Boca está ante la posibilidad de conseguir su primer título en este año. Después de un comienzo que dejó algunas señales positivas, pero también eliminaciones que golpearon al plantel, el equipo encontró una respuesta futbolística con la llegada de Rodolfo Arruabarrena y construyó una campaña que lo llevó a pelear por el primer puesto de la Tabla Anual. Los números respaldan ese recorrido: es el equipo que menos goles recibió en el campeonato, perdió apenas tres partidos y llega a la definición con 60 puntos.
La posibilidad de quedarse con el trofeo no se explica por un solo resultado ni por una racha. Es el resultado de una temporada con distintas etapas, en la que el Xeneize logró superar un momento complicado, consolidar una estructura y sumar puntos importantes ante algunos de sus principales rivales. Estos son algunos de los argumentos que sostienen su candidatura.
Un primer semestre que terminó con dos golpes difíciles de asimilar
El año de Boca había comenzado con un rendimiento que invitaba a ilusionarse. En el Torneo Apertura, el equipo terminó con 30 puntos en la Zona A y tuvo un andar competitivo durante la fase regular. Sin embargo, ese recorrido no pudo trasladarse a los playoffs: la eliminación ante Huracán en los octavos de final representó una primera frustración para un plantel que aspiraba a llegar más lejos.
El golpe definitivo llegó en la Copa Libertadores. La eliminación en el certamen continental profundizó las dudas y terminó de marcar un semestre que había comenzado con otras expectativas. Boca necesitaba encontrar respuestas, recuperar confianza y modificar una dinámica que no le permitía sostener sus aspiraciones en los partidos decisivos.
La llegada de Arruabarrena y el cambio de rumbo
Con la llegada de Rodolfo Arruabarrena, el equipo comenzó a mostrar otra versión. El cambio no se produjo de un partido para otro, sino a partir de una serie de ajustes que le dieron mayor funcionamiento colectivo. Boca encontró una circulación más dinámica, ganó amplitud para atacar y consiguió que sus mediocampistas tuvieran más participación en la construcción y en la llegada al área rival.
También hubo una recuperación individual de varios futbolistas y una mayor competencia interna. El entrenador encontró una estructura, pero al mismo tiempo les dio lugar a jóvenes que aprovecharon sus oportunidades. Esa combinación entre una idea de juego más definida y respuestas de distintos integrantes del plantel fue una de las claves para cambiar el rumbo de la temporada.
La defensa, el principal respaldo estadístico de su candidatura
Uno de los argumentos más contundentes de Boca está en su rendimiento defensivo. En los 31 partidos que se contabilizan para la Tabla Anual, recibió 23 goles: es el equipo al que menos le convirtieron en el campeonato. Ninguno de sus principales competidores consiguió igualar esa cifra, un dato que refleja la solidez que logró construir a lo largo de la temporada.
La estadística también se sostiene en la regularidad: Boca perdió apenas tres encuentros y consiguió mantener una diferencia de gol de 22, la mejor entre los equipos que pelean por el primer puesto.
Los puntos que consiguió y la regularidad para llegar a la definición
La Tabla Anual muestra la dimensión de la campaña. Boca suma 60 puntos en 31 partidos, con 16 triunfos, 12 empates y tres derrotas. Comparte la cantidad de unidades con Argentinos Juniors, pero lo supera en la diferencia de gol: 22 del Xeneixe con 12 del Bicho. Rosario Central, con 59 puntos, también llega con posibilidades de discutir el primer puesto.
Ese recorrido es uno de los principales argumentos para sostener que el Xeneize merece quedarse con el título. No necesitó encadenar una seguidilla extensa de victorias para mantenerse arriba: construyó su campaña a partir de una cantidad importante de partidos sin derrotas y de una regularidad que le permitió acumular puntos durante las dos competencias del año.
Los clásicos, otra medida de su competitividad
En una temporada, los partidos ante los rivales históricos también funcionan como una referencia para medir el rendimiento de un equipo. Boca consiguió imponerse ante San Lorenzo, Independiente y River, tres triunfos que fortalecieron su campaña y tuvieron un valor especial para sus hinchas. Frente a Racing, en cambio, empató por el campeonato, aunque luego consiguió vencerlo en la Copa Argentina.
El triunfo ante el Millonario en el Superclásico tuvo un significado particular por el contexto y por lo que representaba para ambos equipos. Pero la importancia de esos resultados no pasa solamente por el impacto de cada clásico: también muestran que el Xeneize pudo responder ante rivales de peso y sumar en encuentros que suelen exigir un nivel de concentración y personalidad diferente.
La amplitud del plantel y los goles repartidos entre 10 futbolistas
Boca también encontró una de sus fortalezas en la distribución de sus goles. En el Clausura, 11 jugadores diferentes convirtieron, una muestra de que el equipo tuvo alternativas para llegar al arco rival y no dependió exclusivamente de sus delanteros. Miguel Merentiel es el máximo anotador, con cinco tantos, pero detrás suyo aparecen Leonel Flores y Santiago Ascacíbar, con tres cada uno.
La lista también incluye a Alan Velasco, Ángel Romero y Enner Valencia, con dos goles, además de Lautaro Di Lollo, que aportó desde la defensa. Leandro Lozano, Tomás Belmonte y Facundo Jagger Herrera también se sumaron a la nómina de goleadores. La presencia de futbolistas de distintas posiciones refleja que Boca consiguió repartir la responsabilidad ofensiva y encontrar variantes más allá de sus atacantes.
Esa amplitud también se observa en la conformación del equipo. Arruabarrena consolidó a Di Lollo, que había comenzado el ciclo relegado en la consideración, y encontró en Herrera una aparición que amplió sus opciones. A eso se sumó el crecimiento de juveniles como Flores y la capacidad de los mediocampistas para llegar al área. Boca construyó así un plantel con más recursos y distintos protagonistas capaces de resolver los partidos.
Defensa y Justicia, la oportunidad de coronar
El partido ante Defensa y Justicia aparece como una oportunidad para cerrar el recorrido con el primer puesto de la Tabla Anual. Boca llega a la definición con 60 puntos, la mejor diferencia de gol y una defensa que recibió menos tantos que cualquier otro equipo del campeonato. Después de un primer semestre que terminó con dos eliminaciones importantes, el Xeneize consiguió cambiar su imagen y construir una campaña que lo puso en condiciones de pelear por el título hasta el final.
La posibilidad de coronar el año no borra las frustraciones anteriores, pero sí le da un sentido distinto al recorrido. Boca tiene argumentos futbolísticos y estadísticos para respaldar su candidatura: encontró una identidad, se volvió un equipo difícil de superar, ganó clásicos y sostuvo una regularidad que hoy lo deja ante la chance de consagrarse.
