñarol, Roberto Matosas.

Su venta generó conmoción porque River lo compró por 33 millones de pesos, algo así como 240 mil dólares. Para que tengan una idea del dinero invertido por los millonarios, los pases de jugadores de la talla de Artime y Sanfilippo rondaban los 25 millones de pesos.

Todo estaba acordado hasta que llegó el examen médico de rutina. Allí, para sorpresa de todos, la sanidad de River le detectó a Matosas una afección cardíaca.

El tema fue largamente debatido y promovió juntas médicas de los mejores especialistas. El médico de River, Juan C. Echévez, llegó a declarar que, si Matosas era apto para jugar al fútbol, abandonaba la medicina.

El zaguero soportó innumerables electrocardiogramas hasta que el catedrático en cardiología, Pedro Cossio, certificó la aptitud plena. ¿Qué hizo Echévez? Siguió ejerciendo la medicina y expresó: “Roberto Matosas es el hombre que le ganó al corazón”, según se reveló en Estrellas Deportivas de El Diario.

Su debut en River fue en uno de los dos amistosos pactados contra Peñarol como parte del pase. Se jugó el 15 de marzo de 1964 en Núñez. Lo curioso del caso es que Matosas jugó de 10 y en el arco de River atajó Hugo Orlando Gatti.

Matosas no pudo salir campeón con los millonarios, pero quedó el recuerdo de un zaguero técnico por excelencia y de una corrección ejemplar al extremo de haber sido laureado por los árbitros.

Poco tiempo después llegó el turno de un jugador identificado con Defensor, como Baudilio Jáuregui, zaguero mundialista con Uruguay que se puso la banda roja donde jugó 58 partidos.

RESTUCCIA PRESO

Sobre fines de los años 70 se concretó el pase de dos uruguayos desde Nacional a River Plate como Juan Ramón Carrasco y Alfredo De los Santos.

El Polilla, como se lo conocía a De los Santos, llegó para suplir a Roberto Perfumo y se quedó en el club hasta 1984, jugando en varios puestos de la defensa.

Pero su pase fue polémico. En 1979 el doctor Cambón, dirigente de entonces de Nacional, denunció al presidente Miguel Restuccia por el pase de Carrasco y De los Santos a River.

“Fue una denuncia absurda que aseguraba que se había quedado con la comisión del pase. Lo increíble es que estuvo preso, en plena dictadura, con el general Seregni, también hincha de Nacional. Pero como a él no lo dejaban escuchar la radio portátil, en el recreo le preguntaba a mi viejo cómo iba el partido”. Luego de seis meses, la Justicia decretó el sobreseimiento del delito imputado, y lo indemnizó económicamente, pero “¿quién le quita haber estado preso en dictadura?”, expresó Alberto Restuccia, hijo del presidente, en nota con La Diaria.

DEL TANO A DE LEÓN

En 1986, el zaguero Nelson Daniel Gutiérrez inscribió su nombre en la historia grande de River al coronarse campeón de la CONMEBOL Libertadores.

El Tano es recordado como un enorme caudillo que formó una dupla central que metía miedo junto con Oscar Ruggeri.

Tiempo después fue el turno de otro caudillo uruguayo como Hugo De León. El patriarca, como se lo conoce en Nacional, tenía todo para triunfar en River como sucesor de Gutiérrez, pero el desembarco de Daniel Passarella en la dirección técnica minó su camino.

Otro zaguero uruguayo con personalidad que jugó con la banda roja en el pecho fue Leonardo Ramos, al tiempo que pocos recuerdan el paso de Máximo Lucas.

Hoy es el turno de Sebastián Boselli, un zaguero campeón del Mundo con la Selección Sub de Uruguay, que llega a un club donde los zagueros uruguayos se convirtieron en leyenda.