El futbolista negó la acusación y fue repudiado por Nestor, el rival al que habría insultado, y su club Bahía.
Neymar fue denunciado ante el Tribunal Superior de Justicia Deportiva (STJD) de Brasil por la tarjeta roja que vio al hablar con la boca tapada en el duelo entre Santos y Bahía por el Brasileirao y podría ser suspendido hasta por seis partidos.
Rodrigo Nestor, el rival al que O Príncipe presuntamente habría dirigido sus palabras, calificó la acción como "una falta de respeto absoluta, tanto hacia mí como hacia la camiseta del Bahia" y el club del nordeste brasileño emitió un comunicado en el que "deplora y condena el abuso verbal" que tuvo lugar el domingo.
Una vez elevado el incidente al STJD, el castigo podría extenderse a entre uno y seis partidos de suspensión, y en el caso de cumplirse la máxima sanción el número 10 podría ausentarse para todo lo que resta del campeonato nacional, en el cual el Peixe marcha octavo, 12 puntos por encima de los puestos de descenso.
Al término del encuentro, Neymar había dedicado duras palabras a Nestor y se desentendió de la acusación que llevó a su expulsión: "Es cierto que me equivoqué al taparme la boca con la mano, pero ni siquiera había llegado a decir nada cuando él levantó la mano. ¡Es una de las jugadas más sucias que existen en el futbol! Pero ya me las cobraré con Nestor más adelante”.
Más tarde, el jugador agregó en sus redes sociales: “No soy de hablar mucho sobre lo que sucede durante un partido, especialmente cuando se trata solo de un intercambio entre jugadores. Al final, a mí también me expulsaron. Normalmente no le doy vueltas a estas cosas, pero hoy creo que fue algo muy serio; se salió de lo habitual, ¿sabes?
“Defiendo este escudo y daré la vida por él. Puedo insultar, pelearme, discutir... todo eso está bien, se queda en el terreno de juego. Es futbol, así son las cosas. Y, por supuesto, él también tiene que defender a su equipo.
“Pero lo que Néstor me ha hecho hoy es, a mi juicio, sumamente grave. Es grave porque existe una ley contra el racismo, y él intentó sacar ventaja en el partido alegando que yo había dicho algo, a pesar de que tenía la mano sobre la boca y no le dirigí ni una palabra. Es evidente que nos estábamos intercambiando insultos —lanzándonos pullas—, y eso está bien; forma parte del juego. Pero lo que él hizo es muy grave.
“Estábamos de broma —yo estaba bromeando con los dos centrales— y él se aprovechó de eso para intentar sacar ventaja. Eso es muy grave. Existe una ley contra el racismo; ¿cómo ha podido hacer algo así? Es surrealista. Me entristece mucho lo ocurrido, porque ha actuado de una manera totalmente desleal”.
