Gustavo Costas, ahora exentrenador de Racing Club, no necesita explicar lo que siente por la Academia. Lo transmite con cada palabra, con cada gesto, con cada declaración.
Fuera de la cancha y al lado de la línea de cal, cuando vivía cada partido como un jugador más. Campeón como técnico de la CONMEBOL Sudamericana y la Recopa Sudamericana, también peleó la CONMEBOL Libertadores y fue protagonista en el plano local con el club de su vida.
En una entrevista con el sitio oficial de la CONMEBOL, más allá del análisis táctico, Costitas dejó dos anécdotas desopilantes con sus hijos que reflejan lo que realmente lo moviliza: el amor por la Academia.
"Acá tenés la mochilita..."
👀🔵⚪️ ¿Amenazar a tu hijo para que se haga hincha de @RacingClub 🇦🇷? Gustavo Costas lo hizo ✅🤣
— CONMEBOL Libertadores (@Libertadores) April 10, 2025
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Una de las historias que compartió tuvo como protagonista a Federico, preparador físico de su cuerpo técnico. Y no fue cualquier recuerdo. Costas reveló cómo logró evitar que Federico se hiciera hincha de Boca.
"Mi exsuegro quería hacerlo bostero. Todo el día era ‘Boca, Boca, Boca…’. Yo me iba a concentrar y no estaba. Un día llegué caliente, no sé por qué, y me dice ‘Boca’. Lo agarré del brazo, lo llevé a la pieza, lo encerré y le dije: ‘Acá tenés la mochilita. Te pongo los pañales, la ropita… Si llegás a decir Boca otra vez te vas a la calle y no ves más a papá y a mamá’. Desde ese día no dijo más Boca", contó entre risas.
"Yo creo que Gustavo y Racing son uno. Es un elegido. Fue mascota en el año 67 y debutó muy chico. Fue capitán a los 10 partidos. Se lesionó antes de descender. Fue capitán. Feliz por el viejo que tenemos y que mejor que disfrutarlo en familia", recordó Federico en una entrevista en los días de festejo por la Sudamericana.
"Te inyecté la droga de Racing"
También relató cómo convirtió en hincha de Racing a Gonzalo, uno de sus ayudantes de campo, pieza clave en el cuerpo técnico que lo acompañó en la conquista de los títulos internacionales.
“Racing perdía y perdía. No sé si Gonza era de Huracán, no me acuerdo… Le dije: ‘Yo ya te inyecté la droga. Vos tenés sangre celeste y blanca’. Él decía que no, que no… Entonces me pinché el dedo y le mostré: ‘¿Ves qué color es?’. ‘Rojo’, me dijo. No, mirala bien. Es celeste y blanca. Me pinché tres dedos hasta que dejó de decir Rojo”, relató Costas, entre el humor y la emoción.
"Como lo queremos tanto nos preparamos mucho", contó Gonzalo sobre la relación laboral y afectiva con su padre.
"Yo no quiero ser ídolo, solo quiero ser hincha"
Gustavo fue reconocido como Ciudadano Ilustre de Avellaneda, y en ese contexto volvió a hablar desde lo más profundo de su historia.
“Esto significa mucho. Los mimos siempre son bien recibidos. Sobre todo en un fútbol donde hoy estás arriba y mañana allá abajo. Yo de chico decía que nunca me iba a ir de Avellaneda, y menos de Racing. Pero la vida me hizo estar 25 años lejos del país. Volvía solo en diciembre para ver a mi viejo y pasaba por el Tita. Yo no quiero ser ídolo, sólo hincha. Mi viejo me inyectó esa droga al nacer”, dijo, con los ojos brillosos.
Aunque en su tercera etapa en el club no pudo lograr su sueño más grande, ganar la CONMEBOL Libertadores con Racing, su legado con el club está más que claro: es de esos que no se hereda, se contagia.
